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"Secretaria jeneral—Guayaquil, 13 de julio de "1822—A los señores de la Junta Gubernativa— "S. E. el Libertador de Colombia para salvar el "pueblo de Guayaquil de la espantosa anarquía en "que se halla, y evitar sus funestas consecuencias, "acoje, oyendo el? clamor jeneral, bajóla protec"cion de la República de Colombia, al pueblo de "Guayaquil, encargándose S. E. del mando polítiu co y militar de eáta ciudad y de su provinc'a: "sin que esta medida de protección coacte de ningún "modo la absoluta libertad del pueblo, para emitir "franca y espontáneamente su voluntad, en la pró"xima congregación de su representación—El se"cretario general de S. E. el Libertador—José Ga"briel Pérez". 7

Se hacian algunas reflecciones por los generales y otros señores sobre la situación del país, cuando ep ese momento entró un edecán de la Junta y entregó un pliego al ministro Salazqr—Lo leyó, en silencio y se lo pasó al poronel Rojas su secretario.—Se impuso también de el, y así que concluyó su lectura, le dijo el ministro, léalo usted en alto pues, á todos nos toca en parte.—Este leyó, y sif contenido sustancial se reducía á darle aviso, de Ja cesación que se le imponía por orden del Libertador; previniéndote,.que páralos asuntos que en adelante le ocurriesen, debía entenderse con dicho sc^ior, que

(7) Veaee ''Gaceta de Litoa', Timd3 ° N. 14, del sábado 10 desde esa fecha liabia asumido el poder político y militar del territorio.—Terminada la lectura todos quedamos en silencio, y pasados algunos segundos, el ministro Salazar agregó: señores, mi misión y la de ustedes lia concluido aqui. Es preciso pues, que nos preparemos para regresar á Lima.

Poseo otro dato que carrobora estos antecedentes; dato oficial que es probable se conserve orijinal en el archivo de los misterios del gobierno del Peni.— Es un oficio (jue con calidad de reservado había dirijido la Junta veinte dias antes al Supremo Delegado del Peni, en el que le revelaba de un modo que rio deja duda, que la agregación de Gua}aquil á Colombia, no era un hecho reciente ó emanado de circustancias eventuales, suio premeditado por el jeneral Bolívar desde lai'go tiempo antes. —Ese oficio se encuentra publicado en la ''Las tres Épocas del Peni", y su contenido ese! siguiente:

u La Junta de Gobierno— Keservado—Guaya"qui!, junio 24 de 1822—Exino. Señor—La victo"ría de Pichincha debida á las tropas del Perú, "apresuró la entrada á Quito del Libertador de "Colombia. El gobierno fió al señor mariscal La "Mar, la honrosa comisión de pasar a felicitarlo á "su nombre.—La felicitación, los varios objetos que "coíiiprendia, y el personaje á quien era dirijida, Ci exijieron la elección de un sujeto del mérito y rejmtaeion del «eíior mariscal—E* el momento miáñi0--dbw-fdrti[áA'iietDW feeibído la C0*ii^ttikmmon de ese Supremo Gobierno fecha 7 del corriente,

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"por la cual nos participa el nombramiento que ha "hecho epel mismo, de Jefe de Estado Jf$yor Je"ncral del Perú, y la orden que se le habia diiiji"do para que saliese inmediatamente á servir su "destino. Esta ocurrencia inesperada nos hiao en<c trar en un serio acuerdo, y pesando por una y otra parte los inconvenientes) las ventajas y las "críticas circunstancias de esta provincia, no he'l mos podido meaos que exijir del señor mariscal "su partida á Quito. Esperamos que V» E. no de"«aprobará esta necesaria resolución, teniendo pre"sentes los poderosos motivos que nos han im"pulsado—V. E. debe recordar las intimaciones del "Libertador á este gobierno, sobre la agregación "de esta provincia á la República; y su derecho pa"recerá mas fuerte, sostenido hoipor tres mil ba"yonetas. Los jefes* oficiales y parciales que se "han reunido en Quito y sitian á S. E., le lian da'• dolos informos mas siniestros de erte gobierno "y las noticias mas equivocadas de la sitnaeion, "espíritu y opinión de este pueblo. Se le ha hecho "creer (y S. E. no sé ha desdeñado de descender á "dar crédito á pueriles imposturas), que toda la "provincia está decidida por la República, y que í' 9ol<> el gobierno se opone* oprimiendo y violentan"do, la voliuitad jcneral Era puefe loraoso que se "maniese á §L Eí un rstij^td de respeífc, de cr&lito, u y con tí>da la presunción de imptiteialidiá, que ..:u después de cumpUi^^tar^ apwrveohttóe^'mejor u oportunidíid de^ informarle de la vwdailera sitúa

