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Bolívar janias iría á ponerse a sus órdenes por que era superior á él: que había visto sus planes de monarquía desconcertados, y perdido su ascendiente en Lima—Bolívar traia sus sienes coronadas de laureles, y lia fama de sus hechos oscurecía al soldado de la independencia de Chile y Buenos Aires, en donde tuvo el jeneral San Martin grande ayuda de los jenerales Alvear, Las Heras, O'Higgins, Freiré, Blanco, Belgrano, y los almirantes Cochrane y Brown que dividían las glorias del ejército y armada republicanos del Rio de la Plata y Chile—San Martin no era el jefe ni el estadista de la república arjentina, y no debe defraudarse el distinguido mérito de Rivadavia, Agüero, García y otros hombres civiles que honran á Buenos Aires, y que tanta parte tomaron en los hechos que ilustran la vida del jeneral San Martin, sin que por esto pretenda yo disminuir su mérito ni condenar sus opiniones, por que si bien soi contrario a toda forma de gobierno monárquico en América, sé tolerarlas opiniones ajenas y no creo que sea un delito pensar que esta ó aquella forma de gobierno convenga mejor á una nación."

éC Lástima y desprecio es lo que causa la lectura del miserable deseo de atribuir al ejército de San Martin el triunfo de Junin y la victoria inmortal de Ayacucho—No existia sino un cuerpo de caballería de la Repíiblica Arjentina; algunos oficiales énlas filas de la división peruana, que era apenas una tercera parte del ejército, por que el cuerpo de infante* iría arjentina fué el que se sublevó en el Callao y entregó á los españoles esta plaza fuerte—El traductor peruano se ha contentado con una lijeranota á esta falsedad, apoyándola en cierto modo, y no haría alusión á tan pequeño incidente, si el no apareciera escrito con objeto de menguar las glorías del héroe de la América del Sur."

"He sido mas largo de lo que pensé al ocuparme de rectificar un hecho histórico, que no he esperado regresar á mi patria para hacerlo por que la oportunidad fes decisiva en estas materias."

Nueva Yoik, 1? de abril de 1851.

El Jeneral Tomas C. de Mosquera.

Entre los escritos que se han dado á luz y llegado á mi conocimiento, sobre la materia que me ocupa, fáltame consignar uno para llenar mi tarea—Refierome al Viq/e en Ambas Américas, por el capitán déla marina francesa? Mr. Gabriel Lafond, impresa en París en 1844—Este cuarto expositor de la entrerista de Guayaquil, es un publicista serio, imparcial, exento de afecciones personales, por su calidad dé estranjero, y lo que es bien de apreciarse, su escrito no sé halla barnizado con esa empalagosa apolojía que campea en los dos piecendentes.

Esa obra aunque conocida desde muchos años atrás, hace apenas como doce, se difundió en nuestros pueblos la parte referente á mi objetivo por haberle hecho lugar en sus columnas la " Revista del Paraná" én agosto de 1861, tomo II pajina 7. El doctor Quesada director de ese periódico agrego con tal motivo:—

"La publicación del escrito del señor jeneral Mosquera nos induce á traducir el juicio que sobre la célebre entrevista de Bolívar y San Martin, hace el señor Lafond en su obra Voyages dans les Am&nques} y la importante carta dirijida por San Martin á Bolívar, que tomamos de la traducción que hizo el doctor Alberdi en sus apuntes sobre San Martin."

"Hacia largo tiempo que el jeneral San Martin, dice el señor Lafond, deseaba tener una entrevista con Bolívar, con el objeto de acordar los medios que debían emplearse para terminar la guerra en el Perú. —El 8 de febrero de 1822, se embarcó en el Callao para Guayaquil; pero esta entrevista, no pudo tener lugar, pót que las necesidades de la -gtteiTa liabian envueltos rtiomentos, distraído á Bolívar á otro puii*' to. Lfr necesidad de decidir la suerte de Guayaquil oWigdaíl Protector á hacer un segundo viaje. Partió dej]iitoaéft él ipes dé julio de! mismo año, Se embarco en su goleta favorita la Monetezuma, na llevando cpmigo sino algunos ayudantes de campo y náestro compatriota¡ííoyev, en calidad dp secretario jeñera!. Anteé de áu partida delegó el mando eu el marqués de * Torre-Tagle, que tuvo el título de suprimió Delegado, y nombró á Monteagudo munístro de Rda<ú<fces;E&eripr£&" ;¡4. ...

"-El jenera! no llegó á Guayaquil mió el 26 de julio. BqHvaf había llegado el 14: no queriendo dejar al Protector? ningún pretexto para pedir la reunión dq Guayaquil al Perú, se había apresurado á declarar á las autoridades y á la población, que Guayaquil pertenecía á Colombia, y hacía parte integrante de la república colombiana. Inmecliataiíiciíto, y por su orden, el pabellón y las armas de Colombia habían reemplazado "los1 colorea do la pequor.a. república.*'

"San Martín se sorprendió mucho al saber á su llegada ¿i la Puna, quo el nudo gordiano había sido cortado por Bolívar; poro otros intereses aun mas grandes le lucieron continuar sus' vítijes y llegó a Guayaquil, descontento, pensando quiza qíxe esta entrevista, de la que se habia prometido los, uias felices resultados, seria el té?mino de su carreria pública." rr

i¿ Stevenson, Millet* y Barált - confiesan en sus obras que ignoran las cuestiones' cyitadasrienfcife los dos libertadores de^ la América española, y. que no lesha'sido dado llávAntát tíi Vfelo-qüe fesnraltefei} <í

^ He sido mh% i etiüsy y liePpqdido iymoitói?^ á

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las mismas fuentes—He aquí los datos que lie obtenido del jeneral San Martin y del ayudante de campo de Bolívar, que le servia de secretario en eeta ocasión."

"San Martin deseaba tratar tres punto» principales."

"Io La reunión de Guayaquil al Peni."

"2o El reemplazo de los soldados muertos en la división peruana; durante la campana de Quito."

"3o Los medios de acelerar la conclusión de la guerra en el Perú"

"Este último punto era el que le interesaba mas. —Proveia la dificultad de terminar la guerra con , prontitud, sino era ayudado por las fuerzas colombianas—Las divisiones de Chile y de Buenos Aires estaban reducidas á la mitad—En cuanto á las tropas peruanas, acababa de hacer en lea, una triste esperiencia de su capacidad y de su valor."

"Esperaba pues que el gobierno de Colombia, libres de enemigos, pusiese sus tropas, en el interés. de la independencia americana, á la disposición deí^ gobierno peruano; que aqnel las veria aun .con placer fuera del territorio de la repiíblica, porque- durante este tiempo, no estarían á merced de los ambiciosos que quisiesen suscita» inconvenientes á la legislatura, y libertarían al estado de una carga demasiado pesada, puesto que serian mantenidas y costeadas por el gobierno del Perú."

"El primer punto, no iué ni aun debatido. Si

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