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guindo párrafo, que la idea de proclamarlo no fué la del egército, como Iturbide descaradamente estampó en su proclama, pero ni aun la de los pocos que lo proclamáron, sino unicamente de Pio Marcha, „que reflexionando sobre las des„ gracias que amenazaban á nuestro suelo si el » déspota Fernando ú otro de la dinastía venia a „ gobernarnos, tuvo primero el noble pensamien

to de cortar estos daños proclamando un empe

rador.” En el párrafo tercero se percibe que él sedujo á los demas sargentos del regimiento número 1, y que este regimiento ha sido siempre el apoyo de Iturbide para sus maldades, „pues él „ con el nombre de Celaya, arrostró los mayores ,, peligros en la revolucion pasada ;" es decir, que él fué instrumento con que Iturbide derramó tanta sangre Americana, peleando desnaturaliza. do, contra los antiguos y beneméritos patriotas. ¡Qué blason tan glorioso ante los ojos de la nacion ! En su párrafo cuarto se espresan claramente los facciosos, que todos estan reducidos á sargentos de cuatro regimientos, inclusos en este número los granaderos imperiales, que son los del mando de Epitasio Sanchez, llamado el negro, y tambien los artilleros de palacio ; no se crea que esto significa todo el cuerpo de artilleria ó alguna parte considerable de él, sino los pocos que esta

ban de guardia en palacio ; que en términos claros, es lo propio que asegurar, que sedugérou esa guardia ; y finalmente, la indecente plebe del barrio del Salto del Agua. Hé aquí los agentes, la opinion pública, la voluntad general del Mégico, que ha proclamado á Iturbide por emperador. Cotegemos este documento con la proclama que amaneció fijada la mañana del 19, por Iturbide, y verémos el ridículo contraste que hace con aquel.

Proclama del llamado Emperador.

MEGICANOS : me dirijo á vosotros solo como un ciudadano que anhela el orden y ansia vuestra felicidad infinitamente mas que la suya propia. Las vicisitudes políticas no son males cuando hay por parte de los pueblos, la prudencia y la moderacion de que siempre disteis pruebas.

El egército y el pueblo de esta capital acaban de tomar un partido : al resto de la nacion corresponde aprobarle ó reprobarle : yo en estos momentos no puedo mas que agradecer su resolucion, y rogarles, sí mis conciudadanos, rogaros, pues los megicanos no necesitan que yo les mande: que no se dé lugar á la exaltacion de las pasiones, que se

olviden resentimientos, que respetemos las autoridades, porque un pueblo que no las tiene ó las atropella, es un monstruo ; (; ah, no merezcan nunca mis amigos este nombre !) que degemos para moinentos de tranquilidad la decision de nues. tro sistema y de nuestra suerte : van á suceder luego luego. La nacion es la patria : la representan hoy sus diputados: oigámosles : no demos un escándalo al mundo ; y no temais errar siguiendo mi consejo. La ley es la voluntad del pueblo : nada hay sobre ella : entendedme, y dadme la última prueba de amor, que es cuanto deseo, y lo que colma mi ambicion. Dicto estas palabras con el corazon en los labios ; hacedme la justicia de creerme sincero y vuestro mejor amigo,

Mégico 18 de mayo de 1822. Iturbide.

Esta proclama, este tegido de imposturas hará por siempre el oprobio de Iturbide. Examinémoslo atentamente. Megicanos : me dirijó á vosotros solo como un ciudadano que anhela el ór.. den y ansia vuestra felicidad. ? En estas circuns. tancias se presenta Iturbide como un ciudadano, cuando debia aparecer coino un magistrado para sofocar una faccion que arbitrariamente, y sin consultar la voz de la nacion en sus representantes, trata de hacer lo que ellos jamas han pensado. į Una faccion perjura, pues mientras la nacion no

revrque el plan de Iguala que juró aquella, de lo que se jacta Marcha al fin de su párrafo tercero, no tiene arbitrio para obrar en contra de lo que ha jurado ? Y ¿cuál es la felicidad que anhela ý ansia para la nacion Iturbide? ¿Es por ventura que sea el emperador ? No puede ser otra cosa, segun se echa de ver en su vergonzosa proclama. Es necesario un fondo de soberbia, de insolencia y maldad insondable, para creer que la felicidad de Mégico está vinculada á Iturbide. Las ricisitudes politicas no son males cuando hay por parte de los pueblos la prudencia y moderacion de que siempre disteis priebus ...¿ Qué entenderá este imperial charlatari por vicisitudes políticas? La variacion de la opinion general, la invasion de una potencia estrangera, las diversas relacjo. lies que adquiere una dinastia por medio de sus enlaces ;'on fin, aquellas grandes causas que influyen directa y necesariamente en la variacion de un gobierno, estas son vicisitudes políticas; pero vicisitud politica una asonada, una faccion de reyoltosos, los descumpasados gritos de cuatro. leperos ! Para aquellas verdaderas vicisitudes se requiere la prudencia de los pueblos ; pero para una asonada como la de los proclamadores de Iturbide, basta el. egercicio simple de la justicia, con arreglo á las leyes del reino. Si Iturbide hubiera sido un verdadero patriota, habria

diczmado ó quintado el regimiento námero 1, confurgie sa mayor ó menor delito, que segun el mismo es de lesa nacion, conforine a su proclama de 12 de Enero, de que ya hemos hablado, por ser el atentado contra una de las bases del plan de Iguala, y he aquí acabada la vicisitud política, sin necesidad de que interviniera la prudencia y moderacion de la nacion Megicana para saberse conducir. Yo le pregunto á Iturbide, si como su faccion ú otra semejante lo proclamó á el por emperador hubiera proclamado á Victoria, Bravo, Guerrero, ó á quien se le hubiera antojado, ¿habria reclamado la prudencia y moderacion del pueblo para que corrigieran esta vicisitud, ó ha. bria él tomado todas las inedidas para bracerlo, calificándola de una revolucion facciosa, de faltar á los tratados de Córdoba y á la santidad de los juranientos?

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Cónro se portó en la conspiracion 12 26 de Noviembre ? Segun el plan de los cons. piradores, su vyetu era mas sublime que el de coronar á un hombre; solu aspiraban a tener una bnena convocatoria pata conseguir una ilustrada representacion nacional, y evitar al imperio Megicano la vergüenza de tan crimiual proclamarion. Contaban con "2,637 hombres de tropå, con buenos 'gefes y sugetos de principios, no con en vil populacho : { y por ventura la calificó de

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