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ENTREVISTA BE GUAYAQUIL 17

Lord refiere en la páj. 187 de su Memoria, en los siguientes términos—" Afortunadamente aconteció "un accidente que alejó el mal. Este accidente era, "que el Protector había hecho embarcar en su yate "Sa"cr amento" grandes cantidades de dinero, del cual u se había sacado el lastre para estibar la plata, y asi "en otro buque mercante. Un el puerto no quedaba otro u barco que el "Lautaro". Este dinero había sido en"viado a Ancón, bajo el pretesto de ponerlo a salvo de u cualquier ataque de las fuerzas españolas, pero con el 6 ánimo quizá de hacerlo servir á las miras tdteriores del "ProtectorPor esta casualidad la escuadra tuvo una u prueba ocular de que sus. atrasos podían ser pagados. Mi modo de ver coincidía con el de la escuadra, y cou mo me hallaba determinado á que no se defraudase ni "destruyese, me di á la vela para Ancón, y En Persona "Me Apoderé Del Tesoro delante de testigos. Respeté "cuanto se decia pertenecer á particulares y lo que se u hallaba en elyate u'Sacramento"perteneciente al Prou teetor, considerándolo como de su propiedad privada, u cuando procedencia de tal caudal no podía provenir u- sino del pillaje hecho á los limeñosIndependienteu: mente de este yate encontraban tafttbicn á bordó siete cf ziurones de oro no ^cuñíklo^ traídos por su comisiona([ do Paroissien y cargados á su cuenta." ?^ *

Esta espontánea declaración parece qué i ¡ ahorra todo comentario. Mas por consecuencia, la magnitud del hecho, fué motivo bastante para que á la escuadra de Chile se le separase de la espedicion libertadora—Y para que la curiosidad de algunos no quede ansiosa, voí á cstraetar un oficio que el Lord inserta íntegro en la pájv 194 de sus Memorias y dice haber recibido del Ministro de Marina del Peni.

"Lima, setiembre 26 de 1821.=La nota de V. E. "de ayer, en que espone los motivos que ha tenido "para declinar del cumplimiento de las órdenes po"sitivas del Exmo. Br. Protector del Perú, sobre la "devolución momentánea del dinero que tomo V. "E. en Ancón á la fuerza, junto con otras .propio"dados del Estado y de particulares, ha frustrado "enteramente las esperanzas que .había concebido "el gobierno, de una terminación feliz del mas desagradable de todos los sucesos que han ocurrido

"en la campaña— Este ha sido ciertamente

"un golpe mortal para el Estado en sus actuales "apuros, y de mas trascendencia que cuantos podía

"recibir de una mano enemiga— Salga V. E.

6i inmediatamente ¡>ara los puertos de Chile con la "escuadra de su mando, devolviendo antes el diñe"■jo y pastas de particulares que ha tomado, y que "no hay ni aun la sombra dé un protesto para de

"tenerlos— Por conclusión, V* E. me per

"mitirá hacer una observación, que su propia dig"nidad y la del gobierno reclaman altamente: ha"blo del estilo habitual del secretario de V, u E. que, sin vocación para el destino qué ocupa, ;?M .manifiesta bien que no conoce el idioma,- que no tie"ne nociones de delicadeza, y que su aliga no lia sido "formada para concebir idoas corree tas, ni espresar"las con decencia;—Bernardo Montcagudo "—3 .

Bien pues/ Lord Coclirane entonces, sin entregar la presa de que se había apoderado, se hizo a la ni ir con rumbo costa abajo, a bordo de la fragata "O'Higgins", llevando á sus órdenes la de igual clase "Valdivia'•, antes "Esmeralda", y el bergantín "Araucano"mímicos buques de la escuadra de que hace referencia en sus precitadas Memorias. El objeto era, dice el liord, capturar ó destruir las fragatas deguer* ra de la escuadra española la "Prueba", la "Venganza" y corbeta "Alejandro", que habían logrado evadirse del puerto del Callao en octubre del año anterior, al establecerse et bloqueo por la escuadra libertadora.

