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mostrarme ingrato y desobediente á la imágen del seberano : y ó bien me retiraré, si así lo ordena, al seno de mi familia, ó bien ocuparé el lugar que me señale en las filas del egército, ó bien procuraré desempeñar la comision que me encargue.

“ Americanos : si el Imperio es feliz, yo estoy premiado : á vosotros pertenece escoger personas dignas de representaros : acordaos que no se trata ya de nombrar apoderados que vayan á sufrir desaires en lejanas regiones ; sino diputados que vengan á establecer en Mégico las leyes que han de gobernaros : de su eleccion depende vuestra suerte y la de las generaciones venideras. Sean ellos tales que bagan vuestra prosperidad y ruetsra gloria ! Nada mas desea, por nada mas anhela vuestro conciudadano y vuestro amigo.

Iturbide.

Conspiracion del 26 de Noviembre.

Hemos dado á la letra este documento, porque él es un acusador eterno de la conducta que observó para proclamarse : en ella se ven las mayores protestas de sumision al Congreso, y como lo reconocia y confesaba por la única autoridad

inase.

legitima, capaz de dar leyes en Mégico : ; hipécrita ! ; qué bien cumplió estas promesas, obligándolo con la mayor violencia á que lo procla

Sin embargo de sus protestas desagradó tanto esta convocatoria á los Americanos ilustra. dos, que para oponerse a su cumplimiento formáron una conspiracion en que estaban inclusos hombres de talento y de representacion. El obgeto de ella era hacer una representacion firmada por los gefes conspirantes, en que demostraron la injusticia de semejante modo de elegir : presentarle esta representacion á Iturbide, y si no resultaba la revocacion de la convocatoria, y se negaba á que se hiciese con arreglo á la constitucion Española, sorprenderlo en su palacio, o en el coliseo, para cuya accion debia obrar la tropa coirprometida y los referidos gefes. No se trataba de matar á Iturbide, sino de asegurarlo con el ma. yor decoro, y dar al dia siguiente á su prision un manifesto esponiendo la causa que habia tenido, que no era otra sino el dejar al pueblo en entere libertad para que eligiese sos diputados como quisiese. Electos de este modo, y reunido el Congreso, dar la libertad á Iturbide para que espusiese en él cuanto quisiese, como ante la única autoridad legitima que reconocia la nacion Megicana. ¡Ah! ; si hubiese tenido efecto esta cons

piracion, cuán diversa fuera la suerte de los Me.. gicanos! Ellos deberán estar muy agradecidos á D. Ramon Rayon, al teniente D. Juan Garcia, y á otros viles denunciantes que, ó llenos de una in. fame cobardia, ó procurando medrar á costa de su honor y de su patria, la frustráron levelándola á Iturbide.

Creyó este que exagerando y arriminando los motivos de la conspiracion, llamaba la atencion del pueblo á su favor. Dispuso la prision de los conspiradores para una noche, que fué la de 26 de Noviembre ; se verificó con el mayor aparato: patrullas, refuerzos, guardias dobles, una multitud de tropa en palacio, en fin, tanto alboroto que bien se podia decir con alguna propiedad : hæc facies trojæ cum caperetur erat. Se soltaban voces por todas partes, diciendo unos que la tropa de Guerrero queria sublevarse, etros que trataba de matar á Iturbide. Los presos, que fueron 17 porque solo se prendió á los principales, eran hombres de mérito y reputacion, que conocian las miras ambiciosas del generalisimo, que solo aspiraba al imperio. Entre ellos estaba comprendido Victoria, aunque no habia tenido parte en nada, los brigadieres Braro y Barragan, el capitan Borja y otros. Iturbide creyó sin duda que a la mañana siguiente no se oirian por las calles mas

que execraciones contra los conspiradores ; mas i

cuál fué su sorpresa cuando supo que solo circulaban las murmuraciones de su conducta. Los presos tenian muchos adictos; el escándalo con que los habian arrestado inspiré el temor de que Iturbide hiciese reparecer el antiguo despotismo, al que estaba tan acostumbrado, y este fué el primer golpe con que se disminuyó el concepto de que gozaba por el prestigio de mirarsele como libertador del pais. Con los presos se manejó muy injustamente, pues con los sugetos que tenian á su mando tropa, fue muy indulgente, como com Bravo, á quien puso muy en breve en libertad, y Barragan, á quien dió por cárcel su propia casa ; pero con los que no la tenian, como Victoria, usé rigor; pues

á
pesar

de que no te resultó la menor. complicidad en la conspiracion, lo mantuvo preso en un calabozo mortífero de un cuartel, hasta que tuvo proporcion de fugarse. A los Ldos. Matoso y Morales, acusados tambien, el segundo de cons. pirador, y el primero de haber hablado mal de Iturbide, pero preso juntamente con los demas y en la misma noche que ellos, los tuvo er la prision hasta que publicó el soberano Congreso su decreto de amnistía. Dije que á Victoria no le resultó la menor complicidad, mas no quise decir que a los demas les resultase : nada apareció legalmente

comprobado en la causa; en la que no apareciéron sino leves indicios contra los presos ; mas ni aun estos contra Victoria. Continuemos la nars racion principal.

Instalacion del Congreso.

Publicada la convocatoria para las Córtes, so determinó su apertura para el dia 24 de Febrero de 1822, en memoria de cumplirse ese dia un año de baber dado Iturbide el grito en Iguala. No perdió tiempo este en mandar agentes á todas las provincias, con el fin de que intrigasen para que los diputados saliesen conforme á sus ideas. Ellos, en efecto, ayudados de los serviles, que fos hay en toilas partes, trabajáron mucho ; pero al fin no pudieron evitar que los liberales, que tambien hacian por su parte los mayores esfuerzos, colocasen entre los diputados á muchos patriotas ilustrados. Llegó, por fin, el suspirado dia 24, en que se abrió el Congreso. Iturbide temia que desde cutónces echaran por tierra el plan de Iguala y tratado de Córyloba. Para evitarlo tomó todas las medidas que juzgó oportunas. Forjó un mostclo, para que con arreglo á él se estendicsen los

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