Boletín de las leyes del Imperio mexicano, ó sea Código de la Restauración, publ. por J.S. Segura, Volumen1

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Página 424 - Antonio López de Santa Anna, benemérito de la patria, general de división, gran maestre de la nacional y distinguida orden de Guadalupe, caballero gran cruz de la real y distinguida orden española de Carlos III, y presidente de la república mexicana...
Página 124 - En el caso de que por circunstancias imposibles de prever, el Archiduque Fernando Maximiliano no llegase a tomar posesión del trono que se le ofrece, la nación mexicana se remite a la benevolencia de SM Napoleón III, Emperador de los franceses, para que le indique otro príncipe católico.
Página 525 - No juzguemos, señores, los beneficios de la dominación española á la luz de la civilización inmensa, desarrollada en la primera mitad del presente siglo: la justicia exige que los apreciemos conforme á los adelantos de la madre patria en la época que queramos sujetar á nuestro examen.
Página 390 - Presidente sustituto de la República Mexicana, á los habitantes de ella, sabed: Q,ue en uso de las facultades de que me hallo investido, he tenido á bien decretar lo siguiente: Art.
Página 536 - Que para fundar el trono no es posible escoger un soberano entre los mismos hijos del país, (el cual por otra parte no carece de hombres de un mérito eminente); porque las cualidades principales que constituyen a un rey, son de aquellas que no pueden improvisarse, y que no es dable que posea en su vida privada un simple particular, ni menos se fundan y establecen sin otros antecedentes por solo el voto público. 4° y último.
Página 254 - Entraron a junta desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde, en que salió electo de nuevo presidente don Antonio Nariño, por haber hecho renuncia don Jorge Tadeo Lozano.
Página 352 - Presidente de la República Mexicana, á los habitantes de ella, sabed: Que en uso de las facultades que la Nación se ha servido conferirme, he tenido á bien decretar lo siguiente: Art. 1'.
Página 527 - ... de escandalosos desórdenes y de ensayos sin cordura, son »otros tantos elementos que existen en el pueblo, y que á »pesar de los supremos esfuerzos de los demagogos, le ha»cen clamar hoy por el establecimiento ¡de la monarquía. »En verdad que aun cuando el país nunca hubiese estado »dispuesto para la aceptación de este sistema saludable, »nada hubiera podido preparar mas los ánimos en su fa»vor, que los aciagos experimentos que hemos hecho en el »tiempo que llevamos de soportar,...
Página 526 - ... culpa, no, de España en su mayor parte, sino de los tiempos que aun no traian consigo la madurez de las ciencias políticas. Esto no obstante, ¡cuánta gloria derrama la inmortalidad sobre la nación, señora de dos mundos, que plantando el estandarte de la cruz encima del ara de los humanos sacrificios, difundió sobre un gran pueblo el expleudor divino de la civilización evangélica!
Página 525 - ... esos siglos que nuestros tribunos llaman de oscurantismo y de opresión, de grillos y cadenas, y exhalamos de nuestros pechos suspiros lastimosos tras el bien perdido de la paz, de la abundancia y de la seguridad que entonces disfrutaron nuestros predecesores.

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