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» punto de pensar en una corona, que le llenaria „ do oprobio, dificilísina de conseguir, y que aun ,, lograda se desplomaria bien pronto con gran

fracaso de sus sienes ? ; No debe lisongearle „ mas la de laurel y de encina, que le destinan

sus bermanos de armas ?” Pues si esto se escribió en el tiempo en que no resonaban ni habian elevado tanto su tono las aclamaciones populares, ¿qué queria decirse de ese misine gefe si callase y permitiese que se arguyera de insubsistente lo que estableció en su plan y ajustó en los tratarlos ?

No estará ciertamente en mi mano acallar las murmuraciones de la maledicencia, ni los susurros de la malignidad. Tampoco me es dado puntualizar el suceso de las predicciones políticas que se forman sobre la repulsa que hagan de la oferta del trono el emperador y demas personas de su real familia llamadas en su caso ; pero si puedo afirmar de mi mismo, que cuando la nacion Me. gicana disponiendo legitimamente del cetro de sa imperio llegase á ofrecérmelo, como á Wamba ofreció el suyo la nacion Española, seria necesa. rio para que corriese la paridad del egemplo, que tercera vez se repitiese el prodigio de la vara de Aaron, que segun algunos historiadores fué el que hizo que ese dignísimo principe cediese á la instancia de los electores ; y que aplicándome en el figurado caso alguna parte de lo que contestó

Numa á los embajadores de Roma que le presentaban la corona, no cesaré de responder, que si en mi persona se reconocen algunas prendas apreciables, serán puntualmente las que mas me deben ałejar del trono ; esto es, el amor al reposo, y una vida retirada.-Iturbide.

NOTA:--Despues de escrito este papel he visto el que salió á luz con el titulo siguiente: El mas sublime heroismo del Escmo. Sr. Iturbide y sus dignos compañeros de armas, contra el llamado Importante voto de un ciudadano. Como las ideas de este impreso en el asunto directo están en consonancia con las mias, solo me ha parecido oportuno hacer esta indicacion.

En este manifiesto se ve el artificio con que au todavia trata de sostener el Plan de Iguala, insistiendo en que sus garantias fueron las que cendugeron la independencia al término deseado ; procura asegurar al público de su desinteres, diciendo que para quitar toda sospecha, habia llamado al rey de España; sin embargo, deja percibir que él no tuvo invostidura para poder obligar á la nacion, y por lo mismo ésta no tiene obli. gacion de observar el Plan de Iguala. Pero para no descubrir enteramente su artificio, dice : que la nacion lo ha ratificado con las demostraciones mas enérgicas, y con el voto público; añadiendo,

que de no observarlo, ¿ qué cosa podria ser estable en la fé de los pueblos y de sus representantes ? y concluye por fin, protestando la resistencia con que admitiria la corona, cuando se la ofreciese la nacion Megicana; mas bien se deja percibir la languidez de sus protestas, tan fingidas, como la violencia con que aparentó el dia de su proclamacion acceder a ella.

Agentes de la proclamacion de Iturbide.

Hechos estos preparativos con suceso, promovió por medio del provincial Carrasco, capitan general D. Anastasio Bustamante, coronel D. Epitacio Sanchez, teniente coronel D. Pedro Otero, condes de S. Pedro del Alamo, de la Cadena del Peñasco y otros tan ignorantes como enemigos de su patria, una proclamacion intempestiva, hecha por alguna tropa y pueblo; pero de manera que se entendiese que lo hacian voluntariamente y sin noticia suya. Al efecto por medio de Pio Marcha, sargento del reginiento número 1, se convocan todos los sargentos de él, é instigados por Marcha emprenden proclamarlo emperador. Contaba Iturbide con el referido regimiento, con el de granaderos á caballo, de que es coronel D.

Epitacio Sanchez, y con algunos léperos colectados por Marcha en el barrio del Salto del Agua, ano de los mas infelices de Mégico. Todos los comprometidos creian y aun creen, que aquello era un pensamiento original de Marcha, pero lo fué del mismo Iturbide: este determinó que se diera el grito á la madrugada del dia 19 de Mayo; pero haciendo la observacion uno de los principales motores de la faccion, de que era dificil hallar léperos á esa hora, que gritasen y acompaña. sen á la tropa, se determinó que fuese el dia 18 á la hora de la comedia, y ya muy entrada la noche.

Conducta de Iturbide la noche de su

Proclamacion.

Iturbide dispuso todo con sus regimientos favoritos, y mandó con varios pretestos, desde la tarde del dia 18, que se acuartelase aquella tropa que no era muy adicta á su persona. Preparada de este modo la tramoya, empezó el sainete imperial. Iturbide se encerró en su casa, y no fué ni aun al coliseo:: poco antes de las nueve de la noche los sargentos del número 1 formáron el regimiento, seduciéndolos para la empresa, y con

venidos ya en medio del desórden y de la embriagucz, pues se les franqueó la bebida con abundancia, comenzaron á gritar viva el emperador. Al primer grito Iturbide mandó inmediatamente á Rivero, edecan suyo, que gritase en el coliseo lo mismo. Rivero parte en efecto, y entrando en él, grita que el egército acaba de proclamar á Iturbide por emperador : los léperos, que ya estaban prevenidos, comenzaron los vivas, cuyas aclamaciones acompañaron los cómicos ; salidos que fueron del coliseo, se dirigiéron soldados y léperos á la casa de Iturbide, y formados frente de sus balcones, continuáron gritando viva el emperador, que saliera al balcon; y que no se quitarian de aquel lugar mientras no se coronase. Iturbide aparentó sorprenderse con la inesperada ocurrencia : fingió mil protestas de no admitir la corona por ningun caso ; y rehusó salir al balcon hasta cosa de las tres de la mañana. Mientras aparentaba este desinteres, estaba en. cerrado en su gabinete poniendo estraordinarios, para dar aviso á sus amigos y agentes de las pro. vincias predispuestas por anteriores intrigas á este lance, dando por sentado que todo el egército y todo el pueblo se habian empeñado en proclamarlo, y que él no habia podido resistir á sus instancias, por mas repuguancia que habia mos

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