Imágenes de páginas
PDF
EPUB

Era muy natural que, contestándole, le indicara la forma que podría dar á la renuncia que de él se pretende, y que lo incitara, esta vez, á remitirla á vuelta de correo.

Pues bien, la contestación de 26 de Marzo fué: "Este documento lo enviaré á V. E. I. gustoso en su oportunidad, omitiendo hacerlo en el día para evitarle compromisos y sobradas molestias á V. E. I. y al Supremo Gobierno que le procurarían innumerables haspirantes [sic] á este Obispado, que frenéticos y sedientos esperan dicha renuncia para conmover toda la República". [i?].

Esta conducta, que me abstengo de calificar, manifiesta el propósito de ganar más tiempo aún, esperando que, en gracia de su silencio, ni el próximo Congreso tomará cartas en el asunto.

Antes que recibiera esta última contestación del señor Gamboa, el Venerable Capítulo del Cuzco, reunido en sesión formal el día 23 de Febrero de 1892, tomó en consideración una propuesta del nuevo Vicario Capitular, señor Parellón, y acordó suplicar á Su Santidad y al Supremo Gobierno que, durante la vacante que se prevé del todo indefinida, se nombrara un Administrador Apostólico, con caracter episcopal, mediante su preconización á una Iglesia titular. El acuerdo obtuvo el voto favorable de todos los señores Capitulares menos el del señor Gamboa.

En efecto, llegaron muy pronto dichas preces al señor Ministro del Ramo y á la Delegación Apostólica.

Ví, desde luego, en este proyecto, una medida muy legal, á la vez que prudente, fácil y salvadora.

En todas partes del niundo, el Soberano Pontífice, cuando una Diócesis se encuentra en circunstancias excepcionales y difíciles, ocurre á su bien espiritual, por lo pronto, libremente y aún motu propio, en virtud de su Primado Universal, nombrando un Administrador Apostólico, cuyo prestigio, por su. puesto, supera el de un simple Vicario Capitular; y si reune el caracter episcopal, llena todas las condiciones y ventajas de un Obispo propio. De considerarse es que, en nuestro caso, la petición salió del mismo Vicario y del mismo Capitulo, es de. cir, de aquellos en quienes, sede vacante, reside la jurisdicción actu é in habitu respectivamente.

Antecedentes de tales nombramientos en el mismo Perú, en circunstancias, si no iguales, á lo menos semejantes, hubo en las personas de los Ilustrísimos señores Orueta, para Lima; Valle, para Huánuco, y Tordoya para el mismo Cuzco.

En virtud de esta medida, cualquiera cuestión y la vacante misma hubieran podido prorrogarse sin mayor perjuicio de la Diócesis. En resúmen, ví en el proyecto del Venerable Cabildo un ar

bitrio que permitía sanar las llagas del Cuzco, sin la necesidad de resolver, por ahora, el incidente Gamboa.

Por lo mismo, envié á V. E. mi oficio, de Marzo 14, apo yando dicho proyecto, y ofreciéndole conferir acerca de sus pormenores y de la manera más conveniente para actuaria. Agregaba yo que, presentándose alguna dificultad práctica, me prestaría á discutirla, y, si fuera necesario, á sugerir al Venerable Cabildo algún otro camino que, bajo diversa forma, pudiera dar resultados sustancialmente no distintos.

En nuestra entrevista, que siguió inmediatamente á este oficio, el señor Ministro del Culto, presente al acto, hizo enten. der que alguna dificultad podía surgir, y la indicó. Fué entón. ces cuando, apesar de haberle replicado, en mi concepto, ade: cuadamente sobre cada punto, llevado del deseo de allanar de una vez todo obstáculo y de facilitar, aún de mi parte, el camino al mismo Supremo Gobierno, expuse con lealtad ante V. E. el siguiente proyecto: Insinuar al Venerable Cabildo la elección de un nuevo Vicario Capitular, previa expontánea renuncia del señor Parellón, (quien había ya dado pruebas muy claras de buena voluntad para todo arreglo) haciéndola recaer sobre un sacerdote, de todo en todo grato á Su Santidad y al Supre. mo Gobierno, y para quien se recabaría por el Poder Ejecutivo el caracter episcopal.

Este nuevo proyecto se juzgó al punto, por V. E. y por el señor Ministro del Culto, muy llano y fácil, por cuanto el noinbramiento de Vicario está en las facultades del mismo Capítulo y el recabar la promoción de un sacerdote benemérito á una Iglesia Episcopal titular es acto potestativo y gracioso del Poder Ejecutivo.

