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"Aquel Bolívar tan famoso por la constancia con que habia luchado por la independencia y el estable*1 cimiento del «régimen constitucional; aquel Bolívar, adorado por todos los colombianos, y admirado por los estrangeros, no era ya, sin embargo el mismo— Tantas victorias conseguidas, tantos honores tributados por los pueblos, tantas * lisonjas prodigadas por cuanto habia de mas notable en la América del sur, habia deavanecido aquella cabeza ceñida de laureles, y hecho jerminar en ella proyectos de ambición, que aquellas circunstancias le dieron esperanza de poder realizar."

"Bolívar acababa de fundar la República de Bolivia, y de hacer* adoptar en ella la constitución semi-monárquica que duró hasta la caída de Santa Cruz con algunas lijeras reformas—Cuando recibió la noticia de los sucesos de Valencia, al anunciar que regresaba á Colombia á reconciliar á sus compatriotas divididos, manifestó que su fé política estaba consignada en la constitución colombiana, y dio sws disposiciones para que se hicieran pronunciamientos en que,pidiendo la reforma de la constitución de Bolivia, se solicitase el establecimiento de aquella, ó algo parecido—El^señor Leocadio Guzman, que habia ido á Lima con una misión de los revoltosos de Venezuela, volvió á ColorSbia con aquel éü-H cargo—Las cartas de Bolívar á varios jenerales (jtiél tenian mandos importantes, les indicaban, que Grifan man les daria á conocer sus miras; y como desde qt*fc: este llegaba á un departamento, se hacia, tf m jp*o»? curaba hacer algún pronunciamiento, de acuerdo con aquellas ideas, los patriotas sospecharon desde entonces, que la presencia de Bolívar, lejos de ser provechosa á la causa constitucional, iba á complicarla situación en que se hallaba el pais."

"Tales sospechas se confirmaron cuando al desembarcar Bolívar en Guayaquil, el 13 de setiembre de 1826, se le recibió con un pronunciamiento en que se le conferia una especie de dictadura—El acta y la comunicación con que se le presentó, corren entre los Documentos de la vida publica del jeneral Bolívar, y alli pueden consultarlos los que deseen leer estos documentos. La comunicación es digna dé leerse, como muestra del gusto literario de los encomiadores de la dictadura—" La Bandera Tricolor ", periódico de Bogotá, que redactaba el doctor Rufino Cuervo, hizo entonces un graciosisimo análisis de aquel documento. Si la memoria me ayudara lo reproducirla aqui, para evitar la molestia de buscarlo; pero al cabo de veinte anos no es posible retener un artículo, de periódico—-Sigamos la huella de los; escándalos que marcaron el tránsito del jeneral Bolívar hasta Bogotá."

. "'Pronunciamientos semejantes al de Guayaquil, precedieron ó siguieron al jeneral Bolívar en algunos pintos,d^l sur, y en algunos otros departamentos; de maaejra que cuando este se acercó á Bogotá, casi íqsui lft república se hallaba ya revuelta—El Vice Evidente Santander fué al, encuentro de Bolívar hasta Tocaima, ciudad á 18 leguas de la capital; y después de haber tenido alli con él una larga conferencia, regresó engañado con la confianza que aquel logró inspirarle con la protesta de la pureza de sus miras."

"Sin embargo, los hechos escandalosos que se habían ejecutado contra el orden constitucional desde su llegada á Colombia, y en los mismos lugares por donde transitaba, tenían demasiado alarmado á los defensores de las leyes, para que tales protestas verbales disipasen nuestros temores. ~l La imprenta,

