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« Las aguas de Guarume, dice, tienen una accion principal, y es la de estimular el organismo reanimando las funciones y sosteniendo las fuerzas radicales. Quién no conoce los efectos benéficos de estas aguas cuya reputacion es tan merecida! Bajo su saludable influencia experimentamos un bienestar general y nos sentimos más vigorosos; la circulaciou se activa, el calor animal aumenta, la digestion es más perfecta, y las fuerzas vitales se encuentran en mejor disposicion para combatir y eliminar las causas morbificas que perturban el curso regular de las funciones, cuya armonía da salud. »

Este profesor se inclina á creer que las aguas de Guarume vienen cargadas de fluido eléctrico, que obra favorablemente en la organizacion.

Informe del Dr. Medina. — La temperatura observada por este profesor fué de 470 à 48° C. en la fuente del Caldero; en Los Canales, halló en la de arriba 38° á 39°, y en la de abajo 40°; en la de Uvero, de 33° á 34°, y en la del Aceite, 37o , siendo la temperatura del lugar de 28° C 290.

Como los Sres. Ernst y Rodriguez, el Dr. Medina, encontró que las aguas de Guarume contenian ácido carbónico y una pequeña cantidad de cal.

Cree el Sr. Medina que los maravillosos resultados de estas aguas en la sillis secundaria y terciaria, en el rcumatismo venéreo, en el simple articular y fibroso, en las úlceras crónicas y otras enfermedades, se debe al tratamiento que se observa con los enfermos, los cuales ven desaparecer sus dolencias por efecto del sudor que elimina los principios o agentes maléficos.

¿Cómo y por qué causa producen estas aguas tan benéficas modificaciones en la economia animal?

Hé aquí la gran cuestion que no han podido aún dilucidar de una manera concluyente los profesores que las han examinado. Como hemos visto, el Dr. Rodriguez se inclina á creer que se debe al fluido eléctrico de que, segun su creencia vienen cargadas estas aguas, la obra restauradora que efectuan en la organizacion; ya hemos visto en las líneas anteriores la opinion del Dr. Medina, el cual quiere que se deba esto casi exclusivamente al método que se observa con los enfermos. Mas nos parece que ámbas opiniones deben estar un tanto distantes de la verdad. Hé aquí nuestras razones :

Si, como dice el Dr. Medina, la accion sudorífica á que están sometidos los enfermos en estos baños; la atmósfera, seca, que allí reina cargada de oxigeno que vivifica al animal; la sana y abundante alimentacion que se les da, son las verdaderas causas de las innumerables curaciones que se deben á estos baños; y si se asienta como cosa casi evidente (como lo dice este profesor), que para la curacion de estas enfermedades (la sífilis, reumatismo, úlceras crónicas, etc.), no se necesita que las aguas tengan un principio medicamentoso en disolu. cion (1), creemos poder concluir que donde quiera que se llenen las condiciones expresadas, es decir, å donde quiera que se pueda hacer sudar abundantemente (lo cual no es cosa disícil que digamos), que la atmósfera tenga las condiciones dichas, y que se dé al enfermo abundante y sana alimentacion; allí deben obtenerse los mismos resultados que en Guarume. Mas siendo cosa que no necesita de prueba, que hay multitud de sé

(1) Informe del Dr. Medina.

res desgraciados que han agolado éstas y otras indicaciones de la ciencia para librarse del mal terrible que los afligia, y que despues de años de horribles padecimientos sólo han encontrado en Guarume la salud ; y agregándose á esto que las condiciones requeridas se hallan en infinitos lugares de Venezuela, y que sin embargo, las gentes acuden desde los extremos del país á estas fuentes salvadoras, nos parece que podemos concluir que las aguas de Guarame contienen un priocipio medicamentoso, que unido a las condiciones de temperatura y alimentacion restituyen la salud en ciertas ensermedades. Es de notar ademas, que despues de haberse dado un baño en estas aguas, lejos de sentirse débil la persona, experimenta, como dice el Dr. Rodriguez, un bienestar general y se siente más vigorosa. ¿Sucederia lo mismo á un individuo expuesto a la misma accion sudorifica en otro lugar y en aguas comunes ? Esto no necesita de contestacion. Luego las aguas de que se trata obran simultáneamente en la organizacion de dos maneras : la una, haciendo eliminar por el sudor la causa morbosa; la otra, reanimando las funciones y sosteniendo las fuerzas radicales. Se nos preguntará, y ¿cuál es el agente que en esas aguas produce tales efectos ? La ciencia está llamada á satisfacer esta pregunta. En cuanto á nosotros, haremos sólo las siguientes observaciones : del análisis practicado por los profesores ya mencionados, apenas se puede deducir que los baños de Guarume no contienen ni o de grano de hierro en una libra de agua; pero de ninguna manera afirmar que no lo tengan en una cantidad aún menor. Tampoco se puede afirmar científicamente que no contengan alguna sustancia desconocida que la ciencia, en el estado en que se halla, no haya podido apreciar ni en sí ni en las combinaciones que pudiera formar con otros cuerpos.

En el informe del Sr. Ernst leemos lo que sigue: « no se hallan en el agua ni siquiera vestigios de hierro, pues el ferriciamuro de potasa no da un precipitado de azul de Prusia, aunque se nota en la probeta una coloracion verde con viso azul. » ¿A qué puede deberse esta coloracion sino á la presencia de otra sustancia combinada ó no que la produce ? Ademas, el Dr. Rodriguez que hizo el análisis de la arena y sedimentos que se hallan en el lecho de la fuente de El Aceite, encontró lo siguiente: óxido rojo de hierro, cal, potasa, ácido cilícico y sustancias vegetales. Es muy probable, pues, que estas aguas, en las cuales el análisis ha descubierto una pequeña porcion de cal, contengan las otras sustancias en tan pequeña cantidad, que los reactivos conocidos sean ineficaces para descubrirlas. Agréguese á todo esto que en esta comarca brotan zilvestres muchas plantas leguminosas, entre las que abunda muy especialmente el árbol de copaiba, cuyo bálsamo se emplea tanto en ciertas enfermedades de las vias génito-urinarias, lo cual prueba que en la tierra que las produce hay las sustancias generadoras, y que por consiguiente no es difícil que impregnen el agua de ellas, aunque en una cantidad pequeñísima.

Hechas las anteriores observaciones, nos atrevemos á creer que en estas aguas se hallan las sustancias deinostradas en el análisis del sedimento del pozo de El Aceite, pero en cantidades extremadamente pequeñas, y qui. zas haya otra hasta ahora desconocida; las cuales por la misma razon de hallarse en tan infimas partes, se hacen asimilables más rápidamente en la organizacion, y

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