El día 5 de Abril, habiendo el señor Director del Ministerio del Culto invitado á su despacho al señor secretario de esta Delegación, le encareció que me insinuara el retirar definitiva. mente el proyecto de Administrador Apostólico, y proponer, mas bien, de una vez, el otro de Vicario Capitular con caracter episcopal, asegurando que no se vacilaría un momento en aceptarlo, y agregó que los sacerdotes indicados, como posibles candidatos por la Delegación, eran de todo punto respetables.

El señor secretario declaró en el acto, y yo mismo dos días después, no encontrando al señor Ministro, repetí al señor Di. rector, que accedería á los deseos del Ministerio: y, en efecto, acogiendo estas insinuaciones, comuniqué el asunto al Venera. ble Capítulo y al Vicario señor Parellón, los que inmediata. mente, el uno, en sesión de fecha 24 de Marzo, y el otro, en carta ta oficial, declararon adherirse completamente á lo proyectado, "con tal que el sacerdote que deba elegirse fuese extraño no solo al Capítulo, sino aún á la diócesis, por convenir así á la paz del clero cuzqueño.”

Es verdad que V. E. en el empeño de facilitar aún de su par

te el arreglo, me indicó que quizás convenía agregar á los tres sacerdotes propuestos, por mi, otro extra diocesano como ellos, muy conocido del señor Ministro del Culto. Pero, aunque con sentimiento, no pude incluir á dicho presbítero por contar él 70 años de edad y por ser notoriamente irregular.

Al propio tiempo, me es sumamente satisfactorio recordar que los tres sacerdotes insinuados por mí como candidatos posibles á la Vicaría, y, por consiguiente, al episcopado titular, han sido declarados, nó una sola vez, por V. E. y por su res. petable colega en el Despacho del Culto, aceptos al Poder Ci. vil.

Llegado felizmente á este término, nada más anhelaba que el honor de una nueva conferencia simultánea con V. E. y el se. ñor Ministro del Culto.

Pero V. E. sabe que desde el 12 de Marzo hasta el 19 de Abril, apesar de mis repetidas instancias, no fué posible obte. ner que

dicho señor Ministro volviese á honrarnos con su presencia.

Aún más sosprendido quedé, cuando el día 19 de Abril, V. E., junto con las últimas excusas de su respetado colega, me declaró que habían de nuevo surgido las antiguas preocupa. ciones, revelación que ha dado materia al presente memorandum.

Movido entonces por la gravedad y urgencia del caso, y aún por el respeto que debo a la representación que invisto y á las instrucciones recibidas desde hace meses, me rí precisado, muy apesar mío, á no continuar la discusión verbal sobre el particular, y á rogar más bien á V. E. que se me diera por el Supremo Gobierno una contestación por escrito.

Puesta la cuestión en los términos antedichos, ya no debía llamarse cuestión.

De parte de esta Delegación se había manifestado la disposición de dejar, por algún tiempo más, si se quería, sin solución, el incidente Gamboa, con tal que se proveyese inmediatamente, como es justo, de un modo provisional, pero conveniente, á los intereses de las 400,000 almas que forman aquella desgraciadí. sima Diócesis, que hasta ahora no ha tenido por largos años sino un simulacro de gobierno y que en la actualidad cuenta más de treinta y cuatro doctrinas sin sacerdote ninguno.

Atendidas las dificultades opuestas desde el principio por el señor Ministro del Culto, no insistí tampoco mucho en el primer proyecto de un Administrador Apostólico, y me resigné al de un nuevo Vicario Capitular, pero con caracter episcopal, que debía elegirse por los señores Canónigos entre lo más selecto del Clero Peruano y, por lo mismo, del agrado del Supremo Gobierno.

Aunque esta medida no'afectara, en manera alguna, al Pa. tronato, no quería sin embargo actuarla sin inteligencia del Poder Civil, á tin de contar con su valioso concurso tan solo para que se recabase de Su Santidad la colación de un Obispa. do titular en favor del Sacerdote que resultare nombrado de Vicario.

Ahora pues, lo inesperado de la resolución tomada por el Consejo de los señores Ministros, ine obliga á suplicar, coino suplico á V. E., se digne someter el asunto á la reconsideración del Supremo Gobierno, para cuyo efecto me permito hacer al. guna observación sobre los motivos en que se ha fundado y que obran en el Memorandum del señor Ministro del Culto.

Al 19 “Que dicha elección [de un nuevo Vicario Capitular] no sería dei sincero agrado de la mayor parte del clero de aquella Diócesis”.

