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España, y de toda otra potencia, aun de nuestro continente. Al llegar a este pronunciamiento, la primera idea que se ofrecia y debió presentarseme, fué la de la forma del gobierno mas adaptable a una nacion que estaba llamada á colocarse en el primer orden de las que habitan el globo.

Esta forma conveniente, y de tanta estabilidad cuanto permite la caduca suerte de las cosas humanas, quiza habria sido para algunos un problema de dificil y tardia solucion ; pero para mí, ni fué lo uno, ni lo otro : el momento instaba, y fácilmente reconocí en que punto destellaba la luz de la felicidad del nuevo imperio.

La opinion pública, que anhelaba por la emancipacion de este pais de su antigua metrópoli, la apetecia, con los otros dos requisitos que constituyéron tambien las otras dos garantias del egército imperial, y que formáron unidas esta sola divisa : Religion, independencia y union. Esta es la que tan felizmente ha conducido la empresa al término deseado, y por ella cuantas discusiones se ven en los publicistas al querer discernir las ventajas que respectivamente ofrecen las formas de gobierno conocidas, y sus diversas combinaciones, -no pudiéron hacerme vacilar en la que convenia mas á la nacion al proclamar su independencia. Su gobierno, dige en el artículo 3o del plan de

Iguala, „será monarquía moderada, con arreglo á „la constitucion peculiar y adaptable del reino ;" y luego en el artículo 2° de los tratados celebrados en la villa de Córdoba : „el gobierno del imperio „ será inonárquico constitucional moderado." Figé esta base, no porque entendiese que la monarquía sea la forma de gobierno que hace mas honor á una sociedad, sino porque nadie duda, que moderada constitucionalmente es la que mas conviene, supuestas la imperfeccion y pasiones del hombre ; pues solo así se evita aquella frecuente y ruinosa pugna, en que los pueblos contienden por su libertad, los nobles y grandes por el poder, y los reyes por el dominio arbitrario.

Sentada esta base, ya fué una consecuencia necesaria designar la persona y dinastía que habia de ocupar el trono ; porque si conociendo la indule pacífica de la nacion, en cuyo nombre hablaba, no me crei permitido anunciar mas que la defensa sostenida de sus indisputables derechos, ni esceder en ella los limites de una moderacion razonable, ni mucho ménos preparar en su término glorioso el gérmen de las facciones aristocráticas, ó el principio de la fermentacion y tumulto á que propende la democracia ; è cómo habia de dejar abierta la entrada á los inconvenientes mas graves, y alborotos que suelen acompañar á la eleccion de

un monarca en un estado electivo ? Designé, pues, en primer lugar la persona del principe que hasta allí habia reinado en Nueva-España; y para ocurrir á toda dificultad, y no pasar mas allá de lo que fuese preciso en la esplicacion de la voluntad presunta de la nacion, me ceñi á manifestar la preferencia de ciertas personas de la dinastia del Sr. D. Fernando VII. de España, no por un órden hereditario, sino sucesivo, con reserva á la nacion, para que por sus Cortes determinase las condiciones de la venida de aquella persona, y en su defecto llamaso la que tuviese por mas conveniente.

Me he visto obligado a hacer estas breves indicaciones, porque en la exaltacion de un entu. siasmo facilmente degeneran los afectos patrióticos. He notado efectivamente con sentimiento, que en algunos impresos la gratitud se ha escedido á invitarme con la diadema de este imperio ; y arguye al mismo tiempo, que no tuve investidura alguna concedida por la nacion que me constituyera su apoderado, y esto para apoyar en favor de la invitacion, que el plan jurado en Iguala no obliga á la nacion, porque ella no lo hizo, y yo ignoraba entonces su voto. Yo convengo en que todos los que por aquel tiempo enmudeciéron, y ademas todos los que quieran, deben hablar en et

Jia francamente la verdad'; pero la verdad es, que yo he obrado con la opinion y voluntad presunta de la nacion ; que nada ofendí los derechos que todos los publicistas y las naciones cultas reconocen en los pueblos para formar, mantener, perfeccionar y mudar su constitucion, segun convenga á su salud y felicidad ; y que esta fué unicamente el obgeto que me propuse en todas mis operaciones, y con particularidad en las importantes bases del gobierno que debia suceder at antiguo Español.

Despues de esto, no es solo una verdad, sino un hecho incontestable y notorio, que la nacion ha ratificado con las demostraciones mas enérgicas, y con la aclamacion mas solemne, lo que practiqué en su nombre y con su representacion en Iguala y Córdoba. Y ¿cómo la nacion podria impugnar, permaneciendo las mismas circunstancias, lo que tan solemnemente ha autorizado con su voto público? ¿Qué cosa podria ser estable en la fé de los pueblos y de sus representantes ? ¿ Qué garantía, qué juramento prestaria seguridad?

Advierto bien, y me complace, que no se desconocen los principios que bacen justificada la mutacion de un gobierno. Esta con efecto perteneco esclusivamente á la nacion, y no es dado á

un corto número de ciudadanos poner en confusion al estado ; pero ademas debo deshacer equivocaciones de trascendentales. consecuencias, en órden á la legitimidad de inis actos, y debo mostrar tambien lo que me toca en lo personal en las insinuaciones ó proclamaciones que me consignan la corona.

El que estableció las bases referidas del plan de Iguala y tratados de la villa de Córdoba, tenia derecho á que se le creyera, que sobrepuesto a todo espíritu de ambicion, no aspiró á otra gloria que á la de la libertad de su patria, ni á otra retribucion que la que encuentran las almas generosas en el gozo de haber hecho un bien de importancia. Pero testimonios tan auténticos poco. sirvieron para preservar, no mis operaciones, sino mis intimos pensamientos de una suspicacia calumniosa. En esta capital, cuando existia en ella el que se tituló gobierno Español, se publicó en un periodico cierto artículo bajo el nombre de un Patriota Megicano, en que no pudiéndose decir cosa alguna de mi conducta que manchase ini reputacion, se avanzó la temeridad á internarse en mis pensamientos, haciendo estas notables interrogaciones: » Sucesos mas bien debidos á la fuerza ir

resistible de la opinion que a la de las armas, habrán acasu obcecado á vuestro gefe hasta el

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