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que querían incorporarse á Colombia, para cuya reunión habian sido convocados por el comandante militar puesto por el jeneral Sucre. La autoridad llama inmediatamente al jeneral y se queja con enerjía de esta conducta, y de que se empleasen tales medios para forzar la opinión jeneral de los guayaquileños; exijiendole que en el acto se relevase aquel comandante y se dejase al pueblo en liber tad, hasta la formación de un congreso jeneral—Asi se hizo poi\entonces, protestando dicho jeneral, se habia hecho aquello sin su conocimiento, y ofreciendo interesarse con los inscritos en el acta para que dejasen las cosas en el mismo estado que antes."

"Dos dias despuaes, fué invitada la legación del Perú con el señor jeneral La Mar, á la casa del señor presidente Olmedo á disfrutar de un obsequio con motivo de su llegada, preparado por el gobierno—Alli estaba reunido lo mejor del pais, inclusive el jeneral Sucre con uno 11 otro de sus edecanes, habiéndose eseusado de asistir por enfermos los coroneles Morales, Ybarra y Ortega—Durante la mesa reinó la mejor armonia, singularizándose en los brindis el jefe de la división colombiana, por la fraternidad y unión entre los estados de América; en los que enumeró mas de una vez h Guayaquil, elogiando la sabiduría y patriotismo de su gobierno,"

"Retirados á las once de la noche, el señor Sucre tuvo la atención de acompañar hasta su alojamiento á los señores Sajazar y La Mar; mientras que los demás convidados estaban de~

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tenidos sin poder retirarse á sus casas, por una guardia puesta esa noche á las diez, á cuya hora se habia hecho sublevar el único batallón de inían^ teria de linea que pertenecí al gobierno, quien después de apoderarse del parque y sacar todo el arma mentó y municiones que quisieron, pasaron á tomar posesión del cuartel de artillería—Esta tropa impidió la entrada á los sublevados, cargando sus cañones para hacerles fuego, si insistían en ocuparlo por la fuerza—Mientras esto sucedía, la Junta de gobierno ignoraba lo que pasaba, hasta la una de la noche, que el jeneral Sucre, haciendo retirar la guardia, le informó de lo que habia sucedido, y solicitaba se le permitiese volver á su cuartel al batallón sublevado (que habiendo fallado lo principal del plan, se retiró á extramuros,) pues no quería otra cosa que incorporarse á las banderas de Colombia.

El gobierno reprobó altamente estos manejos tan indecorosos para un militar del rango del Sr. Sucre, negándose á que entrasen al pueblo, que empezaba á reunirse con la artillería, y de cuya esaltacion en defensa de sus derechos, no podir responder la autoridad si algo sucedía contra los autores de aquellos trastornos-En este estado, se retiró el señor Jral. protestando por su honor, que ni él ni sus jefes tenían parte alguna en lo que pasaba: mientras tanto el gobierno fué convencido antes de amanecer, que el jefe de Estado Mayor de la división colombiana y el coronel Ortega, habían estado desde prima noche con los sublevados y <jue ellos habían dirijido toda I»

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operación hasta sacarlos fuera de la ciudad dondo después de arengarlos y felicitarlos por su fidelidad á Colombia, enarbolaron la bandera de esta república, con gritos y yiras repetidos, pidiendo entrar á la ciudad al dia siguiente."

"Habiendo quedado en libertad la Juata, dictó sus providencias en el acto para armarse el pueblo en lo que restaba de la noche; y al amanecer contaban con mas de 500 ciudadanos, dispuestos ¿sostener con las armas su independencia y libertad —Amanece al fin el dia, y se rió la desgraciada Guayaquil semejante á un campo de batalla, en que solo esperan los ejércitos la voz del combate, para mezclarse y destruirse sin piedad—Las familias salieron despavoridas de sus casas, y ganaron los buques del puerto con sus pequeños hijos medio desnudos para retirarse á sus casas de campo, por no px*esonciar los desastres que se preparaban en aqueldia.

"Todo era confusión y llanto en esa mañana, pues amenazaban los sublevados entrar á sangre y fuego, hasta que al medio dia se conjura la tormenta, arreglándose un acuerdo privado con el mismo jral. Sucre, para que la tropa sublevada se incorporase á su división; salieron de la ciudad los jefes y oficiales colombianos para su acantonamiento de Samborombon, y facilitando el gobierno cuanto se necesitase para abrir la campaña contra Quito, debiendo mandarla en jefe dicho sr. jeneral—Todo se tranquilizó inmediatamente, cooperando á este feliz resultado la prudencia estremada y la sabiduría de los sres. del gobierno y jenerales Salazary La .Mar recibiéndose este líltimo en seguida de la comandancia joneral de armas—Efectivamente .20 días después rompió su movimiento con dirección á Cuenca la división auxiliar de Colombia, reforzada con 300 soldados guayaquileíios, á mas do los sublevados,)- toda la artillería y parque que quiso llevar, habiendo precedido una convención acordada en Piura, con el jefe de las tropas cspedicionarias del Peni que estaban listas-La ocurrencia de Guayaquil, fue la verdadera y única causa de. que el Sr. joneral "Arenales no hubiese dirijido en jefe esta campaña.'1

"Empezaba recién á tranquilizarse el estado de Guayaquil viendo alejarse de su territorio los auxiliaren de Colombia, y reparando su hacienda pública arruinada con las crecidas sumas que habían gastado para su marcha, cuando ¡í principios de febrero (1822) arribó al puerto un teniente coronel con pliegos del Sr. jenera! Bolívar para aquel gobierno, datados en su cuartel jeneral de Cali á mediados de enero, cuyo contenido estaba reducido á amenazarlo fuertemente, sino enarbolaba el pabellón de Colombia antes de su llegada, poniéndose en marcha a! efecto con fuerzas respetables; y habiendo dispuesto que el jeneral Latorre se adelantara con dos mil hombres."

"En estas comunicaciones usa S. E. de un lenguaje, mas propio de un Emperador de la Turquía que de un republicano, como 'pretendían" sus ajentes hacerlo aparecer; pues dice entré otras cosas"—Que si la ciudad de Guayaquil con su pequeño rio

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