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pelo áspero y largo, el tamaño del cuerpo 2 1/2 piés sin cola: se reunen á aullar en las copas de los árboles. Entre ellos hay siempre uno que canta como maestro de coro, y generalmente se distingue una voz más baja que despues de un largo rato es reemplazada por otra de diferente tono, á que responden todos alborotando los valles y las selvas con sus desagradables alaridos. Por lo comun, despues de amanecer, se oyen sus gemidos broncos y tristes; tambien ántes de anochecer y con más frecuencia cuando quiere mudarse el tiempo. Si algun cazador los persigue, buscan las ramas más elevadas de los árboles y se situan de modo que estén siempre encima del cazador, á quien arrojan orines y escremento con un tino extraordinario. Las madres llevan entónces sus hijos sobre la espalda para ponerlos en salvo (1).

La marimonda (timia bclzebuth), del género de los ateles. Las hay de dos especies, una de cara negra, los pelos de la cabeza largos y erizados, el hocico muy prolongado y las ventanas de la nariz muy anchas; el color del cuerpo es de un negro sucio, el vientre blanquecino y las patas y la cola negras. Con esta se agarra y de ella se sirve diestra y admirablemente para coger las cosas que no puede alcanzar con las manos. Estas, los brazos y los dedos son muy largos. Se balancea sostenida por las manos y la cola; es muy tímida y camina mucho sobre las patas de atras, llevando los brazos y la cola levantados. Otros hay que no tienen erizados los pelos de la cabeza; su color es oscuro, el vientre rojizo y la cara ménos fea. Todas tienen comparativamente á los demas monos, un vientre muy abultado. El largo de estas marimondas es de una vara, y son muy delgadas (2-3).

El caparro, del género de los lagothrix: mono grande, grueso y forzudo. Tiene 21/2 piés de largo, fuera de la cola que es gruesa y del mismo largo, coa la cual agarra fuertemente. Todo él es de color de ceniza y el pelo suave cual si fuera de seda; la cara es triste, negra y pelada, con alguna semejanza á la humana. Este mono es muy pesado en sus movimientos y tiene tal destreza en la cola, que de ella se sirve con gran tino cuando no puede alcanzar con las manos las frutas ú otra cosa. Duerme mucho y es muy goloso; cuando ve la comida se endereza sobre las patas de atras, con saltos y movimientos extiende las manos, dando á la vez gritos extraordinarios. Hay otros caparros de color de avellana y con las mismas cualidades (4).

El capuchino (simia chiropotes) del género de los sajous, tiene la cara pelada y negra y el resto del cuerpo con pelo negruzco, lustroso y muy negro encima del lomo, cabeza y cola; este pelo parece peinado, y separado á propósito desde el cráneo hasta la cola por la mitad del lomo: el rabo, que es uno de sus bellos ornamentos, por lo grueso y poblado se asemeja á un penacho. En la cabeza tiene el pelo recortado como los frailes, y desde las orejas le sale una barba hermosa que le llega al pecho; y como su cara, orejas y garganta están sin pelo, parece precisamente un fraile capuchino. Son feroces, inquietos, y se domestican con mucha dificultad (5-6).

El machango, del género de los sajous, mono comun que se encuentra en todas partes; su cara es de un color aplomado, el lomo y costados pardos, las patas, piés y cola más oscuros. Este mono tiene el pelo poco largo, hace muchos gestos; es tímido, griton, sobre todo en el estado doméstico y cuando ve la comida (7).

El machín (naova vapari) del género de los sajous, tiene pelo gris y cara azulada con las órbitas y frente blancas como la nieve. Este animalito es tan dócil como feo, y se domestica fácilmente. Gusta de pasearse encaramado sobre otro3 animales, como perros, cerdos, gatos, etc., de los cuales es muy amigo (8).

La mona, del género de los sajous, tiene cabeza redonda, la nariz chata, el hocico corto, los lábios muy expansivos, callosidades en las asentaderas y la cola levantada sobre el espinazo, á veces más larga que el cuerpo. Las monas se reunen en bandadas numerosas para ir á devastar los jardines y maizales que están cerca de los bosques; y miéntras que algunas, colgadas de los árboles ó colocadas sobre los peñascos, están de vigía para observar lo que pasa, las otras pillan todo lo que pueden llevar á cuestas. Son muy desconfiadas y huyen del hombre: las hembras paren uno ó dos hijos, á los cuales crian poco más ó ménos como lo hacen los racionales. Tienen mucho cuidado de los recien nacidos y los defienden de los animales feroces. Cuando se les domestica pierden su vivacidad, destreza é inteligencia. Comen de todo, pero prefieren los alimentos endulzados. Arriba de 3,000 varas parece que no existe ninguna clase de monos (9).

