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Maravillas de la naturaleza

Cuevas del Guáobaro y de San Juan de los Morros

Cuevas del Guacharo. - Hasta 1867 sólo se tenia conocimiento de la existencia de una cueva del Guácharo, que visitó Humboldt á comienzos del siglo y Codazzi en 1835. Este último publicó una sucinta descripcion de ella en El Mosaico, tomo III, entrega 14, 1857. Mas el 8 de junio del citado año de 1867, el viajero aleman Goering descubrió dos más, de las cuales una es más grande que la anteriormente conocida.

Hállanse todas estas cuevas en el inmenso valle de Caripe, situado á una altura de 795 metros sobre el nivel del mar, y deben su nombre al del pájaro nocturno que las habita.

« Corre por esta cueva, dice Codazzi (refiriéndose á la que se conocia entonces), un riachuelo de 5 a 8 varas de ancho poco profundo. Se puede dividir el subterráneo en tres grandes ramales; el principal tiene 975 varas, está compuesto de petrificaciones antiguas, habitado por guácharos, y en parte bañado por el rio y en parte no, pues éste corre por una via subterránea. La entrada es de 31 varas de ancho y 28 de alto; el terreno va subien

do y disminuyendo de 10 a 12 en altura y ancho, su extremo está á 225 varas más elevado que el vestíbulo de la cueva. El segundo ramal es de 225 de 1 à 3 varas de ancho y de 2 á 5 de alto. Se baja para ir a él debiendo caminar casi siempre por el riachuelo; se compone de una greda arcillosa endurecida. Esta parte está sin aves ni ningun otro viviente y sin petrificaciones. El tercer ramal tiene 135 varas de largo, 18 de alto sobre 14 de ancho, y despues se estrecha hasta no dar paso. Se sube para ir a él, y es la mansion de las lapas y la parte más bella y sorprendente del subterráneo. Las petrificaciones son relucientes y brillantes y se pueden observar todas sus edades, pues en presencia del espectador se ven caer y petrificarse las gotas que forman despues las bellas y variadas estalagmitas y estalácticas que la adornan. »

» El total de la cueva es de 1,285 varas. Puede considerarse como una maravilla de la naturaleza, la primera de Venezuela y la más estupenda conocida en las rocas calcáreas » (1).

Humboldt dice en una carta que dirigió desde Caracas al baron de Forell (3 de febrero de 1800), refiriéndose á esta cueva :

« Hemos trepado por la cima del Tumiriquiri y hemos bajado á la cueva del Guácharo, que es una caverna inmensa y habitacion de millares de pájaros nocturnos (especie nueva de caprimulgus. Sin.) cuya grasa da el aceite de Guácharo. Su entrada es verdaderamente majestuosa adornada y coronada de la más lozana vegetacion. Sale de ella un rio considerable y en su interior

(1) El que desee obtener minuciosos detalles, puede ver el tomo citado de El Mosaico.

resuena el llanto lúgubre de los pájaros. Es el Aqueron de los indios charinas, pues segun la mitologia de estos pueblos y de los indios del Orinoco, el alma de los difuntos entra en esta cueva. Bajar al Guácharo, quiere decir en su lenguaje; morir » (1).

La estructura geológica de las montañas en que se halla esta cueva, hizo presumir al señor Goering que habia otras; y asi, despues de permanecer algunos dias entre los indios de Caripe informándose de ello, supo que efectivamente habia otras al sudeste del pueblo. Trasladóse, pues, à los sitios designados por los indigenas y cerca del rio Accacuar halló la más importante llamada por los indios la Gran cueva. « Es muy peligroso acercarse a la entrada, dice el señor Goering; una orilla del peñasco, sobresaliente en forma de un estrecho balcon, es el único punto en donde es posible dirigir una mirada hacia el interior de la cueva. Para entrar es necesario tener una gran escalera ó formar una especie de plano inclinado. En nuestras circunstancias, no era pues posible visitarla. La impresion producida por la vista de la entrada es una mezcla de admiracion y de terror: dentro, la oscuridad más densa; arriba, la gigantesca pared de la roca; y abajo, el rio (que sale del interior) que en frenéticos remolinos se arroja de pozo en pozo, todo cubierto de espuma. La Gran cueva como la cueva del Guácharo, contiene muchas estalácticas visibles en parte desde afuera, Los indios aseguran que es más grande que la cueva del Guacharo, y que el número de aves que en ella moran es mucho más considerable. Se

(1) Carta de Humboldt publicada en La Vargasia, boletin de la Sociedad de Ciencias físicas y naturales de Carácas, 1868, n° 4.

me aseguró asimismo que la bóveda está en varios puntos agujereada de manera que la luz entra por arriba. Encontré la altura cerca de la entrada como de 70 piés, pero es probable que en los salones interiores sea mucho mayor. La segunda cueva se conoce con el nombre de Cueva pequeña. Mis compañeros decian que era lindisima. Para ello es preciso regresar desde la cueva grande en direccion SO. por un cuarto de legua. Despues sube el camino hacia el E. como média legua, y finalmente se llega á una pequeña meseta donde está la entrada de la cueva. Hay que dejarse resbalar desde una grande altura. Despues se halla un camino muy torcido que conduce à una roca sobresaliente, desde donde repentinamente se presenta la entrada de la cueva formando un alto pórtico entre gótico y romano..... El pórtico tiene como 70 piés de alto y encima de él se levanta la pared por más de 100 piés..... Una bajada bastante difícil conduce al mismo quicio del pórtico. Un vasto salon, o, mejor dicho, un inmenso templo se abre à la vista..... Esta primera seccion puede tener média cuadra de largo..... Toda la cueva tiene como un cuarto de legua de largo..... El suelo de todas estas cuevas está cubierto de una capa de guano de más de una vara de profundidad..... El agua de los rios es negra y bastante fresca » (1).

Morros de San Juan. — Estos cerros, admiracion de los geólogos por su extructura extraordinaria como por su forma sorprendente, son una verdadera maravilla. Vistos de léjos parecen las ruinas de una inmensa cate

(1) Tomado de la Memoria de la Direccion general de Estadística de Venezuela, en 1873.

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