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la de gallina, y se consume bastante en todas las partes del campo, por llaneros é indígenas. Mantiénese este animal en los árboles, y por medio del silbido lo entretienen hasta que con un palo ó caña le pasan un lazo ?l pescuezo. Parece que se divierte de tal modo con aquel sonido, que aunque se le toque no se mueve. Luego que se les pasa el lazo al cuello, se tira del animal con fuerza y se le arranca del árbol. Si la iguana se ve perseguida, corre con presteza, y si encuentra un rio ó laguna, se arroja al agua y allí permanece mucho tiempo sin respirar el aire.

El basilisco, reptil tan célebre en otros tiempos y cuya mirada se decia que causaba la muerte, es un animal inocente que vive en las orillas del agua. Llega á tener de 3 à 4 pulgadas de largo y su carne se come. Aliméntase de insectos; la piel de su garganta es floja, y tiene una cresta escamosa que puede servir de aleta para nadar.

El cotejo. Es de la familia de los geckotiens, su color amarillo con rayas negras y una longitudinal blanca sobre el espinazo, el vientre blanco con las patas largas. Son nocturnos, comen insectos y andan por las paredes. Estos no los comen los indios, y dicen que su picadura da fiebre.

El camaleon. Símbolo de los lisonjeros que aprueban todas las opiniones y se doblan y amoldan á todos los genios, porque se ha creido que este animal no tiene color propio y que siempre toma el de los objetos inmediatos. Puede vivir, como algunos otros lagartos, un año sin comer, lo que dió lugar á la frase vivir como el camaleon,

ORDEN DE LAS SERPIENTES

La boa constrictor, llamada culebra de agua, una de las más temibles culebras que habitan este país. Abun. dan en la Guayana; su cuerpo, cuyos colores están variados de gris, amarillo, negro y rojizo, lleva sobre el lomo un dibujo en cadena que agrega á la hermosura la fuerza : estas cualidades le han valido un culto entre los salvajes. No tiene veneno, pero ciñe y destruye su presa con sus tortuosos pliegues y la engulle al instante, cualquiera que sea su volúmen, para satisfacer su apetito voraz. Algunas boas tienen de 30 á 50 piés de largo. No se la encuentra más arriba de 1,196 varas sobre el mar. La presa la bace siempre en el agua, en donde habita. Tiene una fuerza tal, que contiene á un toro siempre que pueda asirse con la cola de alguna rama ó tronco. Agarra el hocico del toro y no lo deja por más esfuerzos que éste haga, batiéndose y dando saltos para escaparse del monstruo, hasta que exhausto y agobiado del dolor se somete á ser víctima. Entonces la boa lo ciñe con su enorme cuerpo y lo comprime tanto, que le da muerte para engullirlo despues. Su ancha boca tiene dos órdenes de dientes en cada mandibula. Se sacan de la parte musculosa del lomo cuerdas de guitarra preferibles á las de los intestinos del mono aluate.

La traga-venado. Es una culebra muy grande, de más de 15 piés de largo, casi con los mismos colores que la boa, á no ser que los tiene todos más brillantes. Se mantiene en tierra y en los árboles y su presa son animales como el venado, que le gusta mucho, de donde seguramente trae su nombre; tambien se traga los demas que sean más pequeños que éste. Cuando se ha tragado un venado, si tiene cuernos, le deja la cabeza fuera de su asquerosa boca, y entonces se ve al reptil como hinchado y en un estado de entorpecimiento, sin poderse mover hasta que la cabeza del venado cae por la putrefaccion. Esta culebra tiene los dientes como la boa, y es tan voraz como él. Si el venado no tiene astas, empieza á tragarlo por la cabeza.

La macaurel. Es una culebra igual a la traga-venado con la misma figura y costumbres, diferenciándose sólo en que no crece tanto como ella.

