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sociedad con todas sus trabas convencionales más 6 ménos artificiales, y la soledad imponente de los desiertos donde sólo impera la naturaleza con su inmortal grandeza y su solemne majestad.»

El llanero es enemigo de residir en las ciudades; cuando se halla en ellas se juzga aprisionado. Sólo le es grato vivir en sus desiertos, gozando de aquella grandiosa perspectiva que ofrecen las interminables llanuras, cubiertas de gramíneas gigantescas. Amante de la soledad, construye su choza á orillas de los ríos ó de los caños, donde con solemne pompa alzan innumerables palmeras su magnífico follaje. Su compañero inseparable es el caballo: tómalo al atajo en las sabanas desde potro, lo doma con arte peregrina, y enseñándole á secundar todos sus esfuerzos en la terrible lucha que constantemente sostiene con las fieras, lo hace su verdadero amigo en el desierto.

Pobre en extremo, no siempre tiene los necesarios aparejos; así, se le ve á veces saltar sobre su caballo en pelo, y atravesar las llanuras á todo escape, enlazando con suma precision toros corpulentos y bravios, ó derribándolos por la cola. Otras, se lanza en las ciénagas, en los caños ó en los rios caudalosos, los atraviesa á nado defendiéndose con gran destreza y artificio del enjambre de caimanes y peligrosos cetáceos que pueblan aquellas aguas. Sin embargo, en mucha3 ocasiones arrostra el llanero con todo linaje de peligros áun sin la compañía de su caballo, sin mas ayuda que su astucia y su vigorosa constitucion; y teniendo por únicas armas una lanza, un sable ó un cuchillo, triunfa de los feroces tigres que amenazan constantemente los ganados; y áun sin arma de ningunaespecie aguarda tranquilamente la acometida del más bravo toro, y haciendo uso de su cobija «lo capea con singular donaire y brio.»

Tal género de vida hace que el llanero sea por demas astuto y cauteloso, enemigo de toda sujecion y servidumbre.

« Él ama, como su verdadera y única patria, las llanuras. A ellas se acostumbra fácilmente el habitador de montañas, pero fuera de ellas sus hijos hallan estrecha la tierra, el agua desabrida, triste el cielo (1). »

o Injustamente se le ha comparado en todo con los beduinos. El llanero jamas hace traicion al que en él se confia, ni carece de fé y honor como aquellos bandidos del desierto: debajo de su techo recibe hospitalidad el viajero, y ordinariamente se le ve rechazar con noble orgullo el precio de un servicio. No puede decirse de él que sea generoso; mas nunca por amor al dinero se le ha visto prostituirse, como raza proscrita, á villanos oficios (2).»

No es como muchos han querido pintarle, feroz en sus venganzas ni desprovisto de toda piedad para con sus enemigos. Por naturaleza intrépido y lleno de un espíritu belicoso, él es temible en la contienda, pero sabe perdonar á los rendidos. Si alguna vez comete con ellos actos de crueldad, débelo, no á su propia inclinacion, sino á la influencia que sobre él ejerza algun caudillo sanguinario. En su corazon afianza sus raices la gratitud, como una planía bendita; y así vésele consagrar con todo desprendimiento á ser útil en lo posible á su bienhechor, o Como creyente nace, vive y muere á su

(1) Baralt y Díaz, Reiúmen de la historia de Venezuela.

(2) Baralt y Díaz.

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modo, sia cuidarse del cura ni del sacristan (1); » y como ciudadano mira con indiferencia las leyes, desprecia al que no puede soportar una vida corno la suya; pero cuando llega la hora en que oye la voz de la libertad que le llama á sus filas, siempre le halla listo para sacrificarse por ella.

Sus costumbres y trabajos le hacen el soldado aguerrido de las llanuras.« Prácticos del terreno y la movilidad que les proporciona su ligero equipaje, los hombres de los llanos no pueden ser vencidos sino por hombres de los llanos, y Venezuela tiene en aquellas inmensas sabanas y en el pecho de sus valerosos hijos el más firme baluarte de la independencia nacional (2).»

Y i cosa admirable! á todas estas condiciones une el llanero la de ser poeta, músico y gracioso galanteador de la mujer.

A veces se le ve á la pálida luz de la luna y bajo alguna erguida palma, entonando peregrinas trovas al compas de su guitarra; otras, bajo su choza y en medio de sus joropos y fandangos, improvisa al son de su bandola, con admirable gracia y facilidad, largos romances ó chistosas coplas. Cuando marcha conduciendo los ganados, entona un canto dulce y melancólico que perece una tierna queja ó un lánguido suspiro, con el cual los guia por aquellas inmensas soledades, birlase al ver la poderosa influencia que ejerce por este medio sobre su rebaño, que hay en la armonía de su voz algo de mágico.

Tal es el llanero; tipo original que reune á la vez las costumbres tártaras y árabes, y los sentimientos dignos

(1) I. M. Samper.

(2) Codazzi, Geografía ie Venezuela.

que exige la hospitalidad, la gratitud, el desprendimiento y el patriotismo.

IV

Habitante» Db La Zona De Los Bosques

En la zona de los bosques, el suelo agreste é inculto, cubierto de impenetrables selvas donde apénas se oye el rugido de las fieras, el silbido de los vientos, el murmurio de los torrentes ó el variado cauto de las aves, tiene una gran semejenza con el hombre que la habita. Rudo é inculto, vive de la pesca, de la caza ó de las frutas silvestres que le ofrecen las vírgenes comarcas en que mora, y sin cuidados que le angustien « pasa la vida dormitando al dulce murmurio de sus palmas. »

Unos construyen sus propias chozas á orillas do los rios y bajo la magnífica arboleda que las cubre; otros forman pequeños pueblecilles en apartados y deliciosos lugares, y se entretienen tejiendo chinchorros y hamacas que adornan con exquisito gusto de ricas plumas de variados colores; otros, en fin, viven errantes en selvas desconocidas.

Los guaharibos, blancos de color y pequeños de estatura, moran en la fértil region donde tiene sus vertientes el caudaloso Orinoco. Los piaroas, macos, mapoyes y otros de condicion apacible y amigos de la agricultura, viven tranquilamente en las selvas del Sipapo, del Cuchivero, del Padamo y del Ventuari, y otros que construyen sus chozas, en aquella comarca verdaderamente pri

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