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su imperio, y la libertad huyo amedrentada para ceder el campo á su enemiga irreconciliable, la esclavitud. El Americano quedó esclavo como ántes en la realidad ; pero con una diferencia muy notable en el modo. Antes era un esclavo á quien su ignorancia hacia soportar su esclavitud, y ahora la detesta, despues de haber visto la aurora de la libertad. Aquella ilusion alagüeña que lo embriagó en el reinado efímero de la Constitucion, le hacia mas insoportable su servidumbre. Asi como un hombre que siempre ha estado sumergido en la miseria, sin tener jamas esperanza de ser rico, se halla repentinamente un tesoro que le promete una suerte feliz, y el que antes no se habia atrevido siquiera a desear, pero que estándose complaciendo en su precioso hallazgo, un salteador le sorprende, se lo roba, y se lleva con él todas sus esperanzas, dejándolo en peor estado que antes, pues ahora es para él un nuevo dogal la consideracion de que pudo ser rico, y en efecto lo fué por algunos momentos ; del mismo modo los Megicanos sintieron doblemente la pérdida de su libertad, y la de las esperanzas de independencia, despues que les robó su carta constitucional el ingrato tirano de la España.

Restitucion de la Constitucion.

¿Cuál seria el placer con que la viéron repacer en su segunda época ? Se le tributaban los mas tiernos elogios : no habia papel público ni poesía, que no tuviese por obgeto alabarla y recomendarla : su entero cumplimiento era el único deseo que animaba á los buenos ; pero los malos, los serviles, ¿qué sentimientos tenian ? Los frailes fanáticos, los empleados ambiciosos, los pretendientes aduladores viéron desplomado su tiránico imperio, burlado su egoismo, y humi. lladas sus soberbias miras. Hé aquí que por un impulso de su desesperacion, se determinan todos á trabajar en la ruina del nuevo sistema constitucional. Con tal obgeto se reunen en las tinieblas de la noche los magnates, tanto eclesiásticos como civiles, en la casa Profesa, la cual aunque conserva este nombre, es hoy dia el oratorio de S. Felipe Neri, de cuya congregacion son miembros dos inquisidores antiguos, el uno Europeo nombrado el Dr. Monteagudo, y el otro Americano nombrado el Dr. Tirado, ámbos son anti-constitucionates ; pero el segundo cruel, bajo, intrigante, ininoral y adulador, debe tener un lugar muy preeminente entre los atroces verdugos de la infernal inquisicion. Allí se toman medidas, se echani

eálculos, y se levantan planes conformes á su intento. Bien conocieron que mientras no se cortara la comunicacion con España, á lo menos por algun tiempo, no tendrian efecto sus designios. Los decretos de las Córtes por una parte, el odio á los serviles, los escritos elocuentes de Flores Estrada, los discursos de Martinez de la Rosa, Calatrava y Ramos Arispe, acababan radicalmente con su prepotencia, hacian abominable hasta su nombre, y disponian á la América á ha. cerse independiente por sí misma : y į entonces ? i miserables de ellos! ¿qué remedio ? No les quedaba otro que el de adelantar esta indepen, dencia por un agente suyo, que ó la sacrificara á la España, si allá triunfaba el rey de los liberales, ó en caso contrario los dejara gobernar aquí conforme á sus indignas miras de servilismo.

Plan de los Serviles en la Profesa.

Estienden al efecto un plan que en substancia viene á ser el mismo que el de Iguala : el proyecto no pudo ser mejor. A nadie se le ocultaba, ni aun á ellos mismos, el odio entre Criollos у Gachupines (ó Europeos); pero sabian tambien que aunque esto fuera á primera vista una remora

para sus fines, el deseo de independencia que tenian los Americanos les hacia prestar gustosamente cualquier sacrificio por conseguir aquella ; pues si algun motivo les hacia amar, defender y exigir vivamente el cumplimiento de la Constitucion, era considerarlo como un puro preliminar, que necesariamente los conducia á ser independientes, y acaso por declaracion de la España, sin hacer gestion alguna hostil en América : así lo hacian esperar los escritos referidos, y las noticias que se recibian de la Península in

Eleccion de Agente.

Formado pues su plan, se pensó en nombrar un agente. Bien hubieran querido eligir un Eirropeo ; pero desconfiaban de que su voz fuera atendida con confianza. Buscaron por tanto un Americano, que fuera capaz de vender á sus compatriotas, y que tuviera bastante atrevimiento para tamaña empresa. Examinan á todos los gefes Americanos realistas desnaturalizados, que sacrificaban su patria á su ambicion, y se habian distinguido por su servilismo, y entre todos mcrece la preferencia D. Agustin Iturbide, á quien confian por tanto la egecucion de estos proyectos.

Como Iturbide es el primer actor de esta escena política, conviene para la mejor inteli. gencia de los hechos que voy a referir, conocer sus princípios, su carácter, sus inclinaciones na. turales, el grado de reputacion que tenia, y el rango que ocupaba en la sociedad ántes del grito de Iguala.

Agustin Iturbide nació en la ciudad de Valladolid, capital de la provincia de Mechoacan, año de 82 á 83 (no lo he podido averiguar exactamente), es hijo de D. José Joaquin Iturbide, nativo de Pamplona, hombre honrado y de regulares proporciones ; su padre lo puso á estudiar en el colegio de Valladolid, á donde no pudo concluir su curso de filosofia por vicioso y desaplicado ; solo manifestó aptitud y viveza para toda especie de disipacion y maligna travesura ; una de las que hizo en el colegio, fué tirar por el pie á una escalera en cuya estremidad superior estaba colocado un mozo, ocasionándole

que

la muerte con el golpe que recibió en la caída. Desde muy tierno dió pruebas de tener un corazon cruel y duro ; sé por personas fidedignas, que lo han oido de la boca de su mismo padre, que siendo niño cortaba los dedos de los pies a las gallinas, para tener el bárbaro gusto de verlas andar con solo los tronconcitos de las canillas.

poco menos

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