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publique la carta que le dirigió el general Dávila y la respuesta, las que se hallan en la Gaceta de Mégico de 10 de Abril, dan á conocer que el fué el autor de esa tramoya.

„į Lo que se ha intentado respecto del primer „ gefe de la independencia, dejará de intentarse ó „ haberse intentado respecto de otros individuos á „ quienes se juzgue mas dispuesto a un alucina„miento ó á un desliz ? Necesario es por tanto, », que todos los habitantes de este imperio se ha.. » Ilen preparados contra sugestiones perfidas, y », advertidos de los lazos que se tienden para ha„ cer presa en los incautos, y trastornar desde los „cimientos la obra magnífica que acaba de pre. ,, sentarse á la admiracion del orbe. Y no es mé„ nos necesario, que sepan con puntualidad lo qae » podria llegar á sus oidos tergiversado y por „, conductos infestos. Por tanto suplico á V. A. ,, se sirva mandar que se publiquen la carta del „ general Dávila y mi contestacion, para que se „, rectifiquen las ideas de los pueblos, precaviendo „ equivocaciones en materia tan importante.„ Dios guarde á V, A. S. muchos años. Mégico „Abril 8 de 1822. Srmo. Sr. Agustin de Itur

, bide.

En conclusion, Iturbide unas veces pondera las fuerzas de España y las miras de los capitit

fados, y procura infundir un terror pánico en los Megicanos: otras presenta una seguridad inalterable, todo segun le conviene : véanse sus proclamas, y se verán sus contradicciones manifiestas. Los políticos sobre estos hechos discurrian así : Iturbide ha engañado á los Españoles, tercos en mantener en Mégico la dominacion absoluta de su nacion, diciéndoles que cuanto hace es para asegurar mejor sus ideas, cediendo la Nueva-Es-paña enteramente sojuzgada á su rey Fernando, para que mande en ella, como antes, sin las trabas constitucionales, que fué el obgeto del plan formado en la Profesa. Los Españoles, aunque al principio pudieron alucinarse, en el dia no lo ereen, pero se ven en la necesidad de aparentarlo, porque no pudiendo contrarrestar con su poca fuerza á ta nacion, y no perdiendo jamas las csperanzas de volver á sojuzgar á Mégico la Espaha, esperan cualquier alteracion interior para aprovecharse de ella y formar partido. Iturbide que sabe muy bien que siempre han tenido este recelo los Americanos, procura mantenerlos en él con la permanencia de las tropas Españolas en su continente, logrando al mismo tiempo un asilo seguro en ellas en un caso apurado ; pues lo recia birian con gusto siempre que gritara viva Espaža, por la utilidad que les traia su persona, ya

porque se aumentara su partido con los que lo siguieran, ya porque siempre tendria mucho influjo por el prestigio anterior de que ha gozado ; pero todos se han desengañado á esta bora, viendo patentizada su ambicion el dia 18 de Mayo.

Consideraciones respectivas á la situa

cion del Congreso.

Hemos considerado politicamente estos misterios de Iturbide : considerémos ahora en el misino órden al Congreso. Yá he dicho que para eligir á los individuos que debian componerle, trabajáron á porfia los liberales y los serviles : de resultas de esta lucha ha habido en el tres clases de sugetos, á saber : un múinero de adictos de Iturbide : otro de defensores acérrimos del plan de Iguala, á quienes califican con el nombre de borbonistas: los principales de este partido son: Fagoaga, Tagle, Odoardo, Horbegoso, Paz, &c., y otro muy adicto al sistema republicano, sostenido por Lombardo, Echarte, Vaca y Ortiz, Anaya, Tarazo, el famoso Bustamante, &, &r. Estos tres partidos han manejado á su vez los resortes políticos, conforme lo han creido

oportuno. Los borbonistas, entre quienes hay hombres muy instruidos, formaron este plan discurriendo asi desde el principio. Para impedir que Iturbide se corone, es el mejor camino sostener su mismo plan de Iguala ; pues entonces para coronarse tiene necesariamente que ir en contra del Congreso, y faltar á su palabra y juramento, lo que le desconceptuará infinito con los Españoles que se uniran por precision á este. Si Iturbide no-se opone, y como no debe oponerse por su propia reputacion, darà el mismo tiempo para que se retarde su verificativo, considerando que sentado en el trono de Mégico, un Español, ya no le queda el menor arbitrio para coronarse. Entre tanto el Congreso forina una constitucion muy liberal, y los escritos públicos propagan ra. pidamente las luces. Concluida la constitucion, é ilustrado el pueblo, se hacen los llamamientos : se admite alguno de los Mamados, tendrá atadas. sus facultades con la constitucion, y si no, quedará la racion libre para eligir lo que quiera, y entónces como yá ilustrada, elegirá la república, y aun dado caso que Iturbide tuviera tantos adictos, que fuera preciso coronarle, siempre quedaria atado por la constitucion como cualquier otro rey. EI discurso era brillante, y así no dejó de alucinar aun á algunos diputados republicanos. Los del

partido de Iturbide, como que este por otras miras que ya he dicho, sostenia entonces el plan de Iguala, se adhirieron al partido de los borbonistas, de manera que fué esta la opinion que mas prevaleció al principio.

Motivo porque el Congreso

el Congreso juró el Plan de Iguala el dia de su instalacion.

Ya por estas consideraciones, ya por el temor de las bayonetas de Chapultepec, prestáron los diputados el juramento de arreglarse al Plan de Iguala y tratado de Córdoba. No contentos aun los Borbonistas con este paso, avanzaron otro en este mismo dia, pues sancionaron articulo por artículo el referido plan. No faltáron diputados de carácter y conocimientos que reclamasen esa sancion, á lo menos en lo que pertenecia à la monarqnia moderada y llamamiento de los Borbones; pero fuéron mas tos votos que hubo en su contra, y ellos se contentáron con salvar los suyos, sin embargo de que los borbonistas para llevar adeJante su Plan, que creian escelente, les decian que aquella sancion se hacia sin perjuicio de que la

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