V. E. no ignora que el nombramiento de Vicario Capitular, en Sede vacante, es asunto de exclusiva competencia del Venerable Capítulo, sin que lo demás del Clero Diocesano tenga ni. siquiera voto consultivo sobre el particular. Pues bien, cuan. do el Venerable Capítulo del Cuzco, consta del acta de la sesión de 23 de Febrero [la que el mismo señor Ministro del Culto tu. vo en sus manos en nuestra conferencia de 12 de Marzo y nos leyó] que todos los señores Capitulares, menos el señor Gamboa, aceptaron el primer proyecto propuesto por el señor actual Vicario Capitular para el nombramiento de un Administrador Apostólico con caracter episcopal; y en órden al segun. do proyecto, indicado por mi, de un simple Vicario elevado también á, la dignidad episcopal, resulta igualmente del acta de 24 de Marzo, de la que di noticia á V. E., con oficio de 14 de Abril, que los mismos señores canónigos y el Vicario señor Pa. rellón, exceptuado siempre el señor Gamboa, esta vez ausente, se adhirieron a él libre y voluntariamente.

Ahora, pues, la sinceridad de estos acuerdos, hasta prueba contraria, no merecería ser puesta en duda.

Al2O "Que un vicario extra-diocesano y mitrado también carecería de la renta necesaria para el mantenimiento debido de su alto puesto y caracter”.

Hay, señor Miristro, la Mesa episcopal vacante, y de la que, desde 12 años há, nada disfrutó la Diócesis. Las leyes de Indias, al destinar las vacantes en virtud del privilegio tempo. ral otorgado por Urbano VIII al Rey Felipe II (ley 1, título 17, libro 1) las adjudicaban siempre á objetos piadosos, es decir, ya para las mismas Iglesias y culto, ya para conventos, limosnas y Misiones [ley 17", título 2, libro 1.-29 título 24, jibro 8 y cédula 15 Octubre 1737].

Además, los supremos decretos del Gobierno Republicano de fecha 22 de Junio de 1833, y 26 de Octubre de 1864; seña.

lan cien pesos cabalmente para los gastos indispensables de los Vicarios Capitulares.

Esta misma pequeña suma, junto con la renta de Canongía que poseyese el candidato, y de la que, por indulto Pontificio podría muy bien seguir disfrutando aún fuera de su Catedral, bastaría, por el moniento, es decir, hasta que el Soberano Congreso, que destinó las vacantes del Cuzco y Ayacucho á objetos de utilidad pública, pero exclusivamente civil, penetrándo. se de las obligaciones que el mismo Patronato acarrea, agrega. re algo más, para no obligar á que se acuda á la generosidad de los fieles.

Al 39 “Que ito habiéndose expedido resolución alguna legislativa para el retiro ó desistimiento de la presentación del Obispo del Cuzco, podría incurrir el Gobierno en grave responsabilidad, empleando un medio para hacer cesar la viudedad de esa Iglesia, que sino es irregular, carece al menos de precedentes, y que facilmente podría conducir á la institución de Obispos en la Diócesis de la República, sin la especial autorización del Congreso".

Si se hubiera expedido alguna resolución legislativa para el retiro ó desistimiento de la presentación del señor Gamboa, estaría solucionado el incidente en su misma raíz, y cualquiera gestión para buscar inedidas provisionales, hubiera sido del todo inútil. Tampoco es exacto (siento repetirlo) que el nombramiento de un nuevo Vicario Capitular, aunque revestido del sagrado carácter episcopal, haría cesar la viudedad de aquella diócesis, como parece suponer de nuevo el señor Ministro del Culto. Pues, el Vicario Capitular, en sí, es lo que es en virtud tan solo del oficio y de la jurisdicción que por derecho común tiene expedida. Y en efecto, que un Vicario Capitular, en cuan. to á la Orden sagrada, en lugar de permanecer de simple Sacerdote, consiga también el carácter episcopal, de manera que no solo pueda decir Misa, como cualquiera otro Presbítero, sino también administrar la confirmación, consagrar los Oleos, ordenar Sacerdotes, etc., es cosa que aunque en si muy importante, y en casos como el nuestro necesaria, sin embargo no cam. bia, ni altera, en lo menor, la naturaleza del oficio de Vicario, ni su personería jurídica antes las leyes y los poderes públicos. El tal Vicario-Obispo titular suplirá muy bien la falta del Obispo propio y residencial; pero no hará cesar la vacante, la que cesa tau solo por la toma efectiva y legal de posesión de la Sede por el Obispo debidamente presentado, aceptado y preconizado para la misma.

En resúmen, se trata de un modus vivendi, que por ser reclamado por circunstancias extraordinarias, de ninguna manera podría elevarse á sistema, ni conducir "á la institución ordinaria de Obispos en las Diócesis de la República, sin la es. pecial autorización del Congreso".

« AnteriorContinuar »