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tres dias, las casas y calles de la ciudad se ven cubiertas de las materias empleadas en aquella fiesta, ofreciendo el pavimento el aspecto de un mosaico de diversos colores caprichosamente combinados.

Hay ademas várias funciones religiosas muy concurridas, pero que no son de tanta importancia como las de la Semana Santa y Pascua. Entre ellas la más notable es la del dia de Corpus.

Entre las diversiones públicas ocupa el primer lugar el teatro, en la ciudad de Caracas y algunas capitales.

El pueblo venezolano es esencialmente amante de la música; así, apenas se ha cantado una nueva ópera ó tocadose por la banda marcial alguna pieza antes desco. nocida, cuando ya se oye á los muchachos de la calle silbando trozos de ella con gusto y á veces con precision. Ei teatro es, pues, muy concurrido en Caracas por toda especie de gentes.

En el año de 1873 tuvimos el gusto de asistir al estreno de la primera ópera compuesta por un hijo del país (1), y el pueblo manifestó el mayor entusiasmo, aplaudiendo con un criterio musical que no se observa en las más cultas poblaciones de Europa, las partes que realniente tenian más mérito en aquella obra.

Ahora, con respecto al modo como asisten al teatro las personas de las clases acomodadas y áun las pobres, diremos que no hemos hallado en Paris mismo más gusto que el que tienen las jóvenes caraqueñas al aderezarse para el teatro. En los hombres es riguroso el frac; en el pueblo, sus vestidos más decentes. El teatro

(1) El Sr. Montero, maestro que reune al más esquisito gusto muchos conocimientos adquiridos con largos años de estudio.

ofrece, pues, en la capital una bella perspectiva. Si no hay que admirar en él la magnificencia de los adornos del edificio ni la majestad y belleza de su construccion, ofrécese sí al ojo del espectador el admirable cuadro que presentan las bellas hijas de Caracas graciosamente engalanadas con vestidos de esquisito gusto y cubiertas de flores y adornos hábilmente distribuidos en su tocado y traje.

En cuanto al comportamiento que observan los concurrentes, debemos decir que es tan discreto y culto, que honra sobre manera á la sociedad venezolana.

Ademas del teatro, hay otras diversiones, como las corridas de toros, las cuales sólo tienen lugar en las ciudades del interior desde hace algunos años, y el juego de gallos, al cual se aficionan muchísimas personas.

Una gallera ofrece verdaderamente un cuadro original y curioso. Dos, tres o cuatrocientas personas reunidas en un circo gritando á toda voz y haciendo á un tiempo las más extrañas muecas con cara, manos y cuerpo. Uno ofrece, otro apuesta; éste pide, aquel aplaude una buena picada de su gallo; quién invita á duplicar lo apostado, cuál se niega; y en fin es tan grande la vocería y tan extraordinario el movimiento de todos los que alli están, que el más curioso espectador, llevado a este sitio por el deseo de estudiar las costumbres del país, podria apenas con grande esfuerzo permanecer alli algunos instantes so pena de salir enfermo.

No queremos dejar de decir algo sobre las fiestas de familia : ellas llevan el sello de la franqueza y naturalidad proverbiales en los hijos de Venezuela.

En casi todas las familias, celébrase con un baile, sarao ó cosa semejante el aniversario de los dueños de la

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ETNOLOGIA

35 casa, y especialmente el de las jóvenes. A estas verdaderas reuniones de familia asisten•las personas más allegadas y los amigos más íntimos. Hacen sumamente gratos estos saraos y bailes la exquisita finura en los modales, sin ser esclavos de rigurosa etiqueta, los encantos de la música (pues casi todas las jóvenes tocan el piano y la mayor parte de los hombres conocen, aunque por fantasia, como se dice allá, algun instrumento), y sobre todo el trato de las damas cuyas gracias y gentileza tan alabadas por muchísimos viajeros, no son tan de admirar como las singulares virtudes que adornan à la mayor parte de ellas, pues las unas son un precioso don de la naturaleza, y las otras resultado de la educacion y buenas costumbres con que han sido nutridas desde su infancia por el ejemplo, que es la mejor de todas las enseñanzas.

La mujer venezolana, sencilla, franca é inocente, se deja fácilmente arrastrar de las impresiones que recibe. Su corazon no contaminado por el espíritu de materialismo del siglo en que vivimos, ama aún con toda la viveza de los sentimientos sublimes, y mira con indignacion ó con desprecio todo lo que tienda á sustituir en ella aquel sentimiento por una idea de conveniencia personal o de familia. Así, pues, ella en sociedad refleja en todos sus actos estas preciosas cualidades, que son sus más valiosos atractivos. Amiga de la música, no lo es ménos del baile, y puede decirse que en muy pocos países baila con más desembarazo y gallardía que en Venezuela. No se ven allí como en otros países escuelas para aprender a bailar, y á haberlas serian inútiles, pues no existe, puede decirse, joven que no sea bailador.

En estas reuniones acostumbrase obsequiar á los con

currentes con agradables liquidos refrigerantes, dulces, chocolate, etc., y cuando estos saraos tienen un carácter ménos familiar ó que se prolongan hasta el amanecer, hay una mesa de salados, en que abundan las más preciadas comidas del país y muchas del extranjero, adornada con bellos ramos de flores graciosamente formados y que dan á la mesa un aspecto sumamente agradable.

Las composiciones que se tocan en los bailes son de hijos del país, y tienen el mérito de ser sumamente apropiadas al objeto á que se consagran; pues hay en ellas una gracia especial y su acompañamiento interpreta muy bien los movimientos del vals, la polka, la danza ó la cuadrilla, que son los bailes más usados en el país.

Quisiéramos extendernos sobre otras consideraciones tocante la sociedad de este país, pero el espacio de que podemos disponer para este capitulo no nos lo permite. SEGUNDA PARTE

AGUAS TERMALES

Hay en la dilatada extension de la República numerosísimas aguas termales; hablaremos, pues, de las más conocidas, que se hallan todas en una extension de más de 150 leguas, comprendidas desde las sierras nevadas de Mérida hasta el promontorio de Paria en Oriente.

Estado Táchira

Aguas termales de San Cristóbal. — Las aguas termales más al Occidente que se conocen en Venezuela, son las que se hallan en el llano del Táchira en el declive occidental de la cordillera, cerca de 8 kilómetros al sur de San Cristóbal. Son ferruginosas, muy calientes y caen al rio Tórbes.

Aguas de la Virgen y de Buitron. – A poca distancia del pueblo de Ureña y en la llanura denominada « Agua caliente, » se hallan las fuentes de la Virgen y de Bui

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