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Hé aqui la gran cuestion que no han podido aún dilucidar de una manera concluyente los profesores que las han examinado. Como hemos visto, el Dr. Rodríguez se inclina á creer que se debe al fluido eléctrico de que, segun su creencia vienen cargadas estas aguas, la obra restauradora que efectuan en la organizacion; ya hemos visto en las lineas anteriores la opiuion del Dr. Medina, el cual quiere que se deba esto casi exclusivamente al método que se observa con los enfermos. Mas nos parece que ámbas opiniones deben estar un tanto distantes de la verdad.

Hé aqui nuestras razones:

Si, como dice el Dr. Medina, la accion sudorífica á que están sometidos los enfermos en estos baños; la atmósfera, seca, que allí reina cargada de oxígeno que vivifica al animal; la sana y abundante alimentacion que se les da, son las verdaderas causas de las innumerables curaciones que se deben á estos baños; y si se asienta como cosa casi evidente (como lo dice este profesor), que para la curacion de estas enfermedades (la sífilis, reumatismo, úlceras crónicas, etc.), no se necesita que las aguas tengan un principio medicamentoso en disohi. don (1), creemos poder concluir que donde quiera que se llenen las condiciones expresadas, es decir, á donde quiera que se pueda hacer sudar abundantemente (lo cual no es cosa difícil que digamos), que la atmósfera tenga las condiciones dichas, y que se dé al enfermo abundante y sana alimentacion; allí deben obtenerse los mismos resultados que en Guarume. Mas siendo cosa que no necesita de prueba, que hay multitud desé

(1) Informe del Dr. Medina.

res desgraciados que han agotado éstas y otras indicaciones de la ciencia para librarse del mal terrible que los afligía, y que despues de años de horribles padecimientos sólo han encontrado en Guarume la salud; y agregándose á esto que las condiciones requeridas se hallan en infinitos lugares de Venezuela, y que sin embargo, las gentes acuden desde los extremos del país á estas fuentes salvadoras, nos parece que podemos concluir que las aguas de Guarame contienen un principio medicamentoso, que unido a las condiciones de temperaturay alimentacion restituyen la salud en ciertas enfermedades. Es de notar ademas, que despues de haberse dado un baño en estas aguas, léjos de sentirse débil la persona, experimenta, como dice el Dr. Rodríguez, un bienestar general y se siente más vigorosa. ¿Sucedería lo mismo á un individuo expuesto ála misma accion sudorífica en otro lugar y en aguas comunes? Esto no necesita de contestacion. Luego las aguas de que se trata obran simultáneamente en la organizacion de dos maneras: la una, haciendo eliminar por el sudor la causa morbosa; la otra, reanimando las funciones y sosteniendo las fuerzas radicales. Se nos preguntará, y ¿cuál es el agente que en esas aguas produce tales efectos? La ciencia está llamada á satisfacer esta pregunta. En cuanto á nosotros, haremos sólo las siguientes observaciones: del análisis practicado por los profesores ya mencionados, apénas se puede deducir que los baños de Guarume no contienen ni ^ de grano de hierro en una libra de agua; pero de ninguna manera afirmar que no la tengan en una cantidad aún menor. Tampoco se puede afirmar científicamente que no contengan alguna sustancia desconocida que la ciencia, en el estado en que se halla, no haya podido apreciar ni en sí ni en las combioaciones que pudiera formar con oíros cuerpos.

En el informe del Sr. Ernst leemos lo que sigue: «no se hallan en el agua ni siquiera vestigios de hierro, pues el ferriciamuro de potasa no da un precipitado de azul de Prusia, aunque se nota en la probeta una coloracion verde con viso azul. » ¿A qué puede deberse esta coloracion sino á la presencia de otra sustancia combinada ó no que la produce? Ademas, el Dr. Rodríguez que hizo el análisis de la arena y sedimentos que se hallan en el lecho de la fuente de El Aceite, encontró lo siguiente: óxido rojo de hierro, cal, potasa, ácido cilícico y sustancias vegetales. Es muy probable, pues, que estas aguas, en las cuales el análisis ha descubierto una pequeña porcion de cal, contengan las otras sustancias en tan pequeña cantidad, que los reactivos conocidos sean ineficaces para descubrirlas. Agréguese á todo esto que en esta comarca brotan silvestres muchas plantas leguminosas, entre las que abunda muy especialmente el árbol de copaiba, cuyo bálsamo se emplea tanto en ciertas enfermedades de las vias génito-urinarias, lo cual prueba que en la tierra que las produce hay las sustancias generadoras, y que por consiguiente no es difícil que impregnen el agua de ellas, aunque en una cantidad pequeñísima.