La culebra cascabel. Es la más temible de esta especie; llega á tener 6 piés de largo y 18 pulgadas de circunferencia. Su cola termina en lo que se llama cascabel; se dice que cada año echa uno más, lo cierto es que se han visto con dos y hasta seis de éstos; exhala un olor fuerte de almizcle y encierra un veneno mortal en los colmillos. Parece que sus ojos centellean, su boca presenta una grande abertura, tiene la lengua dividida en dos, y el ruido que hace con sus cascabeles es muy semejante al que se haria al estregar un pergamino, y se puede oir á 60 pasos de distancia. A pesar del aviso que este sonido proporciona, es muy difícil evitar el ser picado si se pasa arrimado á ella. Cuando camina, sus movimientos son lentos; abunda mucho en los llanos y sus habitaciones preferidas son las cuevas. Se mantienen escondidas entre las altas pajas, y allí se encuentran ordinariamente enrolladas, pero con la cabeza levantada para poderse defender más fácilmente. Lo fuerte del calor las hace esconder de dia ó

buscar lugares sombríos ó frescos; y por la tarde empiezan á salir de sus escondrijos cazando parte de la noche, y al amanecer es la hora segura de encontrarlas : abundan en todas partes ménos en las serranias muy elevadas.

La mapanare. Es una culebra muy venenosa cuyos colores forman una cadena de negro y amarillo en la parte superior, y en la inferior tiene un amarillo que degenera sensiblemente en blanco: encima es como un cuero pintado, pero por debajo tiene dos hileras de escamas movibles que le facilitan andar con mucha agilidad; así es que se la considera como la culebra más ligera y de las más atrevidas que atacan al hombre. Abunda en todos los parajes calientes; se mantiene de frutas y gusta de las guayabas y las parchas.

Mapanare rabo-frito. Culebra de la misma clase pero más grande; le dan este nombre porque tiene la cola muy delgada y sus pintas tambien muy pequeñas; es tan cruel y venenosa como la otra.

Culebra-tigre, de la misma clase. Tiene escamas por debajo, y es pintada con manchas casi riegras sobre un fondo verdoso y blanquecino hacia abajo, tirando á color de pizarra. Cuando esta culebra está irritada y se dispone á morder, levanta la parte inferior del cuerpo y alza la cabeza hasta la altura de média vara : algunas tienen más de 12 piés.

Lora. Culebra de 2 piés de largo; tiene escamas por debajo, color verde oscuro con manchas irregulares, amarillas y pardas : es de la misma familia de las mapanares.

Macaurel de cuatro narices. Culebra de la familia de las mapanares y con los colores de la traga-venado ma

caurel. Su longitud es tan sólo de poco más de un pié; se la distingue por un par de cuernos móviles ó eminencias encima de los ojos. La cabeza es chata casi como la del sapo, y representa en el hocico la figura de cuatro narices, de donde toma su nombre. Es muy venenosa y se dice que la persona ó animal picado por ella cae inmediatamente al suelo, – tan agudo es el dolor que ocasiona.

La culebra-sapa ó voladora, tiene cerca de 2 piés, la cabeza muy chata, color pardo, y el resto del cuerpo, por encima, de un amarillo oscuro, marcado con grandes manchas redondas y negras; el vientre es de un blanco amarillo. Cuando quiere morder se encoge, de modo que representa la figura de un sapo, de donde le viene el nombre. Al atacar se estira, y es tan atrevida y feroz que persigue á veces por más de 200 pasos lanzándose á morder.

Sabanera. Culebra muy grande de un color amarillo por debajo y amarillo verde por encima. Tienen algunas más de 10 piés y caminan con una velocidad extraordinaria, ondeándose por todo su cuerpo y teniendo una gran parte de él levantado á más de 4 piés de altura. Esta culebra no es peligrosa y se encuentra en abundancia en las sabanas, de donde tomó el nombre, sin duda por el modo de caminar en ellas mirando a todas partes.

Sobadora. Culebra larga y no maligna, de color verdegay en la parte superior, con una lista negra sobre el lomo, y el vientre de un verde manzana muy claro y brillante. Llega á tener hasta 6 piés. Llámanla sobadora porque su maldad consiste en dar grandes latigazos á las personas ó animales por medio de su larga cola, sea que

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