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los independientes, ó trigarantes (nombre que daba Iturbide á sus nuevos revolucionarios para distinguirlos de los insurgentes, cuyo epíteto era un insulto para ellos), que creyéndose mas seguro Iturbide con esta tropa, que aun en medio de la provincia donde habia dado el grito, partió para allá, y se anió con Bustamante y Cortazar. Es preciso en obsequio de los Americanos, dar aquí una muestra de su carácter generoso. Aquellos misijos pueblos del Bagio, tiranizados y oprimidos por Iturbide pocos años antes, al verle con la investidura de defensor de la independencia, olvi. dan sus injurias, sus agravios, le reciben con entusiasmo, y se someten gustosos á sus órdenes. Ingrato! Insensato! Ambicioso! Desdeñando atar los corazones con los lazos indisolubles de la gratitud, del amor y de la ternura, ha empuñado el cetro de hierro, para oprimir con la tiranía y despotismo á esos mismos pueblos, que generosamente le perdonaban, le obedecian, y se inclinaban á amarle !!!

Llegada de Iturbide al Bagío.

Situado ya en el Bagio, y rodeado de buena tropa, comenzó á prosperar rapidamente. Los papeles públicos de Mégico, y principalmente la

Abeja poblana, escrita por Troncoso en Puebla, le dieron mucha opinion en los pueblos, que se le unian con prontitud y entusiasmo : sus emisarios no perdian tiempo en seducir á las tropas enemi. gas; por otra parte el gobierno Español se hacia odioso, exigiendo préstamos, y obligando al servicio militar personal á los ciudadanos, como que cada dia se le escaseaban mas y mas los recursos esteriores : todas estas causas reunidas contribu. yéron á que Iturbide adelantase con rapidez su partido. Se le unió en Valladolid su comandante D. Luis Quintanar, y tomada aquella plaza, aumentó considerablemente su fuerza. La derrota de Hevia en Córdoba le aseguró de toda la provincia. Esta derrota, la accion de Tepeaca, anterior á csta, la escaramuza en las goteras de Querétaro, la accion de la hacienda de la Huerta junto á Toluca, y la del pueblo de Azcapotzalco, han sido las únicas que se han ofrecido en clase de combate en toda la época de la independencia, desde el grito de Iguala hasta la entrada en Mégico, mas ninguna de ellas dirigida por él, y acaso á pesar suyo, sino fué la escaramuza de Querétaro, en que sorprendido por 400 hombres al pasar cerca de la ciudad para S. Juan del Rio, los rechazó con 30. En efecto, esta accion fué gloriosísima, y no se lo podrá quitar jampas su

mérito, ni dejar de reconendar el valor de la tropa que se batió.

Propuestas qne le hizo el general

Victoria,

Ilizo, pues, mansion en San Juan del Rio, tomando desde allí todas las medidas necesarias para tomar á Querétaro, y entonces fue cuando lle. gó á verle el general Victoria. Siempre ha con"siderado Iturbide á este verdadero héroe corno un rival que lo eclipsa en los fulgentes rayos de su fama. El acendrado patriotismo y la generosidad, la constancia y pureza de la conducta política que distinguon á este famoso refe, tienen demasiado brillo para que pueda soportarlas aquel antiguo enemigo de la independencia. Le recibió, sin embargo, con agrado y estimacion, oyó sus re. flexiones, y le contestó lo que queda referido cast al principio de esta obra. Entre otras cosas que pasaron entre los dos, fué una la de advertirle Victoria, que seria muy conveniente hacer las principales capitulaciones, y determinar los asuntos mas graves que ocurricrán, por una asamblea de gefes militares ; la que debia en algun modo suplir á falta de gobierno, lo cual se observará es

pecialmente en la capitulacion de Mégico, cuando llegase el caso de su rendicion ; pues siendo esta la que habia de dar la base á la independencia de Mégico, como que ya se versaba entre la nacion Megicana y el poder Español, egercido por sus mas principales agentes, seria indispensable que se diera á aquella la mayor representacion nacional posible : y no pudiendo reunirse el Congreso facil. mente entre las conmociones de la guerra, á lo menos que se supliera su voz por la de los gefes inas condecorados del egército. No podia darse pretencion mas justa que esta, y que en efecto de. bió practicar Iturbide : ya se ve que entonces 110 habrian salido las capitulaciones conformes con sus ideas, que era lo que el pretendia estorbar. El pensamiento de Victoria era él de todos los buenos, Ya Iturbide comenzaba á hacerse sospechoso de ambicion, porque desde el grito de Iguala trató personal y esclusivamente todas las capitulaciones de importancia, entrevistas con gefes del partido realista, y cuantos asuntos árduos se ofrecian, siempre con aire misterioso y reservado, sin consultar la opinion, ni pedir el consentimiento de nadie. Los hombres de juicio deseaban con ancia que Iturbide instalase alguna junta, con cuan. ta legitimidad pudieran dar las circunstancias, y sirviese de apoyo a los ciudadanos, cuando se qui

siera abusar de la fuerza militar. Otra de las pretensiones de Victoria fué, que si venia algun comisionado de España á transigir con Mégico, se le detuviese con decoro en alguna de las ciudades ya independientes, y no se tratase con él nada, hasta que no lo verificase el futuro Congreso, que debia instalarse al momento que se tomase la capital por las tropas americanas. Algunos, aun de los buenos patriotas y preciados de calculistas políticos, se burlaban de la prevision de Victoria, y creian firmemente que la España jamas mandaria virey alguno bastante versado en la verdadera política, para saber ceder á las circunstancias, renunciando á toda especie de orgullo. La venida inesperada de ()- Donojú hizo ver cuan acertadamente habia previsto Victoria, y cuan útil hubiera sido para la nacion que los tratados de Córdo. ba bubieran sido hechos, si no por una asamblea nacional, á lo menos por una junta de militares.

Motivos porque Victoria no hizo una

contra-revolucion. Iturbide aunque debió conocer que esto era le que exigian la razon y la justicia, tambien conocia que era lo menos conveniente á sus miras ulterio

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