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se reunió en Caracas el primer Congreso de Venezuela, convocado por la junta de Caracas, segun reglamentos por ella elaborados. Hallábase en este cuerpo lo mas granado que en sí contenia el pais, descollando entre todos, Uztariz, Miranda, que habia vuelto.de Inglaterra, Don Felipe Fermin Paúl, Roscio, Peñalver, Tovar y otros.

Este Congreso, despues de algunas discusiones, proclamó la independencia de Venezuela el 5 de julio del mismo año, y el 30 dió al mundo un manifiesto en que se expresaban las razones que servian de fundamento á aquella solemne declaratoria.

El espíritu reaccionario español no dormia en aquellas emergencias, sino que trabajaba con afan. Descubrióse en Caracas la revolucion que se tramaba ; y aunque se prendieron a muchos personajes comprometidos, esto no impidió que algunos españoles se apoderaran de Valencia y se dispusieran á resistir.

En tales circunstancias, el gobierno de Caracas, compuesto de los señores doctor Cristobal Mendoza, liceciado M. J. Sanz y Juan de Escalona, mandó primero al marques del Toro y despues al general Miranda contra Valencia. Este último la tomó por asaltu despues de dos ataques en que salió victorioso; y desde allí propuso seguir á Coro con su ejército; mas aunque habia la mejor disposicion por parte del gobierno para que así se efectuase, las enemistades que los hombres como Miranda se acarrean entre gentes ambiciosas y poco meritorias encontraron medio de frustrar su empresa, mal halladas con el feliz éxito de aquel en Valencia.

Entanto, el gobierno inglés, que ya en junio de 1810 habia influido por la paz entre España y sus colonias, hizo una nueva tentativa en 1811, pero sin que tuviera resultado satisfactorio. España no queria sino someter por la fuerza a los que llamaba insurgentes, llevada de una indignacion que nada tenia de razonable.

VI

1811 - 1812 PRIMERA CONSTITUCION DE VENEZUELA. - GRAN TERREMOTO DE CARACAS. — MIRANDA DICTADOR. — CAPITULACION DE MIRANDA. - VIOLACION DE LA CAPITULACION.

A su vez, el Congreso de Venezuela presentaba en 23 de diciembre á los pueblos la constitucion de la República, que en muchos meses de discusion habia elaborado. Esta constitucion contenia en sí los principios en que se halla basada la de los Estados Unidos, de que ella no es sino una imitacion. Mas era indudablemente poco adecuada para un pueblo como el de Venezuela, cuyos hábitos y costumbres eran muy distintos de los del Norte de América. Sin embargo la naciente República veia correr dias serenos y prósperos, aumentando de más en más su ejército y viendo florecer el comercio, cuando una gran desgracia vino á cubrir de doloroso luto aquellos dias primeros de libertad, y á velar los hermosos horizontes que entónces se divisaban, con las sombras del terror. El 26 de mayo de 1812 un tremendo terremoto, cual pocas rejistra en sus páginas la historia, en un instante solo redujo á un monton de ruinas a la ciudad de Caracas y á las principales poblaciones del centro y occidente de la República. Mas de 12 mil personas quedaron sepultadas en Caracas bajo la desquiciada mole de sus edificios : la desolacion y la muerte presidieron aquel momento sombrio. Parece que el destino quiso poner á grande prueba el espíritu revolucionario de la naciente República; y así escogió para conturbar su suelo el Jueves Santo, aniversario de aquel dia en que por primera vez se le hubiera renunciado fidelidad al gobierno español.

El fanatismo político vestido entonces con el manto sacerdotal, y la palabra evangélica pervertida en labios sacrilegos, se alzaron sobre aquella inmensa tumba para anatematizar los actos sublimes de la independencia patria y proclamar ante los pueblos, presa del terror, que aquel fenómeno de la naturaleza era un acto de la cólera divina, contra los que, buscando otros caminos, se apartaban de su rey!... In fluidos en tanto los ánimos con esto, vino á agravar las cosas la toma de Carora, Barquisimeto, Araure y San Carlos, por Monteverde, y la desercion de algunos cuerpos patriotas que al paso de este general se le juntaban.

En tales emergencias, nombróse á Miranda dictador, para que velase con todo celo por la salud de la patria (17 de mayo de 1812). Este, que se habia retirado de Valencia á las fuertes posiciones de la Cabrera, tuvo que venirse á la Victoria, abandonándolas por haberse pronunciado los habitantes por el rey. Atacado en su retaguardia, los españoles fueron rechazados con grande estrago de ellos.

