Imágenes de páginas
PDF
EPUB
[ocr errors]

YOL

[ocr errors]

desbarató obligándolos a ir a buscar a lo lejos un refujio contra el füror de los elementos."

Sin embargo, el enemigo 'no tardó en tornar a sus puestos, i en restablecer el estrechó sitio de' la ciudad. *,}

.. 1.: ' * Habiendo los españoles vuelto a soportar las congojas de la sed, imploraróñ por segunda vez el socorro de Nuestra Señora de las Nieves, i por: segunda vez se renovó el prodijio que quedá mencionado. ***??!!

X 150

ter 10: 3.21* Todavía faltó el agua en una tercera ocasion.

Los imperialenses pasaron tres dias comiplėtos: sin tener que beber.* ?!? !). Of 90

ng *En este riguroso aprieto, cuenta el padre Qvalle, no tuvieron otro remedio que vòlver los ojos a la que tiene siempre los suyos sobre los afțijidos que invocan su favor; corrieron todos: á su: "santa imájen; i la lengua seca, hábľando mas i persua." diendo mejor con su manifiesta nécesidad, que con sus palabras" (porque apenas podian rođéarla den tro de la boca para articularlas) sé arrojáron a Sus piés, sacáronla en procesion, i cantándola süs letanías en voz alta, si bien ronća i seca; "i mas como de quien está espirando, que de quien pide, i procura el remedio de su vida, acompañando su' èanto, en vez de instrumentos músicos, los clamores i llantos de las mujeres i niños, que, como ménos sufridos hacian mas lástima, i manifestaban mas vivo su trabajo i aprieto, llegaron con la santa imájen a un pozo (que sólo tenia la figura de haberlo sido), seco i cubierto de tierra, i pusiéronla sobre el brocal pidiéndola misericordia. *) ** "Clamaban todos; i con sus ojos hechos fuentes de lágrimas, enternecieron a la que lo es de piedad iąmor a convertir aquel' duro suelo en otros tantos manantiales, cuantos fueron los caños de agua

[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]

dulce, fresca i cristalina, que comenzaron a brotar a vista de aquel pueblo. ¿Quién dirá las ansias con que se arrojaron todos a estas fuentes a recrearse i mitigar su sed? Unos besaban el suelo sobre que esta santa imájen estaba puesta; otros corrian atropellándose unos sobre otros; i mezclando la bebida con lágrimas que vertian de devocion, aclamaban a esta benignísima señora, dándole infinitas gracias por tan liberal beneficio. Ultimamente cantándola himnos i alabanzas, la volvieron a su altar, a donde acudian todos mas confiados que nunca por el remedio de sus necesidades i trabajos.”

Como sucede en los casos de esta especie, si los sitiados sufrieron la sed, soportaron tambien el hambre.

El sitio tenia intermitencias, aflojándose, o suspendiéndose por dias; pero aun en estos casos, los indios, sin alejarse mucho, proseguian en los lugares circunvecinos sus correrías hostiles, lo que fué causa de que las provisiones comenzaran a escasear, i al fin se concluyeran del todo.

Pero la que les dió agua, les dió tambien pan.

“El gobernador de la ciudad, dice el jesuita Oliváres, destacó cincuenta hombres al mando de Francisco Galdámes para que buscase alguna provision en las casas i repuesto de los indios; mas poco trecho habian andado cuando cayeron sobre ellos los enemigos en número tan superior, que lo mismo fué atacar a los españoles, que herir a casi todos i dejarlos en total inaccion, como inundados de olas de combatientes. En este punto, Galdámes, que era hombre piadoso i de mucha fe, mandó a sus soldados que se encomendasen a María Santísima de las Nieves con segura esperanza que los habia de sacar de aquel aprieto: así lo hicieron los soldados, i comenzaron a torcer para la ciu

dad. Mas sucedió, caso maravilloso, que los indios que estaban unidos se dividieron en dos trozos, dejando el paso franco a los españoles; i lo que es mas, sin hostilizarlos, ni aun con la grita, como venerando a un númen superior, i embargados de fuerza oculta. Maravilla igual a la de separarse las aguas del mar Rojo. Fué uno de los de esta faccion, Diego Venégas, i por eso, ocular testigo del prodijio, que lo declaró con juramento años despues en la Concepcion, en circunstancia que administraba la hermandad de esta milagrosa imájen, Juan Palomino, i a pedimento suyo.”