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"cioitde esta provincia, de la libertad sin límites, "qtié sift dejenetór én licéhcia, le permito el go"biernb en iriateria dé opinión; que Ib impusiese de "la honradez yr liberalidad do¿ nuestros principios, '*• y de las artes que han puesto en obra los enemi"gos del orden: todo con el fin de descubrir los pla"nes quése hubiese propuesto erLibértador sobre « oste pueblo, y de suspenderlos 6 neutralizarlos si fuese posible.—^Tenemos sospechas, y no leves, li de que los jefes do la República, persuadidos de "qne ol gobierno del Perú ha puesto todos los me"dios de disolver él batallón de Numaneia, proyec"tfm hacer lo mismo con la división de Sarita Cruz, "y qué ya han empezado á protestar demoras para "su regreso. El señor La Mar hará desvanecer los "inconvenientes, apresurará su salida, y aun esperamos que á mas de la fuerza propia de la división peruana, traiga mil hombres mas de la República para que todos se embarquen en este punto, y Vayan con su c^pérácíWá apresurar el dia de gloria qute nos prepara V. E.-—Para este efecto es indispensable qué V. E. retinta trasportes; sí la escuadra no estuviese ocupada eri algún otro objeto podría venir} y entonces, la cofoduecioír do las tropas al Callao seria mas fácil, toas cómoda y i( menos/fbstoaa. Pero si la diHííotí bftjtí déla sierfra-á este punto y no llegar* los trttápórfes; éntoncefe echáremos mano de los buques de ésta bahía, y hareínos los mayores esfuerzos para aprestar su marcha, Y. E. conocerá fácilmente que ningún

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"otro que el señpp la Mar podía preparar, facilitar

"7 ejecut^esta^ ppej-ácioi^es wmj}lica4af y sobre: 6i manera importantes s ^,1 ¡estaco del P^ní—Desde "que recibimos la mencionada iptímacion del Li"bertador, el gobierno lia creido iniciada la $#rc"gaciopde estaproyincfa y que era inevitable upi "cp]^prp9fii§<j> entre Perjii y Colombia, pues ni "esta ppdria desistir de,su intento en que lía ciírar "do la -parte principal de Sul prosperidad, ni aquel "podría ver pasivamente el ultraje de un pueblo "puesto bajo su protección.—En conclusión: salvar "la división del Peni; aumentar su fuerza; Laceria "útil á la próxima campaña; precaver diferencias "desagradables entre los dos Estados (cuyos resul"tados podrían ser una guerra civil que aumentan-* "do la desolación de América, nos desconceptuase "y envileciese á los ojos de la Europa;) desimpre"sionar al Libertador de las absurdas, y detestables "ideas que se le liau.gujerido contra este gobierno; "y en fin, evitan ¿ju® ios horrores de la . disqordia "sean.bi fruto de los sacrificios de este pueblo por "su libertad^<por la denlas provincias comarcanas, *" y P°r la causa americana;» tales han, sido, los motii' ros poderoso»o q;ue nos hau,, obligado* Á croar que "el señor mariscal La Mar liaría un servicio mas "importante á la patria y al Peni particularmente, "partiendo á Quito antes de irá servir él destino "©on¿ qua acaba daduMararie^s^i ^obiornobrrl)^ "guarde á V. E. muchos años—José J. de OlméiC do—Exmo Sr. Supremo delegado del Perü."

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