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Dice el filósofo aleman:

a Esperemos que el hombre, cambiando la superficie del suelo, llegue á mudar poco a poco la constitucion de la atmósfera. »

La esperanza concebida por el genio hoy, es realidad mañana.

Y como en muchos puntos de Venezuela, ello ha tenido lugar en Puerto Cabello tambien.

Sólo de vez en cuando suelen presentarse fiebres periódicas que hoy nada tienen de mortales.

La causa de esas fiebres es explicable.

La falta de corriente franca para las aguas meteóricas, y las que produce las inundaciones del rio, hace que se estanquen en los sitios sin declive ; se alteran por consiguiente, y los miasmas que exhalan no pueden ser sino elementos de insalubridad.

Por fortuna, el viento se lleva la mayor parte y los disemina; pero á las veces alguno queda é inficciona la atmósfera, produciendo alguna vez la fiebre de que hablamos.

Esta fiebre, pues, que no es en manera alguna el vómito negro, y que puede hacerse mortal por mal tratamiento, cuido ú otra circunstancia particular, es la sola enfermedad que podia llamarse especial de este suelo.

Por lo demas, no es aventurado asegurar que Puerto Cabello es salubre; y tan pronto como se dé el nivel preciso á sus calles y un corte al rio, se convertirá en uno de los lugares más sanos de Venezuela.

Porque las enfermedades que se observan son escasas, y poco variable el número de elementos que las constituyen ; siendo

Por el contrario, primero los años, despues los meses, y, ya próximo el término de su existencia en la tierra, los dias, horas y áun minutos, parecian crear nuevos horizontes á su fecunda imaginacion.

El primer pais de América que visitó fué Venezuela. Desembarco por Cumaná, principiando de allí sus exploraciones, que duraron próximamente un año en esla República,

de notar su benignidad relativa, sobre todo al compararse con las terribles endemias de otras localidades.

Así, resumiendo los caracteres generales del clima de Puerto Cabello, tenemos :

40 Temperatura casi uniforme y constantamente elevada ;

20 Falta de amplitud en las variaciones anuales, mensuales y diurnas; · 30 Considerable humedad en el aire ;

40 Falta de estaciones, difiriendo tan sólo por el grado de sequedad ;

50 Lluvias periódicas;
60 Vientos de direccion constante ;
70 Falta de oscilaciones barométricas;

80 Terrenos flojos que se hacen pantanosos a la menor lluvia.

Y por último, todas las razas viven bien en esta ciudad, donde ni el clima enferma, ni la temperatura estorba.

Y de ello es prueba la circunstancia de que abrigados en el seno de Puerto Cabello están muchos representantes de la gran familia humana, y todos soportan fácilmente la influencia de este clima tórrido.

Y esos mismos extranjeros de la raza cáucasa, a poco tiempo de permanencia en esta ciudad, gozan de una inmunidad tal vez mayor que la de los mismos criollos, bien que todos sufren por igual la accion enervante de la temperatura.

Exceptuando el lugar que ocupan las calles de La Muralla, Colombia y del Comercio, todos los demas terrenos en la parte N. de la ciudad han sido cegados. En los demas el terreno es arenoso ; y hasta la profundidad en que se encuentra agua, desde 2 a 3 metros hasta 4 y 5 en puntos más al sur, se hallan depósitos que encierran conchas análogas a las que existen en estas playas y á las de animales del mar; y tambien pólipos semejantes a los que forman los arrecifes y las islas madréporas inmediatas.

Esto indica que fueron los terrenos formándose lentamente

por depósitos marítimos agregados á los sedimentos y rocas arrastradas por el rio que tiene su desembocadura en el mismo. plano ocupado por la ciudad, y los despojos arrancados por las lluvias de las montañas que se elevan al sur.

Las islas adyacentes ya nombradas son arrecifes de coral ó madréporas, estando formadas taimbien de pólipos petreos aglomerados unos con otras.

É islas llegarán á ser tambien los bajos que se encuentran en la bahía cuando las aguas las hayan cubierto con el cieno que ellas depositan, si no se loman las medidas convenientes para impedirlo.

Los pólipos que contribuyen más especialmente a la formacion de esas islas y que se encuentran en gran abundancia en toda la extension de esta ciudad, pues constituyen la piedra con que hacen las casas, se arreglan las calles y se ciegan las aguas manglares, son generalmente :

La porita clavaria (Porites clavaria); la porita cardo (Porites cardus); la porita en haz (Madrépora facienlaris); la meandrita (Madrépora girosa); la madrépora sólida (Millépora pollimon• pha); la oculina (Ocullina hirlella), etc.

El nivel de estos terrenos sobre el del mar es 2 metros por término medio.

El nivel de los quicios de las puerlas de casas en las diferentes calles, si tenemos tiempo, se marcarán respectivamente en ellos, en el plano urbano de la ciudad.

