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para protegerlos, solo lo quedaba el récurso de aconsejaries la ocultacion ó la fuga; pero en boca de un generalsimo almirante, que tenia mucho ascendiente sobre su regimiento número 1, prord afecto que tenia a su persona, aun prescin. diendo de la autoridad, que esta era inuy inmediata, no solo por la de generalísimo, sino por la de coronel del mismo cuerpo, cuyo cargo habia conservado para mantener mejor la ilusion sobre rsta tropa ; y que annque no hubiera sido nada de lo dicho, sino todo lo contrario, podia (lisponer de la fuerza superior de ella para contenerla, si hubiera yuerido, prireba evidentemente que pues no lo liizo, no tuvo voluntad de hacerlo. El en ciccto, alando aquel aviso á los borbonistas, se propuso tos cosas : la primera, critar por este medio que asistieran al Congreso, ó se presentaran en público tal vez á formar partido : y la segunda, convertirlos en amigos suyos, en vista del agredecimiento con que debio ligarlos cl cuidado que manifestaba por su existencia ; mas este es el resultado de la intriga, que por el camino que quiere ganar pierde ; pues el hecho referido en vez de causar aquel segundo efecto, 'no ha producido otro, que el de añadir un testimonio inas para convenccrise de que él era el autor ile todo el plan de coronacion.

Violencia que hizo Iturbide al Congreso.

Al Congreso solamente asistieron 82 diputados, de manera que para completar siquiera las dos terceras partes faltáron 22 ; pues siendo el total 156, sus dos terceras partes son 104. Ya he dicho en el párrafo anterior ta clase de sugetos de que se componia esa pequeña cantidad ; se discutió con calor lo que debia hacerse ; y despues de muchas disputas se mandó una diputacion á la regencia, para que tomase las providencias oportuvas, á fin de calmar las alteraciones populares, para que el Congreso pudiese disponer lo conveniente con entera libertad; mas en lugar de hacer efectiva esta peticion justísima del Congreso, se dirigió Iturbide á él personalmente. Sale.de su casa: al verle, redoblan los vivas ya.pagados, y la infame y envilecida plebe comprada para este acto, quita los caballos del coche, y ella misma desempeña la función que debian hacer aquellos brutos, y de esta suerte es conducido hasta el Congreso. Le acompañaba una gran comitiva de edecanes y oficiales, y una numerosa escolta de sus, granaderos imperiales. Estos quedáron formados fuera del Congreso, y aquella entró juntamente con Iturbide, abriendo ella misma

paso al populacho para que entrase al salon, como entró, hasta sentarse muchos léperos, frailes, y toda especie de canalla en las mismas sillas de los diputados, alternando con ellos, y representando el escandaloso, ridículo y nunca visto sainete de la descarada proclamacion imperial. Estando el salon en esta disposicion, ya se deja suponer el desórden que habria en las galerías. Iturbide aparentaba embarazo, fingia sorpresa, arremedaba encogimiento, y parecia no estar impuesto de lo que actualmente pasaba ; pero no tomaba medida alguna para contener la insolencia del pueblo, y purgar el seno del Congreso de tan inmunda y vergonzosa gavilla de léperos y faccio. sos, ántes al contrario, con su desentendimiento y su gesto lo aprobaba. Comenzó de nuevo la discusion ; pero la plebe cada vez mas insultante, no dejaba hablar sino á los diputados prostituidos y viles aduladores, que comenzaban sus discursos por los elogios de Iturbide, y por la aprobacion de su proclamacion : cualquier otro diputado orador que tomaba la palabra, para representar algo en contra de ella, apenas comenzaba su discurso, cuando era sofocada su voz por los descompasados y tumultuosos gritos de la plebe, sin abstenerse de decirles las mayores injurias é insolencias. Sin embargo, se propusieron algunos

medios, como el de que se mantuviese todo en el estado en que habia estado aun antes de la proclamacion, mientras se consultaba la voluntad.de las provincias ; pues los poderes de los diputados no les daban facultad para nombrar emperador, si no era conforme al plan de Iguala : otros aña. diéron, que en el entretanto se quedase Iturbide de único regente ; es decir, de absoluto dueño del poder egecutivo ; 'pero ni aun con estos partidos tan ventajosos se conformó la insolente plebe, y continuando sus gritos y amenazas, llegáron á conminar al Congreso con la de que, si á la una del dia no estaba proclamado Iturbide por emperador, serian colgados los diputados del embalaustrado de las galerías. EHos al oir esta sentencia, unos porque eran adictos á Iturbide, y otros por temor, convinieron en su proclamacion, á escepcion de 15 que votaron en contra de ella : este hecho los hará inmortales en la historia. Gloriénse una y mil veces las provincias que han producido tan beneméritos hijos, y todos juntos Hloren con lágrimas de sangre el atentado del. ne. fando dia 19 de Mayo : ¿qué es llorar? ¿Por ventura no queda mas recurso que un estéril dofor? ¿Las provincias de Mégico cuando estén instruidas de estos hechos tendrán tan poco honor x patriotismo), que se dejen atropellar impune

mente en las personas de sus representantes por una parte del vil populacho de Mégico ? į Pio Marcha, y cuatro léperos. verán serenamente y sin contradiccion el fruto de su atentado? ¿Itur. bide se reirá á sus solas de haber esclavizado á Mégico con una ridicula faccion ? No, yo prcveo á las provincias alarmadas, yo estoy viendo transmitirse de generacion en generacion el odio contra el indigno usurpador. Su trono está vacilante, solo está apoyado sobre crímenes que horrorizan á todo buen Americano ; cl grito de ven. ganza, como rayo de muerte, va á caer sobre et vil tirano, y quizas muy pronto: ¡oh, genio de libertad reproducido en Bolivar! declara eterna é implacable guerra al monstrųo imperial de Mé. gico, y á todos los renovadores de las góticas instituciones de Europa,

Nulidad de la eleccion de Emperador.

Quedó, pues, nombrado csc dia por emperador con 67 votos ; es decir, con poco mas de la tercera parte del Congreso ; pues si á los 15 que espresamente votaron en contra, sc añaden los 74 que en el mismo hecho de no querer asistir al

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