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Debiendo advertir, que en su calidad de colombiano, pláceme sobremanera hacer aquí un lugar á su relato, pues el lector dejando á un lado la parte encomiástica en qne es pródigo como el señor Larrazabal, y mirando descarnado el esqueleto déla verdad histórica, podrá formar jnicio al respecto.

Hago referencia al jeneral don Tomas Cipriano do Mosquera, quien trató el punto entrevista en la esposicion que diera á luz en Nueva York en abril de 1851, al impugnar algunos conceptos vertidos en una necrolojía de San Martin, la misma que reprodujo la "Revista del Paraná" en las pajinas 10 á 14 del tomo II.

El señor Mosquera al refutarla, se espresa en estos términos:

"La necrolojía del jeneral don José de San Martin, escrita en Bolonia de Francia el 22 de agosto de 1850, refiere ciertos hechos conexionados con la historia colombiana y con el Libertador Simón Bolívar, que siendo inexactos, me veo en el deber dé rectificar, porque tales relaciones pueden ocasionar errores y confusión en la historia; y siendo ofensivos á Bolívar, toca á los contemporáneos presentar las cosas como son, para que no se defraúdela gloria de un héroe hispano-americano en honra dé otro. —Amigo de Bolívar y su antiguo ayudante de carneo, su secretario privado, secretario jeneral y «Tefe del Estado Mayor Jeneral á sus órdenes, he tenido oeacion de presenciar muchos acontecimiento^ y tomar parte ftunqu$ jnui pequeña, en los quede* cídieron la suerte de las Repúblicas de Colombia y el Peni."

"AÍ concluir la campaña del sur de Colombia con las batallas de Bombona y Pichincha, mandadas ld,3 fuerzas republicanas por Bolívar y Sucre, estos dos ilustres jenerales se unieron en Quito en el mes de junio de 1822-—El sur de Colombia quedó enteramente libre, y los españoles que capitularon en Quito y Pasto (á las órdenes del mariscal de campo don Melchor Aymerich, capitán jeneral interino del antiguo vireinato de Nueva Granada, y del coronel don Bacilio Garcia, comandante jeneral de la tercera división del ejército llamado pacificador) recibieron sus pasaportes para restituirse á España. —En el vireinato del Perú y algunas provincias de Buenos Aires, que hoi forman la Repiíblica de Bolivia, existia un ejército de cerca de 20,000 hombres alas órdenes del vireí Laserna, y los jenerales Caiiterac, Valdés, Rodil, Carratalá,Monet,Olañeta y otros, sobre quienes habia emprendido operaciones el ejército republicano de la Confederación Arjentiua y Chile, candado por el jeneral San Martin—Al aproximarse este ejército á Lima, el batallón, Io de N^mancia, compuesto en su mayor parte de oficiales venezolanos y de soldados granadinos reclutas en la proviticíade Popayán, se pasó al ejército republicano coíi lo cuál se dio una fuerza piui importante á la causai dé la ihdépenden

cía. m . ^ w '" EÍ gobierno de Colombia/ qué habia sabido

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Quito, dispuso la marcha de ambas divisiones, ;y f^ír, raos comisionados para ir á Guayaquil , y? pi;epar<}£ V$ huques en que debian embarcarse lap dos diyisioijies, el sargento mayor Arenales de }$ división ppíjjana y yo, que era ayudante de campo ¡del.Ij¿h$jr?, t%dor Bolivar. A mas de la eomisionde preparar bui ques, llevé la de examinar.el estado de la, opi^ioii^dei Guayaquil, para su incorporación a la RepúblipadO; Colombia, á que pertenecía..por derecho,'pues, pl. Libertador no quería hacer uso de la fuerza para; cumplid con la misión que tenia do libertar .y,, §a-= mr9tpr al réjimen constitucional todas.,Jas .provincias (¡le la república.—Babia $n empeñq, en sus-( t^er aquella, provincia de la unidad coloi^iana, y ef,^ necesario qb?ar con prudencia, p^quje .una, disputa ei^tre, la república colombiana y 1$ ínac^rit§i del Peni podría s^r aciaga á la. causa idej^^dispe^-} dencia—Los acoi^tepünientos, fueron favqrabl^ ¡q\, Libertador, me cupo la liQnr^.dp tqip^,uf}$ p^q^eft^ parjke; en ellos, .comp p^9(áp verse Wr !#! FWÍPf °Aci4t que como secretario jeneral del Libert&$$r^BPpéi^l; Poder Ejecutivo, comunicándole .la incorporacjpn de Guayaquil a lajepubjica, y que. corre impresa eií la1 tíraceta de Colombia, número $ í de 1822.'"

"A esto hace, alusión eVp^iítQr^d^l^^ef^ploj^, de San Martin,, cuando dice: ff que ¡^ichq ¡ j e;i}^al, > *) i colocado en una estrena posición, jtorn4|, siivhWir '£• -yadíis .hacia. Bqljíyar, qi^e venia del noKt$ j £<p$¡toí 4^ ej^itp.f victorioso, que pq^e^iojpjadQi de: Qu^y^ "quil, la habia agregado Temerariamente á sus

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u conquistas"—Y continúa el escritor mui ternerariañiétíté coii : el siguiente capítulo—" ¿ Qué quería "efeté libriibré f cuáles eran sus secretos' designios?' "¿Qué óbjéto! premeditado y ardientemente perse

"gúídó' íé inspiraba la osadía de tratar como con1

■■ i .... ......

"¿piístadoi*, uña' provincia americana,1 sih respetó

"algUñb á1 sus tradiciones históricas? ¿ Era codicia

"pérSóft&l? ¿ Quería ser emperador? ¿ Quería for

"nlar'dé la América del Sur un vasto reino para

'• cótfóíiarsé ?—Nadie podia penetrar esas inteñcio

"nésy qíueáüñ se ignoran, porque la tumba de Bo

"lívái*ha sepultado al héroe con sus secretos."

"Bolívar no tenia designios secretos, cuando no hacia otra cosa que protejer la incorporación de uña provincia del antiguo vireinato de Nueva-Granada, que formaba parte de la unión colombiana—No era como conquistador que obraba, sino cumpliendo el mándate del Congreso constituyente de que liber: tasé ál sur de la repiíblica y la sometiese al réjimen' constitucional—Si habla algunas tradiéiidiiléB históricas que respetar, eran las de unir en un üaíijr cuerpo dé n&ciori á la capitanía jenera! de Venezuela' y al Vireinato de Nueva Granada. Sin la pronta i ayuda, del gobierno, Guayaquil habría sucumbido jbflr; jo el peso de las armas apañólas, y Mires y Sucre} fueron, los jenerales colombianos que obtuvieron los los triunfos de laguachi y Pichincha, á que se debió, la libertad ele esa parte de la República Colombiana,

u,iBHéÚ,'tié Y¿ queque el escritor de la Néerólójía^ * del ilttktíéf San Mártir too conoce la historia de las

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