Las leyes del ascenso y descenso del mar, que fueron la desa esperacion de la ciencia antigua en su representante más ca • racterizado, Aristóteles, que hizo ver á Alejandro que no era Dios, y que áun hoy mismo á pesar de las explicaciones de Descartes, D'Alembert, etc., del descubrimiento de sus leyes generales explicadas por la teoría de la atraccion y la gravitacion de Newton, y por último los trabajos de La Place, no pueden precisarse de manera satisfactoria, particularmente en ciertos detalles, que son de importancia; porque una ciudad como Puerto Cabello, por ejemplo, de muy escasa altura sobre el ni.

vel del mar, está expuesta á una inundacion proveniente de una de esas grandes mareas que suelen presentarse á confundir aún más á los sabios, sobre este fenómeno, que no infundadamente atribuyó la fábula á los movimientos de la tierra al respirar, suponiéndola como animal viviente.

Hemos procurado en el corto tiempo de seis meses bacer todas las observaciones del caso; hemos fijado en diversos puntos, así de la bahía interior como de la exterior y de las aguas manglares en los parajes ménos expuestos al viento y á las ondas, marcas graduadas, observándolas a la vez y al mismo tiempo á todas, y no ha sido posible fijar una proporcion. Hemos consultado á antiguos habitantes de Puerto Cabello, á marinos y pescadores que viven, puede decirse, en el agua, y sus informes ninguna luz nos han dado que pudiera guiarnos para la fijacion de una regla, salvo la general del doble ascenso y descenso cada dia de 24h 49', tiempo que tarda la luna en hacer su aparente revolucion completa al rededor de la tierra; el mensual en que son mayores las mareas en los novilunios y plenilunios; y naturalmente suponemos que tambien el anuo, por el cual esas mismas grandes mareas de los plenilunios y los novilunios son mayores en los equinoccios, al contrario que en los solsticios.

Hemos tratado de averiguar si como en la generalidad de las costas donde son más palpables las mareas, en Puerto Cabello van siendo mayores de las cuadraturas para las sisigias, y menores de estas para aquellas; si en las sisigias la pleamar tiene lugar tres horas despues del paso de la luna por el meridiano, y si este retardo disminuye de los novilunios á los plenilunios, aumentando de éstos a aquellos; y últimamente si en el período anúo las mareas del solsticio de invierno son mayores que las del solsticio de verano, etc., etc.; pero desgraciadamente no hemos contado con el tiempo suficiente para estas observaciones, y si apuntamos la idea es porque no dudamos que eila servirá de estímulo à algun interesado ó de base á algunos más in. teligentes para el estudio de este fenómeno que debe ser cono

cido en esta ciudad, por lo mismo que está casi rodeada de agua (1).

El resultado de nuestras escasas y quizas infructuosas observaciones y de los informes positivos que hemos adquirido, es el siguiente :

En los primeros meses del año, la marea asciende de 27 á 40

(1) No dudando que pueda haber quien quiera dedicarse á este estudio y hacerle este servicio á Puerto Cabello, nos vamos á permitir el recordar la teoría en que se funda el fenómeno de las marcas, no muy generalmente conocido. A la vez que por sus ideas filosóficas, por su fórmula sencilla y al alcance de todos.

Supongamos que la luna está en reposo y que la tierra es un globo sólido, tambien en reposo y cubierto de un fluido homogéneo; y pues que segun la ley descubierta por Newton, todas las partes de este fluido pesan hacia el centro de la tierra, al mismo tiempo, que experimentan los efectos de la atraccion del sol y de la lana, si todas las partes del fluido fuesen atraidas de un modo igual y en direccion paralela, la accion de aquellos dos astros no tendria otro efecto que el de mover toda la masa del globo sin alterar la situacion respectiva de sus partes. Pero segun las leyes de la gravitacion, el hemisferio más próximo al astro ó sea el superior, es atraido con más fuerza que el centro del globo, y al contrario, el inferior con menos; es claro, pues, que el fluido que cubre aquel hemisferio debe moverse hácia el astro con más velocidad que dicho centro, y por consiguiente elevarse con una fuerza igual a la diferencia de estas dos atracciones. El fluido del hemisferio inferior atraido con menos fuerza que el centro, debe moverse con menos velocidad y separarse de él próximamente como el del otro hemisferio. Así, el fluido se elevará en los dos puntos extremos de la línea en que se halla el sol ó la luna, hacia los cua, les acudirá digámoslo así, de los demas del hemisferio con tanta más velocidad cuanto más próximo están á ellos. Por tanto, es evidente que la elevacion y descenso del mar se efectúa en un mismo instante en dos punlos opuestos de un meridiano. - Sentado este principio comun á las acciones del sol y de la luna, fácilmente se conoce que la elevacion de las aguas en un mismo lugar debe estar sujeta á grandes variaciones, segun la situacion respectiva de aquellos dos astros. En las conjunciones y oposiciones, las fuerzas atractivas del sol y la

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