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turna fué que Paez, en el momento en que le mataban el caballo y lograba levantarse del suelo, dirigió á sus llaneros una proclama, digna de recordación eterna:

« ¡Compañeros! les dijo, me han matado mi caballo; y si vosotros no estáis resueltos á vengar ahora mismo su muerte, yo me lanzaré solo á perecer en las filas enemigas. » Todos contestaron: « ¡ La vengaremos! » y se lanzaron como furias entre las sombras de la noche sobre el enemigo, aniquilándolo. Este rasgo es más hermoso que el de Calígula, dando á su caballo la dignidad consular.

Otros triunfos, y de mayor importancia, obtuvo Paez ulteriormente, quedando dueño de las llanuras.

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Veamos ahora las evoluciones de Bolívar. Deseoso siempre de redimirá Caracas, resolvió marchar sobre la provincia con una parte de sus fuerzas; pero, derrotado en Clarines tuvo que regresar á Barcelona á rehacerlas, y las aumentó considerablemente, porque supo que el brigadier Real con un ejército de 3,500 hombres, entre los cuales se hallaba Morales, se dirigía á la ciudad citada. Marino se incorporó al Cuartel general de Bolívar con 1,200 hombres, dejando la provincia de Cumaná al mando del coronel Antonio José de Sucre, que fué años después el Gran Mariscal de Ayacucho, y uno de los militares más honrados de Venezuela.

Real se aproximó á Barcelona el 8 de Febrero de 1817 con más de 4,000 hombres; pero no libró combate limitándose á entretener á los republicanos con cambios de posiciones, que le permitían esperar á que llegara su artillería de sitio. La inacción del Jefe realista, y el convencimiento que su adversario tenía de que su gran base de operaciones descansaba en Guayana, sitiada ya por Piár, influyeron en el ánimo de Bolívar moviéndole á decidir el viaje; pero contemporizando con Freites y otros barceloneses que deseaban defender la plaza si Real la atacaba, dejóles una fuerza de 700 hombres, suficientes para defender la Casa fuerte y las familias refugiadas allí.

Marchóse Bolívar á Guayana á fines de Marzo, con unos pocos Jefes y Oficiales.

Apenas salió de Barcelona, comenzaron las rivalidades entre los Jefes, y aun discutieron planes enderezados á desobedecerle. El resultado fué que Marino y sus tropas salieron para Aragua, y de allí al Chaparro en excursiones inútiles, y que los realistas atacaron entre tanto á Barcelona, penetrando en la Casa fuerte, acuchillando á cuantos hubieron á mano, y Bolívar, como consecuencia de esta catástrofe, quedó solo en la provincia de Guayana.

Felizmente, Piar, cuando vio frustradas sus diversas tentativas para apoderarse de Angostura, resolvió atacar á las misiones de los Catalanes del Caroní, de donde salian abundantes provisiones para aquella plaza, y logró su intento de apoderarse de todas.

Morillo había ocupado la Nueva Granada á poca costa, y confiaba en el resultado de su gran empresa de pacificación, á tiempo que recibió las noticias de lo que pasaba en Venezuela. Abandonó entonces la Nueva Granada, y púsose en marcha, precedido de La Torre y Calzada quienes á principio de Enero llegaron á Guasdualito con una fuerza de4000soldados, entre los cuales había 1700 de caballería, y con el intento de destruir á Paez que con sólo 1100 jinetes se hallaba en Mantecal.

Encontráronse ambas fuerzas en las llanuras de Mucuritas. Los republicanos obtuvieron la victoria. La caballería de La Torre fué destruida y alanceada gran parte de su infantería. Hubiera sido completo el triunfo á haber dispuesto Paez de alguna fuerza de infantería.

Morillo y La Torre vinieron juntos hasta San Fernando, pero el segundo se dirigió entónces á Guayana con el propósito de recuperar las misiones. De temer era que no saliera airoso de su empresa, atento á que iba á tener en frente á un enemigo tan valeroso y astuto como Piár. Fué lo cierto que La Torre creyó cansar con un falso movimiento á la caballería de Piár, y éste, comprendiéndolo anticipadamente, dispuso que le prepararan caballos de repuesto, y cuando patriotas y realistas se avistaron el 1 1 de Abril á las dos de la tarde en el pueblo de San Felix, el error de La Torre era ya irremediable.

Tenía este Jefe 1600 infantes y 200 jinetes. Piár 500, armados de fusil, otros tantos de flechas, 800 peones con lanzas y 400 jinetes. El choque fué terrible y La Torrre operó bien; pero Piár tan habil como sereno, combinó de

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