Actas del Congresso ecuatoriano de 1833: precedidas de una introducción histórica

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Imp. del Gobierno, 1891 - 191 páginas
 

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Página lxv - ... general González. Este era un espectro lívido, alto y descarnado, que andaba hecho un harapo, descalzo de pie y pierna y con un sable que le colgaba de la cintura: me llené de rubor al considerar que tan obscuros defensores tuviera la noble causa de la libertad, y que a semejante fantasma dieran el título de general; mas pronto pasé del sentimiento de la vergüenza al del espanto y horror al oírle decir con fatídica voz: "que fusilen a estos gachupines", nombre que dan en México a los...
Página xlii - Disponer de la milicia nacional para la seguridad interior, y del ejército para la defensa del país, y mandarlo en persona con expreso consentimiento del Congreso: 5.* Tomar por sí, no hallándose reunido el Congreso.
Página lvii - ... con tanto menos disgusto la complací, cuanto que he sido siempre de opinión, que el primer vínculo que liga al hombre a la Patria, es la familia, y que no puede ser buen patriota, (generalmente hablando) el que no es buen hijo, buen hermano, buen esposo, buen padre y buen amigo. Del hogar doméstico se desprende la chispa que enciende en los corazones sensibles el amor a la Patria, que reconcentra todos los afectos, que exalta...
Página lxvi - La primera noche que pasé en esa azarosa posición fue horrible, pues de un momento a otro se esperaba un combate entre esta partida de pintos del Sur, y otra de Bustamante que la perseguía. Yo admiraba el valor y la serenidad de mi tierno compañero, y me compadecía de que en tan prematura edad estuviese su interesante existencia en tanto riesgo...
Página liii - ... desempeñando mis funciones de Alcalde. Seguí en efecto, y apoyado en la opinión del vecindario conseguí que el Virrey de Lima, Sr. Abascal, removiese del Gobierno de Guayaquil al Coronel D. Bartolomé Cucalón, y mandase de Gobernador interino al Coronel D. Francisco Gil y Lemus, lo que se reputó en aquel tiempo como un verdadero triunfo de la opinión del pueblo sobre el decadente poder de la tiranía española.
Página lxvi - En cuanto a mí. poco perdía; tocaba al ocaso de la vida, se me había ya roto el prisma de las ilusiones, y cansado de la ingratitud y perfidias de los hombres, me era indiferente salir o quedarme en este miserable mundo. Envuelto en estas tristes y fúnebres ideas se presentó una ocasión, que arrojó en mi mente un rayo de consuelo, acompañado de la esperanza de escaparme de las garras de esos tigres en forma de hombres. Uno de esos patriotas de buena fe que nunca faltan en ningún país, vino...
Página lxvi - Acapulco, a condición de presentarnos y de ponernos a disposición del general Alvarez. En el acto mismo, sin la menor pérdida de tiempo, mi compañero y yo salimos de ese infierno abreviado, y llegamos a Acapulco sin novedad alguna.
Página lxvi - Envuelto en estas tristes y fúnebres ideas se presentó una ocasión, que arrojó en mi mente un rayo de consuelo, acompañado de la esperanza de escaparme de las garras de esos tigres en forma de hombres. Uno de esos patriotas de buena fe que nunca faltan en ningún país, vino a ofrecer al general González el donativo de un caballo y el auxilio de algún ganado, para sostener la causa constitucional del general Pedraza. El salvaje González no sabía leer ni escribir; me valí de esa oportunidad...
Página xx - Urdaneta ; en fin, que por sus crímenes y bajezas salió expulsado de su país natal en el aíio de 1830. — De un godo hipócrita, de un esclavo de Fernando VII, que se ha convertido en verdugo de la libertad ecuatoriana. De un letrado públicamente tachado de venal, siempre vendido al Poder triunfante, y que aún está salpicado con la sangre que hizo derramar de los ínclitos patriotas. ¿Qué confianza...
Página xvi - ... las amistosas relaciones que felizmente existen entre la República y las potencias vecinas, desde que se celebró el tratado de paz con la Nueva Granada, sobre las bases que dieron los Legisladores: y finalmente de la tranquilidad que reina en el Estado a despecho de los esfuerzos para turbarla de algunos espíritus inquietos. "En el desasosiego que éstos han causado, el Gobierno ha ofrecido a la Nación un ejemplo de tolerancia, de amor a la libertad y de respeto a la ley.

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