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que exige la hospitalidad, la gratitud, el desprendimiento y el patriotismo.

IV

HABITANTES DE LA ZONA DE LOS BOSQUES

En la zona de los bosques, el suelo agreste é inculto, cubierto de impenetrables selvas donde apenas se oye el rugido de las fieras, el silbido de los vientos, el murmurio de los torrentes ó el variado canto de las aves, tiene una gran semejenza con el hombre que la habita. Rudo e inculto, vive de la pesca, de la caza o de las frutas silvestres que le ofrecen las vírgenes comarcas en que mora, y sin cuidados que le angustien « pasa la vida dormitando al dulce murmurio de sus palmas. »

Unos construyen sus propias chozas á orillas de los rios y bajo la magnífica arboleda que las cubre; otros forman pequeños pueblecillcs en apartados y deliciosos lugares, y se entretienen tejiendo chinchorros y hamacas que adornan con exquisito gusto de ricas plumas de variados colores; otros, en fin, viven errantes en selvas desconocidas.

Los guaharibos, blancos de color y pequeños de estatura, moran en la férlil region donde tiene sus vertientes el caudaloso Orinoco. Los piaroas, macos, mapoyes y otros de condicion apacible y amigos de la agricultura, viven tranquilamente en las selvas del Sipapo, del Cuchivero, del Padamo y del Ventuari, y otros que construyen sus chozas, en aquella comarca verdaderamente pri

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vilegiada, en donde a la naturaleza le plugo establecer el sistema de aguas negras que no crian ningun insecto.

Los guaicas, tambien blancos, que viven sobre el Ocamo, Matacuna y Manaviche; célebres por el uso del curare, y enemigos acérrimos de los guaharibos.

Tribus errantes habitan las márgenes del Caroní y el Caima, sin que tengan otros medios de subsistencia que la pesca, la caza o las frutas silvestres. Otras se hallan diseminadas entre la sierra Imataca y el Cuyuní; y allá en el pantanoso delta del Orinoco vive la nacion guarauna, amiga del comercio y que comienza ya á reunirse en pequeños pueblos.

Numerosas tribus se hallan diseminadas á las orillas de los rios y en medio de las selvas.

Lastima es que los gobiernos que ha tenido hasta hoy Venezuela hayan descuidado completamente la digna obra de civilizar por medios eficaces á esta parte de los habitantes de la República. Esos seres desdichados, cuya suerte se ha visto con tal indiferencia, reliquia verdadera de los antiguos poseedores de nuestro fecundo suelo, son acaso indignos de que hagamos de ellos miembros útiles a la sociedad, ó creemos que deben civilizarse por sí mismos ó con el solo influjo que sobre ellos pueda ejercer uno que otro viajero que se interna en aquellas soledades?

En los años que tiene Venezuela de haberse constituido en nacion independiente, acaso ha venido á la mente de los gobernantes la idea justa de propender á la civilizacion de los bárbaros que aún habitan parte del país, como una esperanza bella pero irrealizable. : ¡Gloriosa administracion aquella bajo cuyos auspicios se lleve a cabo la colonizacion de esos indígenas, vistos hasta hoy, para mal de la patria, con tanto abandono! Las generaciones venideras bendecirán su nombre con religiosa gratitud, y tal obra será considerada para nuestra patria como una segunda y no ménos gloriosa emancipacion.

LA FAMILIA.

La formacion de la familia en Venezuela no es el resultado de las conveniencias materiales que puedan derivar dos seres de su union conyugal: es la obra de su mútuo afecto.

La mujer venezolana escoge al hombre con quien ha de compartir los afaves de la vida, siguiendo solamente los impulsos de su corazón; y raras veces se encuentra un padre temerario que quiera violentar la voluntad de sus hijas, ya prohibiéndoles casarse, ya queriendo que lo hagan con séres á quienes no profesan un verdadero afecto.

Así, pues, en nuestra patria no se ha establecido aún el matrimonio por conveniencia; fuente perniciosa de discordias en la familia; que hace á los hijos, no frutos del amor, sino del frio cálculo, y que rompiendo las sábias leyes de la naluraleza sustituye al dulce imperio de los más nobles sentimientos el por demas odioso y miserable del interes y la codicia.

¡Ah! qué triste, que sombrio seria para la generali

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