Colección de documentos relativos a la vida pública del libertador de Columbia y del Peru, Simon Bolivar: Apéndice al tom. xxi, Volúmenes7-8

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Página 26 - Pero no son estos los títulos consagrados por la justicia, por la dicha y por la voluntad nacional. La espada que ha gobernado a Colombia no es la balanza de Astrea; es un azote del genio del mal que algunas veces el cielo deja caer a la tierra para el castigo de los tiranos y escarmiento de los pueblos.
Página 319 - La soberanía del pueblo no es ilimitada, porque la justicia es su base y la utilidad perfecta le pone término.
Página 298 - Proteger la libertad de imprenta, y nombrar los jueces que deben ver en última apelación los juicios de ella 4 Proponer reglamentos para el fomento de las artes, y de las ciencias 5.
Página 346 - Firmado de nuestra mano, sellado con el sello de la República y refrendado por el Secretario interino de Estado y del Despacho de relaciones.
Página 336 - Hoy el gran Congreso Americano que debe ser un consejo en los grandes conflictos, un fiel intérprete de los tratados, un mediador de las disputas domésticas, un encargado de la formación de nuestro derecho nuevo entre naciones, se halla investido de todos aquellos poderes que son necesarios para cumplir con el noble, grande y singular objeto a que es convocado.
Página 7 - Os ofrezco de nuevo mis servicios; servicios de un hermano. Yo no he querido saber quién ha faltado ; mas no he olvidado jamás que sois mis hermanos de sangre y mis compañeros de armas. Os llevo un ósculo común, y dos brazos para uniros en mi seno ; en él entrarán hasta el profundo de mi corazón, granadinos y venezolanos, justos e injustos: todos del ejército libertador, todos ciudadanos de la gran república.
Página 75 - El secretario de Estado del Despacho del Interior queda encargado de la ejecución de este decreto. »Dado en el palacio de Gobierno en Bogotá, a 23 de febrero de 1828.-18 — Simón Bolívar.
Página 178 - Vd. y las demás personas de influjo se empeñan en apoyarlas se contendrá el incendio que se asoma por todas partes. Propongo también el código boliviano que, con algunas ligeras modificaciones, parece aplicable a todas las situaciones que Colombia puede apetecer.

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