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de cosas do otra magnitud, hasta que á la una de la noclie se acercó á Guido,-diciendole: llame vsted al coronel Soyer ya no puedo soportar este bullicio—El jeneral'hizo su despedida del Libertador sin que nadie se apercibiera de ella, lo que probablemente asi habia sido acordado entre ambos, para no alterar el buen humor de la concurrencia—Un ayudante del segundo dirijiólos por una escalera secreta por donde salieron á la calle, acompañándolos liasta el muelle en el que los esperaba un bote de la Maccdonia—San Martin se despidió del edecán, se embarcó, y en cuanto montó abordo, la goleta levó sus anclas y se hizo á la vela. Al otro dia llegó á Puna, y solo se detuvo el tiempo necesario para que se trasbordaran los jeneraletf que .habían ido en la comitiva, y sin maácontinuó su navegación al Callao.'

"Alsiguiente dia de nuestra partida, se levantó el jeneral al parecer mui preocupado y pensativo, y paseándose sobré cubierta después del almuerzo, dijo á sus edecanes- -Pero han visto ustedes como el jeneral Bolívar nos ha ganado de mano? Mas espero que Guayaquil no será agregado á Colombia, porque la mayoría del pueblo rechaza esa ideaSobre todo, ha de ser cuestión que ventilaremos después que hayamos concluido con los chapetones que aun quedan en la Sierra-Ustedes han presenciado las aclamaciones y vivas, tan espontáneos como\ entusiastas, que la masa delpuebloha dirijido al Perú y a nuestro

ejército .En efeqto (agregan los Apuntes que voi es

tractando),esos fueron los sentimientos que los guayaquilenos espresaban incesantemente á San Martin en los dos días de su permanencia en la ciudad, y el tema jeneral que los mss notables de ellos tomaban para sus conversaciones con aquel y con los edecanes—Pero apenas llegó al Callao y fué instruido por el capitán del puerto y comandante jeneral de marina, jeneral don Luis de la Cruz, del estado de Lima y de la deposición y estragamiento del ministro Monteagudo, la escena cambió, y el jeneral, concentrado y taciturno, desembarcó en el acto y pasó á su casa de campo de la Magdalena—Desde ese momento se persuadió San Martin que la anarquía asomaba en el Pera, y que las aspiraciones so desencadenarían sin respetar nada—En seguida asumió el mando supremo, y todas las medidas que dictó fueron tendentes á reunir el Congreso Constituyente, alejarse de los negocios públicos y dejar el pais entregado á su propio destino/' 8

Aqui terminan los Apuntes concernientes á tan grande acontecimiento—La Entrevista—de que en parte fué testigo el pueblo guayaquileño y el coronel Guido, quien teniendo la fortuna de acompañar al jeneral San Martin en esa ocasión solemne, todavía existe entre nosotros.

Mas siendo estas referencias sobre las exterioridades del hecho, voi á consignar ahora las de carácter

(8) Esta misma descripción eon olgcma* adya eneas, ge publicó posteriormente ei 4'La Revista de Baonos A;res" Tofft>:XV páj.66.

esencial que hace el señor don Felipe Larra zábal en su "Vida de Bolívar," Tom. II. capítulos 38 y 39.—No debiendo ocultar, que ellas tanto mas han llamado mi atención por los términos positivos de que se vale, desde que no recuerdo haber visto su fisonomía ni oido su nombre, entre los de la comitiva que acompañaba al Libertador á su entrada en GuayaquilPero llevando su minuciosidad hasta relatar los diálogos que pasaron á puerta cerrada, y valiéndose aun de frases y conceptos de que solo hizo uso el Libertador en documentos oficiales; me hace sospechar que, ó conferenció íntimamente con el jeneral Bolívar sobre e?os puntos, ó por lo menos, se ha esmerado en la interpretación de la correspondencia y manuscritos compilados.—Empero sea de ello lo que fuese, los fragmentos que siguen, son en mi concepto los mas esenciales de su narración al respecto.

"Contado está en el capítulo 32 y principio del 33 (escribe en el 38, pajina 142) que Guayaquil se declaró independiente de la España en octubre de 1820, y que el Libertador ordenó al jeneral Sucre trasladarse á aquella plaza á negociar con su gobierno provisorio la incorporación del territorio á Colombia."

