Comedias de Don Juan Ruiz de Alarcon y Mendoza

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M. Rivadeneyra, 1852 - 552 páginas
 

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Página 419 - Los apodos de los necios ; Al que le dió cuerpo grande, Le dió corto entendimiento ; Hace malquisto al dichoso, Hace al rico majadero. Próvida naturaleza, Nubes congela en el viento, Y repartiendo sus lluvias, Riega el árbol más pequeño. No en solo un oriente nace El sol ; que en giros diversos Su luz comunica a todos...
Página 322 - Ella turbada, animosa (mujer al fin), a empellones mi casi difunto cuerpo detrás de su lecho esconde. Llegó don Pedro, y su hija, fingiendo gusto, abrazóle por negarle el rostro, en tanto que cobraba sus colores. Asentáronse los dos, y él con prudentes razones le propuso un casamiento con uno de los Monroyes.
Página xlii - Troya! Saqué un revés con tal pujanza, que la falta de mi acero hizo allí muy poca falta! Que abriéndole en la cabeza un palmo de cuchillada, vino sin sentido al suelo. y aun sospecho que sin alma.
Página 131 - ... variar. ¿Tener al dinero amor? Es cosa de muy buen gusto; o tire una piedra el justo que no incurre en este error. ¿Ser fáciles? ¿Qué han de hacer. si ningún hombre porfía, y todos al cuarto día se cansan de pretender?
Página 56 - ANA: ¿Cómo? CELIA: Con tal condición o con tal desdicha nacen, que en viendo un hombre, al momento le ruegan, y mudan traje, y sirviéndole de paje, van con las piernas al viento.
Página 322 - Si afrenta al noble y plebeyo sólo el decirle que miente, decid, ¿qué será el hacerlo si vivo sin honra yo, según los humanos fueros, mientras de aquel que me dijo que mentía no me vengo? ¿Tan larga tenéis la espada, tan duro tenéis el pecho, que penséis poder vengaros diciéndolo todo el pueblo?
Página 316 - Cuando del indiano suelo por mi dicha llegué aquí, 490 la primer cosa que vi fue la gloria de ese cielo: y aunque os entregué al momento el alma, habéislo ignorado, porque ocasión me ha faltado de deciros lo que siento.
Página 146 - Así estoy de amor y miedo Como al que soñar sucede Con el toro , que ni puede Moverse ni estarse quedo. Pues descubrirle quien soy Y mi afición, es perderme ; Que es forzoso aborrecerme, Pues causa á sus penas doy. TRISTAN. Tiempo, lugar y ventura Muchos hay que la han tenido, Pero pocos han sabido Gozar de la coyuntura.
Página xix - ¿Qué han de hacer si ningún hombre porfía, y todos al cuarto día se cansan de pretender? ¿Ser duras? ¿Qué nos quejamos, si todos somos extremos? Difícil lo aborrecemos, y fácil no lo estimamos. Pues si los varones son maestros de las mujeres, y sin ellas los placeres carecen de perfección, mala pascua tenga quien de tan hermoso animal dice mal ni le hace mal, y quien no dijere: Amén!
Página xlvi - Qvalquieraquetu seas, o mal contento (o bien intencionado ) sabe que las ocho Comedias de mi primera parte, y las doce desta segunda son todas mías, aunque algunas han sido plumas de otras cornejas, como son el Texedor de Segouia , la verdad sospechosa, examen de maridos, y otras que andan impressas por de otros dueños...

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