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JENERAL SAN MARTIN SEGUN^DOCUMENTOS INÉDITOS"

—En él se encuentra, § VIII, pajinas 58—65, el siguiente fragmento.

SAN MARTIN EN GUAYAQUIL

"... Tal es el abrazóle fierro^de los dos titanes de la guerra americana, semi-dioses del Nuevo Mundo, consagrados por el culto de la mitad de un siglo, Bolívar y San Martin!"

u Nunca el Eterno acercó con su mano inescrutable dos seres mas estraordinarios en hora mas solemne y en sitio mejor elejido. Son dos hemisferios, dos zonas, dos mundos que se juntan, borrándose su meridiano en la unión de aquellas dos existencias colosales. Nunca tampoco la naturaleza había fundido en los moldes del Jenio, dos espíritus mas opfiestos y mejor dotados para la misión humana que á cada uno le fué, asignada—la misión de Libertadores de un Mundo"

"Y aquel insondable contraste que ha aparecido en la cuna, no se borra ni en el sepulcro mismo."

"San Martin, hijo de un capitán, es echado al mundo en las selváticas orillas del Ibicuy, en el centro de los bosques seculares déla América, como para que no tuviese otra patria que le disputase su nombre ni su gloria, sino el mundo todo de Colon—Bolívar nace, al contrario, entre aristocráticas galas en la culta Caracas, la Atenas del Coloniaje."

"Bolívar es hijo de los trópicos, y mientras el sol de los Llanos riza sobre su frente infantil su% negros cabellos que flotan al aire en agrestes correrías, San Martin pasa su austera niñez dentro de los sombríos claustros de una Academia, disciplinando su alma y dando á su espíritu el ardiente pábulo de la ciencia."

"Bolívar, opulento, sin respeto de padres, sin freno á sus pasiones, arrebatado por el entusiasmo y el placer, prodiga los dias* de su juventud en las cortes europeas, mientras el cadete de Oran y de Melilla, oscuro y ríjido, está encerrado en las guarniciones de los presidios de África."

"Y cuando hiere simultáneamente á uno y otro la primera intuición de su gran naturaleza, que solo aguarda la hora de la manifestación esterna ¿ como se ostentan ambos ? —Bolívar empapado en la admiración de la antigüedad, vá á arrodillarse en la tumba de Scipion, y de pié sobre el Capitolio de Roma, hace el primer voto- á la libertad de su suelo, y lo consagra á sus dos grandes maestros, que son dos lumbreras de la revolución americana-Carreño (mas conocido con el nombre de Simón Rodríguez) y Miranda—El joven San Martin, conducido por los jenerales de la monarquía, combate entre tanto en Cataluña y Aragón á la república y la gran revolución que la ha creado."

"Pero al grito de la América se borra la disparidad de sus roles, y comienza para uno y otro en las dos estremidades del Continente, en el Pktey ^Ori* ñoco, la gran unidad.de su misión de Libertadores, á la que el abrazo de Guayaquil acaba de poner el último sello, después de diez años de combates."

"Pero en la manera que cumple cada cual la parte del destino asighada á Su existencia, se marca otra vez el inmenso contraste que ha comenzado en el punto de partida."

"Bolívar, caudillo improvisado délas huestes de su patria rebelada, se presenta en el campo sin maestros ; pero él inventa una guerra de prodijios que se convierte en breve en guerra de matanzas, aquella guerra á muerte que se ordena por decreto y se lleva á cabo por el fierro y por la hoguera—San Martin, al contrario, lleva en el arzón de su silla la táctica de los grandes Capitanes, estudia los países sobre los mapas, y decide sus campañas echando furtivamente cuartillas de papel en las maletas de sus correos que van á engañar á sus adversarios confundidos. Por eso las campañas de San Martin son sin batallas—Ha hecho la guerra sin lágrimas ni sangre como Washington-—Bolívar diversamente, recuerda al terrible Tamerlan—En una sola ocasión hace fusilar ochocientos prisioneros—San Martin casi no mató en sus batallas campales un número superior de enemigos.— Bolívar contaba en diez años, catorce campanas y otras tantas batallas de fila.—San Martin no hizo sino la campaña de Chile y la del Perú, ni dio mas batallas que la de Maipó y Chacabuco."