"Ya desde los días del armisticio ajustado en Santa Ana por Bolívar y Morillo, Guayaquil habia quedado fuera de las demarcaciones establecidas en dicho pacto, porque el jeneral Ayniericfy decia que aquella provincia dependía del Peni, lo que no er# fímU¡¿J

"Los gobernantes de Guayaquil, singularmente don José Joaquín Olmedo que liabia sido diputado k las Cortes de España, cuyos talentos y buena literatura le daban merecido influjo, deseaban conservar la providencia libre del yugo peninsular é independiente al mismo tiompo du Colombia: situación absurda, pero que entonces llegó a considerarse políticamente posible".

"El Protector San Martin que conocíala importancia de poseer á Guayaquil,"no vaciló un momento en despachar un comisionado, el jeneral don Tomas Guido, á solicitar la anexión de Guayaquil al Perú 9 — Esta idea estaba también favorecida con

[9] Meesscmibl-» tener que hacer advo: tercias al 'cetor, antes de pasar adelante en <sta trascripción, por pequeños descn'dos ó tergiversaciones (salvos? can los pr<>pó-it< s, que Fe Lán deslizado al autor en tan corto poiiedo: mas me veo pnci>ado á ello, Riendo como es mi obj-to dejar < síab e<*ida la verdad hisHvic* desale que r<nv> el m smo. sien tu: los menud s ae cidentes interesar, en la histeria de los hombres grandes y se leen con a vides— L» 1 * advertencia co[ >si*te, eu que cuabdo S. Mwitin despachó á Guido púa Guay^qu', que fuá desda el pueito de Ancón el 9 Te r.<>v embrede 1820, notania tal titulo do Protector sino sola el de jecoral en jefe de la Expedición Libertador^, pues bacian apenas Cl dias que había desembarcado Pi e» : y cuando asnm ó *i tirulo dt> Pn t* ttor, toé Uq eñ<> después, 3 de agosto de 1^21 ( * mo put do verseen la Colección do L^ytJrt y l>ecret<>s de» P«iú, á contecuencia de íjuber sido tomata la capital de Liui», de j irar ella su indepehdncia, y haber creado el pruiur gobietco provisorio de Jos depa tameLtos libes del Peni La 2 * e*», q^e cuando Guido fu$ despachado á Gu*yaqui% i,o eia jeneral {¿un comí» se dice sino coronel y pr m r edecán di.i jeneial en j« fo- Y la 3 * , que l, misión qu« llevó en esa ve?, no era la de solicitar Ja aotxion queso supone, pues apotas hacían treinta y uu dias de su pronuochm-et t» por la independencia, fino á frlicitir á la nuev* autoridad y al putblo gu&y*q«ji!tütj para propiciare *u adherion. puesto quo no so había erijtrio eu el Perú el sibtema republicano, ni Sao Martin teuia otta repxeeencaciou que Jade jent ral dei <- jé cit< — Todo e*to consta do documentos clkiales que son riel dominio j ti )luo.

ahinco por un partido fuerte que obraba en el propio Guayaquil; pero la Junta, que presidia Olmedo, evadió la instancia, reconociéndose sin facultades para lyi paso de tan graves consecuencias."

"Llegó á la sazón *] coronel Diego I barra, edecán del Libertador, con pliegos de este para Sucre, San Martin, O'-IIiggins y otras personas influyentes del sur—Bolívar ofrecía al Protector del Perú su generosa ayuda para libertar la America, y le anadia, que al frente de alguna fuerza marchaba para Guayaquil —En el acto el Protector, que deseaba acelerar la realización de aquellos planes que Bolívar desde Caracas le anunciara, envió á Guayaquil al jeneral Don Francisco Salazar con el plausible encargo de felicitar al Libertador cuando llegase; mas en secreto llevaba otro, mui estrechamente recomendado—promover la ¿incorporación ele Guayaquil al Pcru\

u En tanto Sucre permanecía en sus estancias de Babahoyo—Era su plan defender los rios y pasos difíciles mientras le llegaban refuerzos do Colombia para moverse sobre Loja, Cuenca &—Cuando á pójeos dias volvió á Guayaquil, halló la ciudad mas dividida aun, ó mejor dicho, mas fuertemente dividida en el punto de incorporación á Colombia—Querian unos (entre estos el mas considerable era Olmedo), que la provincia se erijiera en*" República independiente/ especie de territorio anseático intcimedio en

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