A todo esto se agregó la pérdida del fuerte de Puerto Cabello, motivada por la traicion del oficial de guardia, siendo allí gobernador el coronel Simon Bolivar, quien con sus oficiales se vino á La Guaira, creyendo inconveniente atacar por entonces aquella fortificacion.

Todos estos sucesos contristaron el ánimo de Miranda, que cada dia tenia que lamentar ó una nueva pérdida ó una nueva desercion; mientras que el ejército de Monteverde acrecentaba sus filas. Fluctuando, pues entre la esperanza y el temor, decidió capitular, y así lo hizo sin atender a la voz de muchos hombres que disentian de su parecer, entre quienes se hallaban Bolívar y Sanz que á la sazon redactaba « El Semanario; » periódico acaso el primero que defendiera los intereses de la patria. Aquella capitulacion que se habia propuesto á Monteverde el 17 de julio y que él habia firmado el 25, puso pues en posesion de los españoles la ciudad de Caracas, que sobre las ruinas de sus edificios veia desplomarse con aquel acto la obra de sus afanes, su independencia.

Mas los españoles empataron entonces el hilo de las perfidias que emplearon en la conquista de la América; y aquella capitulacion que ofreciera á los vencidos todo género de garantias, fué violada; preso el mismo Miranda y más tarde arrojado en una cárcel sombria, en cuyo suelo se afianzaba la cadena que habian atado á sus manos.

Bien habia previsto todo esto el licenciado Sanz, quien en « El Semanario » del 21 decia ; «Las protes« tas ó promesas de clemencia y olvido de lo pasado « servirán de emboscada á los suplicios, proscripciones " y destierros; y seréis victimas de la furiosa venganza a de una tiranía irritada. »

Veinte y cuatro horas despues de entrado Monteverde á la ciudad, ya las bóvedas estaban llenas de ciudadanos cargados de grillos. – Tal fué el comportamiento de aquel hombre de odiosa y fatídica memoria.

A la sazon, las tropas de Maracaibo derrotaban a las fuerzas patriotas de Trujillo y Mérida; mientras Cumaná y Barcelona se entregaban al fiero Monteverde en consecuencia de la capitulacion.

VII

1813

NUEVA REVOLUCIOX. BOLIVAR EN LA ESCENA. -- Sus TRIUNFOS.

GUERRA Á MUERTE. – GLORIOSA CAMPAÑA DE BOLÍVAR.

A fines, pues, de este año fatal quedó sometida toda la provincia al yugo español, hasta que lució la aurora gloriosa de 1813 en que la República iba á renacer al impulso de corazones más llenos de fé y de constancia.

En Cumaná, Don Nicolas Mariño dió el ejemplo, Hombre activo y de talento, reunió algunos compatriotas y con ellos tomó á Maturin. Simon Bolívar (1), hijo

(1) Mas ya que ha venido á nuestra pluma, por segunda vez, el nombre de tan ilustre ciudadano, no queremos dejar de ofrecer algunos rasgos de su vida anterior, intimamente ligada con los intereses de Venezuela.

Habia nacido Bolívar en Caracas, de ilustres padres, el dia 24 de julio de 1783. Ya jóven, recorrió la Europa, y pudo allí asistir á , las grandes transformaciones verificadas por la revolucion francesa; y despues de haber presenciado la coronacion de Bonaparte, volvió á su pátria anhelante de traer á ella aquellos santos principios de libertad y fraternidad que conmovian al mundo. Verificada la revolucion de Caracas, pasó á Londres, comisionado por la Junta suprema, para solicitar proteccion del gabinete inglés. Vuello á Caracas, retiróse de las reuniones públicas, no estando de acuerdo con lo que se hacia. Mas en presencia de los funestos resultados del terremoto y de los males que amenzaban al pais, aceptó la gobernacion de Puerto Cabello, que desgraciadamente cayó en manos de los españoles, cuando él estuviera allí.

Capitulado Miranda, y no habiendo sido este acto de su aprobacion sino de su crítica, retiróse á Curaçao, con pasaporte de Monteverde. Fué entonces que pensó en pedir servicio en la Nueva Granada, y con tal objeto se fué á Cartajena y allí obtuvo el mando de algunas tropas, con las que purgó las márgenes del Magdalena de los realistas que allí se encontraban. Solicitó luego permiso del congreso para venir á Venezuela, y no solamenie lo obtuvo, sino que recibió nuevos refuerzos, y con ellos se interno en el pais, coronándose de gloria en mil combates, como se verá en el curso de los hechos.

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