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** JPero Bolívar, como caudillo militar de un pueblo, e$ mucho mas grande que San Martin, jenera

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lísímo de los ejércitos que los pueblos le confian—Bolívar se asimila por el lieroismo, por la constancia, por la gloria, por sus desastres mismos, á la liacion que marcha tras sus pasos en ardientes tropeles, y asi, cada una de sus grandes batallas es seguida de las ovaciones delirantes de la muchedumbre que siembra de laureles sus pasos de vencedor—Dá la batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, y entra en Caracas libre, cinco dias mas tarde; liberta á Cundinamarca en Boyacá, agosto 7 de 1819, y á la mañana siguiente penetra en Santa Fe—Violenta los pasos delJuanambú en Bombona, en mayo de 1822, y antes que termine aquel mes es dueño de Quito." 23

"San Martin, vencedor, en oposición á aquel, oculta la aureola de su frente en su manto de viaje

[23]- El autor mismo, en el $ II. páj. 14 de dicho trabajo, dice estas textuales palabras.— " San Martin, en un sentido pu* lamente militar, es el primer jeneral del Naevc-Mundo, y superior sin disputa á Bolívar midmo.—Es el primti capitán americano que sabe organizar un ejército en todos Bus detalles, trazar un plan fijo do campaña, ejecutarlo con sol* dados como cobre un mapa, y llegar, á fnerza de combinaciones estratégicas y de recursos de injenio ó de ciencia, á un fin dado. San Martin gana todas sus batallas en su almohada. Es un gran combinador y un gran ejecutor de planes.—Bolívar es el hombre de las supremas é instantáneas inspiraciones, del denuedo sublime en los campos de la gloria.—San Martin liberta por esto la mitad de la América casi sin batallar.. .Bolívar dá á los españoles casi un combate diario, y vencido ó vencedor, vuelve á batirse cien y cien vece?. En una palabra: San Martin es la eatrátéjia Bolívar la guerra á muerte." ¿

ro, cambia su montura del lomt> humeante de su caballo de batalla á su ájil muía de cordillera, y entra alternativamente, á Santiago, á Buenos Aires, á Lima, mas como peregrino que como el hijo de las victorias."

"Y en la audacia de la personalidad, cuanto mas encumbrado es el pedestal que el Libertador del Norte ha puesto bajo su bota de guerrero! El no reconoce ninguna autoridad, ninguna inspiración, ningún derecho superior á si mismo—Para él no hai congresos, no hay fronteras, no hai nacionalidades, no hai sino el mundo de Colon, presa secular de la conquista castellana.... Entonces él desciende sobre la costa de Coro, y es el señor de Venezuela; pasa los Andes setentrionales, y se hace dueño, por su propio derecho de la Nueva-Granada; pasa el Juanambií, y el Ecuador es suyo; pasa el Matará, y el Perú le pertenece; pasa el Desaguadero, y dá su propio nombre á Bolívia; y todavia de pié en las fríjidas mesetas del Potosí, el águila del Orinoco bate sus alas fatigadas, y mirando con sus dos ojos al Pacífico y al Atlántico, quisiera ir á posarse á la vez en los campos

de Pudeto y de Ituzaingó, para decir; "Toda La

America Es Mía ! "....Y en seguida morir de gloria y de omnipotencia!"

¡ Cuan gran figura en todos los siglos y en todas las naciones!—Durante susdias de grandeza americana que se prolongan por el espacio de veinte años cumplidos, el cielo del Continente está enrojecido de luces ardientes y un estremecimiento volcánico se h»c©

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