Hechas las anteriores observaciones, nos atrevemos á creer que en estas aguas se hallan las sustancias demostradas en el análisis del sedimento del pozo de El Aceite, pero en cantidades extremadamente pequeñas, y quizas haya otra hasta ahora desconocida; las cuales por la misma razon de hallarse en tan ínfimas partes, se hacen asimilables más rápidamente en la organizacion, y por consiguiente producen con prontitud sus efectos; y juzgamos que la influencia de estas sustancias por una parte, y por otra las condiciones de temperatura y alimentacion, y las emanaciones producidas durante la noche por los árboles, particularmente los de copaiba, son el origen de las maravillosas curaciones que se deben á estos célebres baños.

Los trabajos de los profesores citados, serán indudablemente la base de nuevas investigaciones, de las cuales derivará la ciencia probablemente nuevos é interesantes conocimientos.

Baños de San Juan de los Morros. — Como á mil quinientos metros del pueblo de San Juan, se destacan con imponente majestad las inmensas masas de piedra llamadas Morros, elevándose á diferentes alturas, ya en forma de prismas rectangulares, ya como grandes flechas góticas ó como apuntados torreones.

A 200 metros del morro más occidental, que se eleva á 989 metros sobre el nivel del mar, se hallan las afamadas aguas sulfidricas visitadas por Humboldt en 1804, y más tarde por Karsten.

El gobierno ha hecho analizarlas últimamente por los profesores Ernst y Medina, en cuyos informes pasamos á ocuparnos; y ademas ha hecho construir en aquel lugar un cómodo y bien dispuesto edificio para baños.

lié aquí los resultados obtenidos por los profesores Ernst y Medina:

Segun el primero, la temperatura del agua (28 de enero de 1874, á las 4.30' p. m.) era igual á 34° 5 c, siendo de 25° la del aire. Al mismo tiempo y en el mismo sitio, Medina halló 34 i" c, al hacer sus observaciones. Humboldt encontró 31° 3 y Karsten 36° 3.

« Las aguas, dice Ernst, forman en el punto donde nacen un estanque casi circular de cinco metros de diámetro y bastante profundidad, situado á la orilla de una pradera cubierta con una densa al'ombra de gramíneas; y protegido por la sombra de un guásimo y un hermoso jobo.»

■ Hácia el sudeste la lagunita da origen á un pequeño arroyo que pronto une sus aguas con el derrame de otro manantial de agua fria que existe á pocos pasos de distancia de la fuente sulfídrica. »

» El agua de esta última es de gran trasparencia pero el fondo está cubierto de un fango negro formado de granos finisimos de arena y sustancias orgánicas en estado más ó ménos avanzado de descomposicion. »

J> Descúbrense por medio del microscopio en este fango numerosos restos de infusorios, y una pequeña alza que parece ser idéntica con la Oscilación cálida de Kutzing. »

« Nótase á cierta distancia de la lagunita el olor característico del sulfidrógeno, gas que sin interrupcion sale en numerosas burbujas del fondo del agua. No fué posible determinar con precision la cantidad que se desprende en un tiempo dado, y parece ademas que esta cantidad no es muy constante. Contando, sin embargo, el número de burbujas que se forman un un minuto, se halló que eran de 50 por término medio; y como ademas las burbujas tienen un diámetro aparente desde uno hasta dos centímetros, resultaria que la fuente da por hora, aproximadamente, cinco litros del gas mencionado. »

» El agua tiene un gusto algo salado y poco agradable. El exámen químico dió los siguientes resultados:»

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