Como por el motivo espuesto, Galdames hubiera traído mui pocos víveres, segun unos; o no hubiera traído ningunos, segun otros, Nuestra Señora de las Nieves hizo caer en la ciudad bandadas de aves mansas, que se dejaban tomar a mano, i que proporcionaron a los habitantes un sabroso alimento.

Los sucesos raros i portentosos no se limitaron a los mencionados, por muchos i admirables que éstos fuesen.

Acaba de leerse que el cronista Oliváres alude a una informacion en que intervino el capitan Die-. go Venegas. El padre Ovalle ha conservado las siguientes palabras testuales de este testigo:

"Otros muchos milagros obró Nuestro Señor, patentes i claros, en la ciudad de la Imperial, por medio de esta gran señora nuestra, los cuales estaban tomados por fe i testimonio, i guardados en su archivo; pero como se sacaron dél, cuando se perdió, i se llevaron de una parte a otra, se perdieron juntamente los papeles auténticos, i memorias de tan grandes maravillas, porque el furor de los indios no nos dió lugar a librarlos. En particular, esperimentamos estos fa

[ocr errors]

vores, cuando venía gran junta de indios a Ile-" varse determinadamente la ciudad, porque luego' íbamos todos al remedio, que era valernos del amparo de nuestra soberana protectora. Aconteció muchas veces, hållándonos en grande aprieto, mostrarse visiblemente a los indios, i mandarles que no hiciesen mal a la ciudad, i que se volviesen a sus tierras; i ellos, sin poder hacer otra cosa, obedecer a su mandato, i levantar el cerco, i yolverse a sus casas como corderos, loş que habian salido de ellas como lobos hambrientos. Así lo refirieron los mesmos indios muchas veces, diciendo que una señora, acompañada de un español viejo, que andaba en un caballo blanco (que a lo que siempre se colijió, era el señor Santiago, patron de la cabeza de aquel reino, i de todo él). los hacía volver huyendo a su tierra."..

A pesar de una proteccion tan declarada de la rejna del cielo, los indios no cesaban de tener mui amagada a la ciudad, sea vagando en cuerpos numerosos por sus alrededores, sea poniéndola en estre cha cerco... Julii ...

Los acongojados imperialenses resolvieron construir como pudieşen una pequeña embarcacion para enviar a pedir aụsilio a Valdivia, que era la poblacion mas próxima, ::** ja noudetta

Pero habiéndose puesto a la obra, i habiendo saçado tablaş hasta de las puertas i mesas, notaron con profundo pesar que carecian de uno de los materiales mas precisos: la brea o alquitran para la carena. ) A alguien se le ocurrió entonces que podia ser reemplazado por la pez de los cueros de vino.

Sin pérdida de tiempo se pusieron a reunir cuantos habia en la ciudad. Estaban reservados seis cueros de vino para las

La tino para las necesidades del culto.

[ocr errors]
[ocr errors]

Habiéndo idó también a't buscarlós, observaron con asombro que dos de ellos contenian, nó licor; sino excelente brea.

El nuevo milagro de la Vírjen no podia ser mas manifiesto.

Concluida pronto la eñtibarcación, fué enviada a su destino. .

Los que la tripulaban, ettcomendándose a Nuesa tra Señora de las Nieves, superaron felizmente las serias dificultades que presentaba la navegación del' rio Cauter, i los ataques de los indíos; que, sospechosos del objeto del viaje, ibani siguiéndolos por la ribera para aprovechar cualquiera oportunidad: de hostilizarlos. .

Él viento les impidió arribar a Valdivia, i los, arrastró a Talcahuano. - Aquella fúé otra prueba de la especial proteccion de la Vírjen, porque, si hubieran desembarcado en Valdivia, habrian caído en manos de los indios, que poco antes se habian apoderado de aquella ciudad, haciendo prisioneros a sus habitantes, en los cuales cometieron excesos de crueldad.

Por el contrario, en Concepcion, hallaron al nuevo gobernador de Chile don Franéisco de Quiñones, que acababa de llegar del Perú con refuerzos, i que inmediatamente salió al ausilio de la Imperial: *Antes i despues de éste suceso, los habitantes de la ciudad, a pesar de tantos portentos efectuados para su amparo, habian tenido mas de un momento de desaliento; pero una noble española lamadá doña Ines Olmos de Aguilera, que habia perdido en la lucha á su marido i sus hermanos, vestida de cota i artada de lanzà i escudo, leš hizo recobrar los brios con el ejemplo i la palabra, apellidándo ei santo nombre de Nuestra Señora de las Nieves. Algunos autores pretenden dun que

2

[ocr errors]
« AnteriorContinuar »