[21] En el Tomo II páj. 14 y 15 de esa autobiografía, entre varios hechos que refiere, se loen los seguientes—''Graves es Cándalos, presenció entonces la república, los cuales no siendo castigados por el Libertador, dieron má>j.en á creer que los perpetradores contaban con su aprobación— El coronel José BoJíyar, su ayudante de cémpo, descoyuntó públicamente los dedos con que se toma la pluma al doctor Vicente Azuero—Los coroneles Fergusson. y Loque entraron violentamente á la impicnta de ''El Zurriado," destruyéronlos tipos, maltrataron á los operarios, y finalmeóte, quqmaron como en auto dele los números del periódico, á presencia del batallen Vargas formado en Ja piala pública—El mismo Fergusson, edecán de Bwlívar, acompañado del referido Luque, hizo lo propio con la imprentado "EL ¡Incombustible," diciendo mientras repartía sablazos á los operari< s, conv ene tratar así d esta canalla—Toda es* ta arrogancia de los militares, dio bastante fuerza á los ru*mares que habían circulado mui ei descrédito del Libeita* dor, de que pensaba gobernar el pais militarmente—Aquellos atentados y estos rumores provocaron el horrible crimen del 25 de setiembre—Solo faltó que después corrieran voceare que pensaba en el establecimiento de una monarquía para dar en tierra con él preet'jiu del Libertador— No fie economizaron dicteri< a, contra su persona en papeles que se hacían circular, á lo que yo me opuse perbibiefi&olos en Venezuela, como hize después de esta época, podiendo ci» tar entre «tíos el que en Nueva Yojk publicó Lorenzo Lie-* vas, con el titulo de Un granadino á sus compatriotas y d sus hermanos—La prensa e&tian jera copiaba esos ai tícelos, y también ella habló del Libertador como de un astro en «a ocaso, ó de un tii$no que hasta entonces se había cubierto con la máscara délahipocrtcía,^ %

que en Bogotá habia defendido con calor la causa constitucional y habia pintado con sus verdaderos coloréalos hechos atentatorios á la tranquilidadpiiblica, que con el nombre de actas se habian ejecutado, se consideró amenazada, y los editores de la "Bandera Tricolor" anunciaron, que su periódico estaba próximo á desaparecer de la escena, porque creian mal segura la libertad—"El Conductor" redactado por el insigne patriota doctor Vicente Azuero, luchaba al mismo tiempo por mantener la opinión en favor de las leyes, en cuya empresa terminó en 1827 de la manera que veremos después—Lá alarma de todos los ánimos . era bien manifestada por la imprenta, y la desconfianza con que se miraba á Bolívar era jeneral en la capital, cuando este se presentó en Fontibon, á dos leguas de Bogotá—El intenden-. te del departamento salió á recibirlo con todos los funcionarios públicos; y al saludarlo, felicitándolo por su regreso á Colombia, le manifestó la esperanza que todos los buenos colombianos tenian de que él fuera el restaurador del orden constitucional—Bolívar, con el tono del desprecio y la indignación, manifestó al intendente lo estrafío que le era el que le háblctse de una constitución despreciada, y de unas leyes violadas tantas veces, en ocasión en que él esperaba que se le felicitase por los triunfos y las glolias del ejército libertador—El intendente, coronel José M$ría Ortega, desconcertado con tal respuesta, se confundió entre la comitiva y entró de esta suerte con Bolívar en Bogotá."

"La nuera de tan inesperada respuesta alarmó á los mas confiados, y el Vice-Presidente Santander participando de esta alarma, temió que al recibirlo en el palacio y entregarle el mando, repitiese Bolívar la misma impertinente respuesta de Fontibon. —Resuelto á no tolerar tal ofensa, ni proporcionar con su aquiescencia este nuevo triunfo á los revoltosos, aguardó á Bolívar con la resolución decidida de repeler con firmeza el ultraje, si se le hacia; y para estar prevenidos contra todas las eventualidades, un gran número de patriotas asistimos á la ceremonia con nuestras pistolas cargadas en los bolsillos— Era nuestra intensión segundar al Vice-Presidente en lo que hiciera; puesto que teniendo la constucion de su lado, desde que Bolívar manifestase que no la tenia en cuenta para nada, estábamos en nuestro derecho uniéndonos al jefe constitucional—Mas tarde he sabido por Santander mismo que estaba resuelto á correr todos los azares, hasta el de desconocer á Bolívar, antes que sufrir una respuesta como la que este dio el intendente en Fontibon."

"Felizmente, Bolívar fué comedido en su respuesta, probablemente por que habia sabido la mala impresión que causó la que habia dado al intendente. Todo pasó en paz pues, por este lado, y terminó este dia de ansiedades sin los sucesos terribles que muchos temían—Era el 14 de noviembre de 1828»"

"No se condujeron los compañeros de Bolívar con la misma moderación. Sobre las puertas de va

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