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hombres más notables de aquellos tiempos no habian podido desprenderse por completo de la influencia de las doctrinas coloniales. Los hábitos del país, creados bajo el sistema del gobierno español, contrario en todo al desenvolvimiento moral y material, y el espíritu de rutina que se opone como un muro invencible a toda innovacion, eran circunstancias que naturalmente venian á reflejarse en el poder, pues teniạn hondas raices en la sociedad.

Asi es que en los primeros años de paz, ni se pensó en abrir vias carreteras que unieran los principales centros de produccion, ni se propendió á que brazos extranjeros vinieran al pais á establecerse. Trabajóse, si, con tino en el ramo de instruccion científica, fundando en 1832 (setiembre) los importantísimos estudios matemáticos que tan fructiferos han sido al pais, y se establecieron algunas escuelas para la enseñauza primaria. ¿Cuántos varones, honra de nuestra patria, no han salido de la escuela de Cajigal! Esta sola consideracion basta para medir todo lo que ha podido hacerse en beneficio de la instruccion pública ; pues si todos los gobiernos hubieran continuado en tan laudable y honorifica tarea, ¡cuánta gloria no alcanzaria hoy la República, y qué hermosos horizontes no se ofrecerian á nuestra vista!

Si estos gobiernos, comprendiendo mejor en qué estriban los verdaderos intereses de las naciones, hubieran construido vias de comunicacion, protegido de una manera verdaderamente eficaz la instruccion popular, y atraido con acierto la inmigracion, sin descuidar por esto la pureza en el manejo del Tesoro público, Venezuela seria hoy una de las más florecientes naciones del Nuevo Mundo. Mas estos errores deben considerarse como característicos de la época, y casi puede decirse que fueron involuntarios en los hombres que empuña. ban las riendas del Estado, puesto que ellos creian de muy buena fé que bastaba seguir el camino que se habian trazado para hacer la felicidad de su patria.

Luego surgieron los partidos; vinieron las guerras; se ensangrentó y cubrió de ruinas la República, y apénas pueden contarse, desde entonces desgraciadamente, algunos años de paz, que más que otra cosa fueron un necesario interregno proporcionado por el cansancio de los partidos, que al sentirse repuestos volvieron a la lucha.

Durante este largo periodo, la ambicion y todas la pasiones que se exaltan en las contiendas civiles han predominado casi siempre; y el carro de la civilizacion ha encontrado grandes obstáculos que le han impedido traer a esta sociedad al más alto grado de esplendor.

La imprenta, vehiculo admirable, llamado á iniciar los pueblos en los misterios de la ciencia y de las letras, convirtióse bien pronto en instrumento de guerra; y poniéndose al servicio de las personalidades y de los partidos, olvidó su sagrado ministerio, y se encaminó de lleno por las sendas que señala el odio y abre y asegura la venganza. En medio del estruendo de las armas, los ánimos no pensaron ya en ennoblecerse é ilustrarse por medio del estudio, y así languidecieron las ciencias y se estacionaron las artes. Cambiáronse los nombres de las cosas y viniéronse á realizar en Venezuela los mismos abusos de que se quejaba Caton contra el pueblo romano: premiose al delator; el fraude dejó de mirarse con horror y desprecio; los fallidos burlaron

la eficacia de las leyes, y, en una palabra, el fanatismo y la ignorancia ejercieron su imperio, y la sociedad gimió de duelo y de terror.

El amor de la sabiduría, como sacro fuego, quedó por entonces escondido é ignorado en el seno de muy pocos ciudadanos, y las musas exhalaron por la boca de sus acariciados hijos dolorosas voces y lamentos.

Oh patria! cuando recorro las páginas de tu historia y llego a la época de tus contiendas fratricidas, me siento à llorar tus grandes infortunios. Tú, que al tomar puesto en el Senado de las naciones apareciste con más brillo y sabiduría que tuvo la soberbia Roma cuando llegó á ostentarse de la infeliz Cartago; tú, cuya aparicion en el mundo, como pueblo independiente, fué un parto colosal que hizo estremecer los Andes hasta Bolivia, y agitando las aguas del océano llevó hasta la orgullosa metropoli, con la nueva de tu nacimiento, la de tu gloria militar y literaria; tú, que produjiste en tu primera generacion grandes capitanes, admirables oradores, sublimes poetas y hombres de gran sabiduría, le olvidaste bien pronto de tu gloria, y resonaron á tu oido más agradablemente los roncos sones del clarin y del atambor guerrero, que el agradable y armonioso concierto con que regalan á los pueblos las ciencias y las artes al amparo de la libertad.

Pereció en los campos de batalla tu juventud, que era tu esperanza; y despues de largos años de civil discordia quedaste condenada á llorar amargamente sobre la tumba de tus más caras ilusiones. .

Esos grandes infortunios tuyos, conmovieron tan profundamente mi corazon, que casi niño, puede decirse, arrancaron á mi alma las siguientes estrofas :

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