Obras poéticas de d. José Joaquín Olmedo: Única colección completa, revista y correjida por el autor, y ordenada por J.M.G.

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Imprenta Europa, 1848 - 212 páginas
 

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Página 20 - EL trueno horrendo que en fragor revienta Y sordo retumbando se dilata Por la inflamada esfera, Al Dios anuncia que en el cielo impera. Y el rayo que en Junín rompe y ahuyenta La hispana muchedumbre Que más feroz que nunca amenazaba A sangre y fuego eterna servidumbre: Y el canto de victoria Que en ecos mil discurre ensordeciendo El hondo valle y enriscada cumbre, Proclaman a Bolívar en la tierra Arbitro de la paz y de la guerra.
Página 22 - ¿Quién me dará templar el voraz fuego en que ardo todo yo? -Trémula, incierta, torpe la mano va sobre la lira dando discorde son. ¿Quién me liberta del dios que me fatiga...? Siento unas veces la rebelde Musa, cual bacante en furor, vagar incierta por medio de las plazas bulliciosas, o sola por las selvas silenciosas, o las risueñas playas que manso lame el caudaloso Guayas; otras el vuelo arrebatada tiende sobre los montes, y de allí desciende al campo de Junín...
Página 26 - ... asaz horrendo de selvas densas de ferradas picas, y el brillo y estridor de los aceros que al sol reflectan sanguinosos visos, y espadas, lanzas, miembros esparcidos o en torrentes de sangre arrebatados, y el violento tropel de los guerreros que más feroces mientras más heridos, dando y volviendo el golpe redoblado, mueren, mas no se rinden...
Página 42 - Lo grande y peligroso hiela al cobarde, irrita al animoso. ¡Qué intrepidez! ¡qué súbito coraje el brazo agita y en el pecho prende del que su patria y libertad defiende! El menor resistir es nuevo ultraje. El jinete impetuoso, el fulmíneo arcabuz de sí arrojando, lánzase...
Página 143 - Grande sacerdotisa de los Incas ; Abre el templo del Sol; flores y ofrendas Esparce sobre el ara; Ciñe la estola espléndida y la tiara; Inquieta, atormentada De un dios que dentro el pecho no le cabe, Profiere en alta voz lo que no sabe, Por ciega inspiración.
Página 43 - Ah ! ya diviso míseras reliquias Con todos sus caudillos humillados Venir, pidiendo paz. Y generoso En nombre de BOLÍVAR y la patria No se la niega el vencedor glorioso, Y su triunfo sangriento Con el ramo feliz de paz corona : Que si patria y honor le arman la mano Arde en venganza el pecho americano; Y cuando vence, todo lo perdona.
Página 27 - En tanto el Argentino valeroso Recuerda que vencer se le ha mandado; Y no ya cual caudillo, cual soldado Los formidables ímpetus contiene Y uno en contra de ciento se sostiene. Como tigre furiosa De rabiosos, mastines acosada.. Que guardan el redil, mata, destroza. Ahuyenta sus contrarios; y aunque herida Sale con la victoria y con la vida Oh capitán valiente, Blasón ilustre de tu ilustre patria No morirás; tu nombre eternamente En nuestros fastos sonará glorioso.
Página 29 - Aquiles que en infame disfraz y en ocio blando de lánguidos suspiros, los destinos de Grecia dilatando, vive cautivo en la beldad de Sciros: los ojos pace en el vistoso alarde de arreos y de galas femeniles que de India y Tiro y...
Página 23 - ¿Que la hueste contraria observa, cuenta, y en su mente la rompe y deso'rdena, ya los más bravos a morir condena, cual águila caudal que se complace del alto cielo en divisar su presa, que entre el rebaño mal segura pace?
Página 32 - Y discurriendo el vencedor en tanto por cimas de cadáveres y heridos, postra al que huye, perdona a los rendidos. Padre del Universo, Sol radioso, Dios del Perú, modera omnipotente el ardor de tu carro impetuoso, y no escondas tu luz indeficiente... Una hora más de luz... Pero esta hora no fué la del Destino.

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