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El senado Romano mandó quitar la vida á un niño que se divertia en sacar los ojos á los pajaros, porque temió que una alma tan cruel desde tan tierno, fuese un aborto de crueldad cuando llegase á desarrollarse completamente : los hechos subsecuentes probarán hasta que punto se ha verificado este pronóstico en el actual gefe del Anahuac. Del colegio pasó al regimiento infantería de milicias de Valladolid. En la conspiracion que se fraguó en aquella ciudail á fines de 808, en que fueron los principales autores el capitan D. José Maria Garcia Obeso, yá difunto, y el teniente del regimiento de la Corona D. Mariano Michelena, diputado en estas últimas Córtes, y resi. dente en la Peninsula, se contaba con Iturbide por comprometiinientı suyo, como uno de los subalternos que habia de egecutar las órdenes superiores, porque ni su mérito, ni sus conocimientos lo hacian acreedor á dirigir la conspiracion. Esta fué descubierta, persiguieron cruelmente á sus autores, y apenas se hizo caso de Iturbide, por el infiino rango que ocupaba ; desde aquella época se adhirió al partido realista ; esta primera mudanza prueba su ambicion : poco le iinportaba la independencia de la América y la felicidad de su patria ; lo que queria era tener grados, dinero, y hacer fortuna, y seguir el primer camino que se le presentase, aun convirtiéndose en verdugo y asesino de sus mismos paisanos y hermanos. La primera prueba que dió de su fidelidad al gobierno Español ó á su propio interes (por mejor decir), fué encargarse de prender á un padre Lloreda; muy instruido, y uno de los mas distinguidos en esa misma conspiracion ; y en efecto, le llevó preso á Valladolid.

Cuando levantó Hidalgo el glorioso estandarte de la independencia, era Iturbide alferez del regimiento de milicias de Valladolid. Se declaró acérrimo enemigo de la causa de la América, catculó que en las filas Españolas seria mas fácil adquirir empleos, obtener mandos, y satisfacer su pueril ambicion, que seguir el noble grito de liber. tad, ayudando á Hidalgo y á los verdaderos pa. triotas á sacudir el ominoso yugo de la tiranía Española. Se constituyó el vil satélite del despo. tismo vireinal, y acreditó su celo con los mandarines peninsulares, persiguiendo atrozmente a los beneméritos de la América, á los dignos héroes de la independencia, que los miserables déspotas de aquel tiempo llamáron insurgentes.* Por

• No se estrañe que a veces en esta relacion se les dé el mismo nombre: él se hizo glorioso desde que el virey Venegas dió el de patriotas á los Europeos y desnaturalizy

premio de sus crueles servicios lo hicieron com mandante del Bagio; Járnase Bagio en Nueva España, á unas llanuras fertiles, y acaso las mas cultivadas y fructiferas situadas desde casi las orillas de Querétaro hasta Guanajuato, y comprenden á casi toda la jurisdiccion sugeta á la intendencia de ese nombre, parte de la de Valladolid, y corregimiento de Querétaro. Están sem-. bradas de ciudades, pueblos, villas y haciendas, que ofrecen á cualquiera tropa muchos recursos mútuos, por su localidad y abundancia. Esto fuéel sangriento teatro de la guerra de independencia, contra la cual se distinguió tanto Iturbide : referiré algunos de los hechos mas célebres y mas sabidos, que por su misma notoriedad en el Bagio. no pueden ponerse en duda,

En la ciudad de Guanajuato prendió á vários patriotas, como catorce ó quince : entre ellos á D. Juan Sein, hijo de uno de los sugetos principales del lugar, y entroncado con las familias de primera distincion ; los demas prisioneros eran tambien jóvenes distinguidos por su naciiniento, aunque de cortas facultades. Condenados todos á muerte (que era la pena corriente que aplicaba

dos Americanos que siguian voluntariamente las banderas del despotismo..

· Iturbide, facultado como todo comandante para

hacerlo impunemente, sin var siquiera aviso á ningun tribunal superior); hizo sus gestiones D. Juan Sein, por medio de sus allegados para libertarse la vida ; movió empeños los mas poderosos, pero nada se consiguió, hasta que se echó mano del poderoso resorte que tiene imperio en todo corazon Anti-Americano.

Ocho mil pesos que ofreciéron y se repartieron entre el virey Calleja, su secretario Villamil é Iturbide, cambiaron en destierro la pena capital que debia sufrir Sein. El hecho hasta aquí es indecoroso y execrable ; pero lo es mucho mas la circunstancia que le acompañó. Los demas reos, identicos en la misma clase de delito que podia imputársele á Sein, y araso en la práctica de él mucho mas inculpables, no teniendo proporciones para exhibir cada uno ocho inil pesos, propusieror, entre todos tres mil, única cantidad que pudieron proporcionar. No diré que la justicia, la caridad ó la natural compasion exigian que Iturbide les conmutase la pena, sino que el amor propio, el interes que todo hombre tiene de cohonestar sus mas criminales accio. nes, lo obligaban á perdonarlos, así como á Sein, para que no se digese que la sórdida codicia era el móvil de su corazon. Pero ; qué léjos están de encontrarse aun los vislumbres de la virtud en

alma tan corrompida! Sin consideracion alguna, ni aun á su propia reputacion, exigió de cada uno de los reos igual cantidad a la que habia dado Sein; y como no pudieron ministrarsela, los pasó á todos por las arınas, casi á la vista de sus familias y allegados; por cuya accion lo llenó de improperios publicainente D. Florencio Camargo, uno de los reos, poco antes de morir, los que aptarbide sufrió con la frialdad de quien ya no reconoce ningun estímulo de honor ni de virtud. No le es ménos indecorosa la conducta que observó con el padre Luna, condiscípulo y amigo suyo, habiendolo hecho prisionero por patriota. Lo llevó á su lado, le habló en estilo familiar el mas corriente, y con que siempre se habian tratado desde la infancia ; le ofreció chocolate, ó lo que gustase : él admitió lo primero, y se le sirvió al momento. El padre se daba interiormente las gracias por haber caido en las generosas manos de su condiscípulo y amigo. Iturbide, entre tanto, usando con él de la mayor afabilidad, no tenia otras miras que las de escudriñar con este engaño los secretos de su corazon : consiguió en efecto su intencion ; pues el padre prendado de la generosidad de su amigo, no dejó de descubrirle várias cosas interesantes. Cuando Iturbide hubo conseguido su obgeto, y no tuvo ó no esperó yá sacar mas, le

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