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QUINTA PARTE

FAUNA

Siendo el trabajo más completo que hasta ahora existe sobre la fauna venezolana el que hizo el coronel A. Codazzi, tenemos el gusto de reproducirlo, con exclusion de la parte en que trata de la cria de cuadrúpedos domésticos, pues ya de ello hemos hablado extensamente en el anterior volúmen. Ademas, hemos creido conveniente anotar en este trabajo, las observaciones que le ha hecho el señor A. Ernst, presidente de la Sociedad de Ciencias Fisicas y Naturales de Carácas.

Mamíferos

ÓRDEN DE LOS CUADRÚMANOS

El araguato (simia ursina), del género de los aluates, vive en sociedad; hembras y machos tienen una larga barba y su color es aleonado más o menos oscuro: el pelo áspero y largo, el tamaño del cuerpo 2 1/2 piés sin cola: se reunen á aullar en las copas de los árboles. Entre ellos hay siempre uno que canta como maestro de coro, y generalmente se distingue una voz más baja que despues de un largo rato es reemplazada por otra de diferente tono, á que responden todos alborotando los valles y las selvas con sus desagradables alaridos. Por lo comun, despues de amanecer, se oyen sus gemidos broncos y tristes; tambien ántes de anochecer y con más frecuencia cuando quiere mudarse el tiempo. Si algun cazador los persigue, buscan las ramas más elevadas de los árboles y se situan de modo que estén siempre encima del cazador, á quien arrojan orines y escremento con un tino extraordinario. Las madres. llevan entonces sus hijos sobre la espalda para ponerlos en salvo (1).

La marimonda (simia belzebuth), del género de los ateles. Las hay de dos especies, una de cara negra, los pelos de la cabeza largos y erizados, el hocico muy prolongado y las ventanas de la nariz muy anchas; el color del cuerpo es de un negro sucio, el vientre blanquecino y las patas y la cola negras. Con esta se agarra y de ella se sirve diestra y admirablemente para coger las cosas que no puede alcanzar con las manos. Estas, los brazos y los dedos son muy largos. Se balancea sostenida por las manos y la cola; es muy tímida y camina mucho sobre las patas de atras, llevando los brazos y la cola levantados. Otros hay que no tienen erizados los pelos de la cabeza; su color es oscuro, el vientre rojizo y la cara ménos fea. Todas tienen comparativamente a los demas monos, un vientre muy abultado. El largo de estas marimondas es de una vara, y son muy delgadas (2-3).

El caparro, del género de los lagothrix: mono grande, grueso y forzudo. Tiene 2 1/2 piés de largo, fuera de la cola que es gruesa y del mismo largo, con la cual agarra fuertemente. Todo él es de color de ceniza y el pelo suave cual si fuera de seda; la cara es triste, negra y pelada, con alguna semejanza á la humana. Este mono es muy pesado en sus movimientos y tiene tal destreza en la cola, que de ella se sirve con gran tino cuando no puede alcanzar con las manos las frutas ú otra cosa. Duerme mucho y es muy goloso; cuando ve la comida se endereza sobre las patas de atras, con saltos y movimientos extiende las manos, dando a la vez gritos extraordinarios. Hay otros caparros de color de avellana y con las mismas cualidades (4).

El capuchino (simia chiropotes) del género de los sajous, tiene la cara pelada y negra y el resto del cuerpo con pelo negruzco, lustroso y muy negro encima del lomo, cabeza y cola; este pelo parece peinado, y separado á propósito desde el cráneo hasta la cola por la mitad del lomo: el rabo, que es uno de sus bellos ornamentos, por lo grueso y poblado se asemeja á un penacho. En la cabeza tiene el pelo recortado como los frailes, y desde las orejas le sale una barba hermosa que le llega al pecho; y como su cara, orejas y garganta están sin pelo, parece precisamente un fraile capuchino. Son feroces, inquietos, y se domestican con mucha dificultad (5-6).

El machango, del género de los sajous, mono comun que se encuentra en todas partes; su cara es de un color aplomado, el lomo y costados pardos, las patas, piés y cola más oscuros. Este mono tiene el pelo poco largo, hace muchos gestos; es tímido, griton, sobre todo en el estado doméstico y cuando ve la comida (7).

El machin (naova vapari) del género de los sajous, tiene pelo gris y cara azulada con las órbitas y frente blancas como la nieve. Este animalito es tan dócil como feo, y se domestica fácilmente. Gusta de pasearse encaramado sobre otros animales, como perros, cerdos, gatos, etc., de los cuales es muy amigo (8).

La mona, del género de los sajous, tiene cabeza redonda, la nariz chata, el hocico corto, los lábios muy expansivos, callosidades en las asentaderas y la cola levantada sobre el espinazo, á veces más larga que el cuerpo. Las monas se reunen en bandadas numerosas para ir a devastar los jardines y maizales que están cerca de los bosques; y mientras que algunas, colgadas de los árboles ó colocadas sobre los peñascos, están de vigia para observar lo que pasa, las otras pillan todo lo que pueden llevar á cuestas. Son muy desconfiadas y huyen del hombre: las hembras paren uno ó dos hijos, á los cuales crian poco más o menos como lo hacen los racionales. Tienen mucho cuidado de los recien nacidos y los defienden de los animales feroces. Cuando se les domestica pierden su vivacidad, destreza é inteligencia. Comen de todo, pero prefieren los alimentos endulzados. Arriba de 3,000 varas parece que no existe ninguna clase de monos (9).

El titi (simia sciurea), del género de los saimires, es uno de los más lindos de su especie. Los que viven en el rio Guaviare no tienen arriba de 12 pulgadas de largo, pero los del Casiquiare sólo cuentan 6. Tienen la cara pelada, y es blanca con una mancha pequeña negra que les cubre la boca y la nariz. Los tities más elegantes en la forma y de color más hermoso, viven en las orillas del Casiquiare; los que habitan el Guaviare son dificiles

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