El tití (simia sciurea), del género de los saimires, es uno de los más lindos de su especie. Los que viven en el rio Guaviare no tienen arriba de 12 pulgadas de largo, pero los del Casiquiare sólo cuentan 6. Tienen la cara pelada, y es blanca con una mancha pequeña negra que les cubre la boca y la nariz. Los titíes más elegantes en la forma y de color más hermoso, viven en las orillas del Casiquiare; los que habitan el Guaviare son difíciles de domesticar. Ningun mono hay que tenga la cara más semejante á la de un niño que el tití: la misma expresion de inocencia, la misma sonrisa maligna, la misma prontitud en pasar de la alegría á la tristeza: sus grandes ojos se bañan de lágrimas en el instante en que se ve sobrecogido de temor. Es tímido, delicado y afecto á comer insectos, especialmente arañas. Su color es ceniciento, con rayas más oscuras, ó bien de un verde amarillento. Se alimenta de frutas, de vegetales é insectos, y se les amansa con facilidad; pero conservan siempre enemistad contra los gatos. Hay tambien algunos blancos y otros casi verdes muy lindos (10).

Los macacos ó micos, del género de los sakis. Su cara no tiene casi pelo, y es de color pardo oscuro; pero tiene patillas medianamente largas y negras. Los ojos son pequeños, vivos y redondos, los labios casi negros, el pelo y el cuerpo pardo, claro debajo del vientre, y más oscuro en las patas, cola y lomo. Su pequenez y gracias acompañadas de una vivacidad extraordinaria, hacen que este animal sea considerado como uno de los monos más graciosos. De este género los hay casi negros y otros de un blanco sucio (11).

El caranegra (simia melanocephala), del género de los brachiures, es un animal que tiene el hocico aguzado y negro, la frente, los lados de la cara y el hocico del mismo color; el pelo en estas partes corto y liso. El color general de la parte superior del cuerpo es de un gris ceniciento un poco oscuro, y la punta del pelo termina en una tinta leonada más fuertemente marcada sobre el lomo; la cola de un gris claro. En su nacimiento es esta más oscura que en la punta; los costados de los miembros son del mismo color; el cuello y vientre de un blanco puro. Este animal habita los bosques de la (¿uayana, y se alimenta como los monos, con frutas, rafces y hojas; es muy ágil y vive sobre los árboles. Tiene buen carácter, no hace gestos como los monos y carece de su petulancia: los indígenas lo cazan para comer la carne (12).

La viudita (simia lugens), del género de loscallilhrex; animalito que tiene el pelo suave, lustroso y de un hermoso negro. Su cara está cubierta de una especie de máscara en forma cuadrada y de un color blanco azulado que le cubre los ojos, la nariz y la boca. Es un mono muy raro y delicado que se encuentra en la orilla derecha del Orinoco, en las montañas graníticas detras de Santa Bárbara, y tambien habita cerca de San Fernando de Atabapo (13).

El cara-rayada, del género de los nocthores; mono nocturno que duerme de dia por no poder soportar la luz. Su color es ceniciento, y el cuerpo casi del tamaño del caparro con una raya negruzca en la cara. De noche es cuando busca su alimento. Tiene la fisonomía triste y abatida, sus movimientos son mucho más lentos que los del caparro (14).

El obiubi, del género de los nocthores, es otro mono nocturno de un color oscuro y la cara casi negra y muy triste: su cola tiene poco pelo. Está continuamente sentado con la cara entre las piernas, la cola enroscada al rededor del cuerpo y durmiendo todo el dia (15).

El chucuto, mono de cola corta. Lo hay pardo y ceniciento oscuro; el pelo no es muy largo ni áspero, la cara algo negra al rededor de los ojos, que son grandes y redondos. Tiene poca vivacidad y se domestica; es feo y parece poco inteligente (16).

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