Siguió rumba al norte visitando las velas que encontraba en sú derrota, así como los puertos de Paita, Tuiiibesj Guayaquil, G1k>có, Panamá, &., llegando hasta Ac&pulco en la costa mejicana.

Mas el comandante en jefe de los buques españoles (capitán dé lia vio D. José Villegas, á quien he conocido y #aíadb), asi que én este líltimo paraje tuvo noticia de la persecución que le hacia Lord Cóchrane, puso* ma^or ¡éítipéfio én evadirla—Le oí decir, que tres eran? los pütltds dé convicción que le preocupaban: uno, la falsa posición en que se encontraba:

(3) Este antec^!1^ ^ derari** k suponer, que el secretario 4 qtW alude la not*, sea el Sr. Stevenson, que lo fué en esa época de Lord Cochrane, y autor tainb'en de la Relación Histórica que cit*h los Srcs, Vicuña Maekenhn. Bilbao, Camba y ¿tros.

20 SAN MARTIN Y BOLIVAK

otro, la imposibilidad do obtener dinero, víveres ú otros auxilios que necesitaría si pensase en hacer ruta hacia las Islas Filipinas: y el tercero ó principal quizá, el riesgo inminente de s<jr apresado en la.travesía por Oochrane que en esos .momentos hacia los oficios de un corsario; cualquiera.

Agregó también qué en situación tan premiosa, el mejor partido que le\ ocurrió fue, reunir un consejo de guerra de los • comandantes de los buques, ante el cual espuso con toda sinceridad el cuadro de la en :que ¡pe Jb^allabau colocados: pero que ése consejo después de considerar diversos ¡pareceres que asomaron, resolvió de común acuerdo, que como vulgarmente se dice, hurtándole la vueltOi á Cochraney retrocediesen las tres naves a la costa peruana,, ya por escapar de ese pillaje, ó porque sería más noble y honroso entregarse por. capitulación á la causa de la libertad triunfante en el Peni, bajo la dirección del jeneral San Martin—• En consecuencia de este convenio, emprendieron viaje todos ellos y sin contratiempo aiTibaron á Guayaquil, según parece á principios de;y febrero 4p 1832—r Luego de,efectuado y; mn jnas <?spera, elSr. Villegas r abrió ne^íác^Qnes pon la Junta ^riibexnatiy-aj iy á.M invitación, de esta ^utor^dad con el Ajpflte diplomar tico del Per\i,, jerje^l p, Francisco Sal#ap tf Baquk » * mno. , ,t. ,*,,, .., , .„,,, .... u :<. . .:■' .« -' ■ --- '<?;;5:

El 15 de propio mes concluyeron y ratificaron ambas partes el respectivo tratado (que se rejistra en la "B^pUarioade hym y decreto* dfci Berá" Tomo Io. pág. 135=138 Colección Quirós), y fué remitido al Gobierno de Lima por un correo de gabinete—El jeneral San Martin que vio en esta ocasión . la mas oportuna para empezar á formar una escuadra al Perú que no tenia desde que se alejara Lord Cochrane, aceptó la capitulación procediendo á remitir sin demora al Agente diplomático de Guayaquil, veinticinco mil pesos en oro y plata para que atendiese las indemnizaciones y compromisos estipulados.

Hasta aquí llega la descripción de los tres sucesos que indiqué en la introducción de este parágrafo. Ahora seguiré con otro jénero de antecedentes, que son los de legítima «¡gulñcacion en la materia del articulo.

No se como ni porque motivo el gobierno ó el jeneral se acordarian de mi para la comisión do conducir los 25 mil pesos arriba indicados, pero ella fué la que orijinó mi mansión en Guayaquil desde febrero á. julio de 1822, y la que me proporcionóla ocasión de ser testigo presencial de las referencias que nie propongo hacer en este escrito.—Y bosquejado el cuadro de la situación del^ Perú en setiembre de 1821, pasaré á hacer otro tanto de el de Guayaquil antes de tocar la materia principal, que hasta la actualidad ha sido refutada como un secreto Misterio que, si lo han tocado los señores García del Rio, Vicuña Mackenna, Guido, Paz Soldaá> líáralt y Díaz, Barra y otros, á mi yer>

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