Autores españoles é hispano-americanos: (estudio crítico de sus obras principales)

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Perlado, Páez, 1911 - 913 páginas
 

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Página 281 - Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba, como en tu rostro y tus acciones vía que con palabras no te persuadía, que el corazón me vieses deseaba: y Amor, que mis intentos ayudaba, venció lo que imposible parecía ; pues entre el llanto que el dolor vertía, el corazón deshecho destilaba.
Página 234 - Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo Itálica famosa. Aquí de Cipión la vencedora colonia fue: por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla, y lastimosa reliquia es solamente. De su invencible gente solo quedan memorias funerales, donde erraron ya sombras de alto cjem[plo.
Página 751 - LA PRINCESA está triste . . . ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro ; y en un vaso olvidada se desmaya una flor.
Página 490 - ¿Y dejas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo, escuro, con soledad y llanto; y tú, rompiendo el puro aire, te vas al inmortal seguro?
Página 392 - ¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, dulces y alegres cuando Dios quería ! Juntas estáis en la memoria mía, y con ella en mi muerte conjuradas.
Página 43 - Yo os lo diré en brevedad, Porque la historia es bien breve, Y el daros gusto se os debe Con toda puntualidad. Salido el sol por Oriente, De rayos acompañado, Me dan un huevo pasado Por agua, blando y caliente, Con dos tragos del que suelo Llamar yo néctar divino, Y & quien otros llaman vino Porque nos vino del cielo.
Página 141 - Cuando miro de noche en el fondo oscuro del cielo las estrellas temblar, como ardientes pupilas de fuego, me parece posible a do brillan subir en un vuelo y anegarme en su luz, y con ellas, en lumbre encendido, fundirme en un beso.
Página 724 - La ejecución del hado presurosa. El mismo cerco alado, Que estoy viendo riente, Ya temo amortiguado, Presto despojo de la llama ardiente.
Página 279 - Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis : si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿ por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal?
Página 349 - Fabio, las esperanzas cortesanas prisiones son do el ambicioso muere y donde al más activo nacen canas. El que no las limare o las rompiere, ni el nombre de varón ha merecido, ni subir al honor que pretendiere.

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