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nacion la variase cuando lo juzgase conveniente ; pues no habia ley que la obligase á cumplir algu. na, llegando el caso en que le fuese positivamente dañosa, con cuyo principio legal calmáron á muchos republicanos que estaban obstinados en sostener su opinion.

Disputa sobre el asiento que debia Itur

bide ocupar en el Congreso.

Ese mismo dia, como tenia Iturbide que ir á eumplimentar al Congreso y prestar en él, en compañía de la Regencia, de quien era presidente, el juramento que le correspondia, se trató del asiento que debia ocupar. Sus partidarios se obstinaron en sostener que debia ocupar el primero, es decir, que presidiera el Congreso y Regencia unidos, así como lo hacia respecto de ésta y de la junta provisional : pero los otros dos partidos se opusiéron fuertamente á esto, y por fin se sancionó que ocupase el lugar mas digno despues del presidente del Congreso. Pasó Iturbide á cum. plimentarlo, y de intento, ó por casualidad, tomó el primer asiento, y el segundo el presidente ; sentados que fuéron, el Sr. D. Pablo Obregon, diputado suplente por Mégico, joven de mucho talento y energia reclamó la etiqueta, haciendo ob. servar el equivoco de los asientos, y aunque entonces siguieron como estaban por politica, se pretestó que para otra vez se tendria mas cuidado al tiempo de sentarse ; y en efecto, no volvió á acontecer ningun equivoco. Los partidarios do Iturbide promoviéron la misma cuestion, aun des. pues de la sancion del Congreso, sosteniéndola hasta el último envilecimionto ; pero todo fué en vano.

Felicitacion de Iturbide al Congresos

Iturbide felicitando al Congreso pronunció el siguiente discurso.-,,Señor,--Bien puede gloriapse el pueblo Megicano do que puesto en pose. sión de sus derechos, es árbitro para fijar la suerte y los destinos de ocho millones de habitantes, y de sus innumerables futuras generaciones. Esta gloria, digna de una nacion virtuosa é ilus. trada, fué justamente uno de los dos motivos sublimes que me decidieron a formar el plan de in. dependencia, que firmé hoy hace un año en Iguala, y dirigi al virey y á todos los gefes y corporacio. nes de esta América; que el 2 de Marzo procla

mé y juré sostener con el egército trigarante, y que ratificado en Córdoba en 24 de Agosto, recibe por últiino todo el lleno en la feliz deseada instalacion de V. M.

Confieso ingenuamente que si jamas mo arredraron las grandes dificultades que dc sayo presentaba la cmpresa, tampoco estuvo en prevision el colmo de los felices acontecimientos que apresuráron y siguieron el éxito, que creo no acaban aun de desenvolverse, y han de forinar un cuadro que vean con asombro nuestros nietos. ; Lėjos de mi la vana presuncion de LIBERTADOR DE LA PATRIA! Soy el primero que tributo la mas sincera gratitud á los esforzados ciudadanos que con su valor, su celo, su ilustracion y desinteres cooperáron á mi designio para llevarlo felizmente al último término.

,, Empero tengo la dulce satisfaccion de haber colocado á V. M. augusta en el sitio donde deben dictarse las mejores leyes; en total quietud, sin enemigos esteriores, ni en la vastisima estension del imperio, pues que no pueden considerarse como tales, por su nulidad, trescientos Españoles imprudentes que existen en el castillo de S. Juan de Ulúa, ni los poquísimos Megicanos que por equivocados conceptos, ó por ambicion propia, pudieran intentar nuestro mal. La dominacion quc sufrimos trescientos años, fue sacudida casi sin

tiempo, sin sangre, sin hacienda, de un modo man ravilloso. El pais está enteramente tranquilo y bien dispuesto : el Dios de la sabiduria y de los egercitos, así como protegió visiblemente al tri. garante Megicano, se digne por su infinita inisericordia ilustrar y sostener á V. M.

,, En efecto, me lisungeo de haber llegado al término de mis ardientes votos, y miro con placer, levantarse el apoyo de las esperanzas mas alhagüeñas. Digo de las esperanzas mas alhagüñas, porque nuestra felicidad verdadera ha de ser el fruto de los desvelos, de las virtudes y de la sabi. duria de V. M, Señor, aun no hemos concluido la grande obra, y no faltan peligros que amenazan nuestra tranquilidad; no tias que amenazan.

,, Por fortuna está uniformado el espíritu de nuestras provincias : ellas espontáneamente han sancionado por sí mismas las bases de la regeneracion, únicas capaces de hacer nuestra felicidad: ya dan por concluida, conforme á sus votos, la constitucion del sistema benéfico que ha de poner el sello á nustra prosperidad ; no faltan con todo genios turbulentos, que arrebatados del furor de sus pasiones, trabajan activamente por dividir los ánimos, é interrumpir la marcha tranquila y ma. gestuosa de nuestra libertad. ¿Quién hay que pueda ni se atreva á renovar el sistema de la dominacion absoluta, ni en un hombre solo, ni en

muchos, ni en todos ? ¿Quién será el teme. rario que pretenda reconciliarnos con las máxi. mas aborrecidas de la supersticion ? Se habla, no obstante, se escribe, se declama contra el servilismo bajo el concepto mas vdioso : se señalan con el dedo partidarios de él, se cuenta su exesivo número, se exagerà su poder, y tal vez se añade por un audaz de mala intencion, que el gobierno le favorece : por el contrario, i que de invectivas contra el liberalismo exaltado! Se persigue, se ataca, se desacredita, como si es, tuviéramos envueltos en los funestos horrores do una tumultuosa democracia, ó como si no hubiese mas ley que las roces desconcertadas de un pueblo ciego y enfurecido. Se cree minado el solio augusto de la religion, y entronizada la impiedad. ¡Qué delirio : así se siembra el descontento, se provoca la desunion, se enciende la tra de la discordia, se preparan las animosidades, se fomentan las facciones, y se buscan las trágicas escenas de la anarquia! Estas son puntualmente las miras atroces de unos pocos perturbadores de la dulce paz. ¡Scres miserables, que vinculan su suerte en la disolucion del estado, que en las convulciones y trastornos se prometen ocupar puestos que en el órilen no pueden obtener, porque carecen de las virtudes necesarias para llegar á ellos : que a prelesto le saltar á los oprimidos, meditan alzarse,

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