Cuba y sus jueces (rectificaciones oportunas)

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Compañía Lévytype, 1891 - 335 páginas
 

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Página 80 - Ser de inmensa bondad !, ¡ Dios poderoso !, a Vos acudo en mi dolor vehemente. . . ¡ extended vuestro brazo omnipotente, rasgad de la calumnia el velo odioso, y arrancad este sello ignominioso con que el mundo manchar quiere mi frente ! ¡ Rey de los Reyes !, ¡ Dios de mis abuelos !, Vos sólo sois mi defensor, ¡Dios mío.
Página 75 - Sereno corres, majestuoso, y luego en ásperos peñascos quebrantado te abalanzas violento, arrebatado, como el Destino irresistible y ciego.
Página 75 - Torrente prodigioso, calma, acalla tu trueno aterrador: disipa un tanto las tinieblas que en torno te circundan, y déjame mirar tu faz serena, y de entusiasmo ardiente mi alma llena.
Página 76 - ... chocan, y se enfurecen, y otras mil y otras mil ya las alcanzan, y entre espuma y fragor desaparecen.
Página 76 - Océano, bajo un cielo purísimo se mecen? Este recuerdo a mi pesar me viene... nada ¡oh Niágara! falta a tu destino, ni otra corona que el agreste pino a tu terrible majestad conviene.
Página 76 - ¡Ved! ¡llegan, saltan! El abismo horrendo Devora los torrentes despeñados: Crúzanse en él mil iris, y asordados Vuelven los bosques el fragor tremendo. En las rígidas peñas Rómpese el agua: vaporosa nube Con elástica fuerza Llena el abismo en torbellino, sube, Gira en torno, y al éter Luminosa pirámide levanta, Y por sobre los montes que le cercan Al solitario cazador espanta.
Página 75 - Al despeñarse el huracán furioso, al retumbar sobre mi frente el rayo, palpitando gocé...
Página 78 - Cómo gozara, viéndola cubrirse de leve palidez, y ser más bella en su dulce terror, y sonreírse al sostenerla mis amantes brazos...! ¡ Delirios de virtud. . . ! ¡ Ay ! ¡ Desterrado, sin patria, sin amores, sólo miro ante mí llanto y dolores!
Página 76 - ¿Por qué no miro alrededor de tu caverna inmensa las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas, que en las llanuras de mi ardiente patria nacen del sol a la sonrisa, y crecen, y al soplo de las brisas del Océano bajo un cielo purísimo se mecen?
Página 77 - Vilos, y el pecho se inflamó a su vista En grave indignación. Por otra parte Vi mentidos filósofos que osaban Escrutar tus misterios, ultrajarte, Y de impiedad al lamentable abismo A los míseros hombres arrastraban: Por eso...

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