Memorias del general O'Leary, publ. por S.B. O'Leary

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Página 540 - Yo soy el hijo de la guerra; el hombre que los combates han elevado a la Magistratura: la fortuna me ha sostenido en este rango y la victoria lo ha confirmado.
Página 541 - Esta espada no puede servir de nada el día de la paz, y éste debe ser el último de mi poder, porque así lo he jurado para mí, porque lo he prometido a Colombia, y porque no puede haber república donde el pueblo no está seguro del ejercicio de sus propias facultades.
Página 336 - La República ha perdido en el general Cedeño un grande apoyo en paz o en guerra; ninguno más valiente que él, ninguno más obediente al Gobierno. Yo recomiendo las cenizas de este General al Congreso Soberano para que se le tributen los honores de un triunfo solemne.
Página 187 - Soldados! La paz debió ser el fruto del armisticio que va a romperse, pero la España ha visto con indolencia los horrorosos tormentos que padecemos por su culpa. Las reliquias del poder español en Colombia no pueden medirse con las fuerzas de veinticinco provincias, que habéis arrancado del cautiverio. Colombia espera de vosotros el complemento de su emancipación; pero espera...
Página 414 - Victoria, debe ponernos en posesión de las plazas y de los corazones de nuestros enemigos. Todo se ha hecho por adquirir la libertad, la gloria y el reposo; y todo lo tendremos en el curso del año. Caraqueños: El Congreso General, con su sabiduría, os ha dado leyes capaces de hacer vuestra dicha. El Ejército Libertador, con su virtud militar, os ha vuelto a la Patria. Ya, pues, sois libres.
Página 47 - Permítame VM dirigir al trono del amor y de la ley el sufragio reverente de mi más sincera congratulación por el advenimiento de VM al imperio más libre y grande del primer continente del universo.
Página 541 - Colombia, y porque no puede haber república donde el pueblo no está seguro del ejercicio de sus propias facultades. Un hombre como yo es un ciudadano peligroso en un gobierno popular: es una amenaza inmediata a la soberanía nacional.
Página 540 - Señor: el juramento sagrado que acabo de prestar en calidad de presidente de Colombia, es para mí un pacto de conciencia, que multiplica mis deberes de sumisión a la ley ya la patria. Sólo un profundo respeto por la voluntad soberana me obligaría a someterme al formidable peso de la suprema magistratura.
Página 127 - Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello provisional de la república, y refrendado por los ministros secretarios del despacho.
Página 414 - Caraqueños: La unión de Venezuela, Cundinamarca y Quito, ha dado un nuevo realce a vuestra existencia política y cimentado para siempre vuestra estabilidad. No será Caracas la capital de una República; será sí, la capital de un vasto departamento gobernado de un modo digno de su importancia.

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